La Universidad Islámica de Medina, en Arabia Saudita, realizó en 2026 la 14ª edición del “Festival de Culturas y Pueblos”, una actividad de diez días que transformó el campus en una plataforma de intercambio cultural bajo el lema “El mundo está aquí”. La convocatoria reunió a participantes de más de 90 países, que hablaron más de 60 idiomas y presentaron más de 400 actividades culturales.
El festival fue planteado como una extensión práctica de la misión académica de la institución y como un espacio para el diálogo entre naciones. En esa línea, la diversidad se presentó como un componente operativo de su política institucional, con el objetivo de facilitar la integración entre estudiantes y sus comunidades.
En el desarrollo del encuentro, la universidad definió la experiencia como una instancia para “romper el hielo” entre los estudiantes y sus entornos, a partir de un “entorno educativo abierto que promueve la comprensión y la cercanía”. La propuesta buscó articular convivencia, intercambio cultural y presencia internacional, con actividades que reflejaron tradiciones y expresiones de distintos orígenes.
La iniciativa se vinculó al proyecto “Athar”, orientado a realizar un seguimiento de los recorridos de graduados en todo el mundo. En ese marco, se informó que el 62% de los estudiantes son la primera generación de sus familias en cursar estudios superiores, un dato que se utilizó para describir el rol de la institución en procesos de transformación del desarrollo dentro de las comunidades.
La última clase admitida incluyó estudiantes de 127 nacionalidades, un indicador presentado como referencia del alcance global de la universidad. El enfoque institucional incluyó la formación académica y el desarrollo intelectual y profesional de los estudiantes antes de su regreso a los países de origen, con el objetivo de contribuir al desarrollo nacional.
En la descripción del impacto, se mencionaron “numerosas historias de éxito” de graduados que se convirtieron en líderes influyentes en sus sociedades, con aportes a la transferencia de conocimientos y a la promoción del diálogo entre civilizaciones, especialmente en países no musulmanes. Dentro del festival, el pabellón saudí ocupó un lugar central para exhibir la identidad nacional y presentar logros de Saudi Vision 2030.
La universidad sostuvo que su impacto llegó a cuatro continentes, no solo a través de sus graduados, sino también mediante iniciativas culturales y académicas asociadas a una concepción de la educación como herramienta para la conexión humana y el desarrollo sostenible.












