Life for Relief and Development impulsa voluntariado y habilidades digitales para jóvenes en Egipto

En el marco del Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, la organización destacó el voluntariado y la formación como vías para desarrollar competencias prácticas y bienestar emocional, en un país donde los jóvenes de 18 a 29 años suman 21,3 millones, un 19,9% de la población, con impacto en empleabilidad y respuesta humanitaria

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Life for Relief and Development puso el foco en el voluntariado como herramienta para que los jóvenes desarrollen habilidades, confianza y experiencia práctica, con el objetivo de formar futuros líderes humanitarios y agentes del desarrollo sostenible, en el marco del Día Mundial de las Habilidades de la Juventud.

El planteo se apoya en cifras demográficas de Egipto: alrededor de 21,3 millones de personas de entre 18 y 29 años representan el 19,9% de la población del país, mientras que 18,8 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años constituyen el 17,5%. Ese peso poblacional se asocia a un potencial para impulsar el progreso económico y social si existe acceso a educación de calidad, formación profesional y oportunidades de participación cívica.

En ese contexto, la organización sostuvo que desde hace más de 33 años invierte en el fortalecimiento de capacidades juveniles a través del servicio humanitario. Vicki Roob, directora de Programas Internacionales de Life for Relief and Development, vinculó el voluntariado con el desarrollo de habilidades y con dimensiones de bienestar personal. “El voluntariado es mucho más que brindar ayuda a los demás; es una experiencia transformadora que fortalece la confianza, el bienestar emocional y el sentido de propósito de los jóvenes”, dijo.

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Roob explicó que la participación en actividades humanitarias y la observación del impacto del trabajo voluntario se asocian al desarrollo de autoestima, inteligencia emocional, empatía y resiliencia. También señaló que el trabajo con comunidades diversas fortalece habilidades como comunicación, trabajo en equipo, resolución de conflictos y capacidad de adaptación, aspectos que describió como cada vez más valorados en el mercado laboral.

A partir de experiencias de voluntarios que colaboran en 14 oficinas internacionales, se mencionaron programas de atención a huérfanos, iniciativas de agua potable, proyectos educativos, respuestas a emergencias y programas de desarrollo comunitario. Ese tipo de participación se vinculó con el fortalecimiento de capacidades de liderazgo, planificación, toma de decisiones y resolución de problemas, además de la identificación de fortalezas e intereses profesionales.

Desde Egipto, Mostafa Mahmoud, coordinador de la oficina de Life for Relief and Development en ese país, remarcó la preparación de voluntarios mediante programas de formación especializados que combinan enseñanza teórica con experiencia práctica en el terreno. “Nuestros programas de capacitación se centran en el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación, la gestión del tiempo, la planificación de proyectos, la resolución de problemas, la gestión de proyectos humanitarios y los valores fundamentales del voluntariado y el respeto por la diversidad”, dijo.

Mahmoud enumeró actividades del último año, como campañas de distribución de alimentos, entrega de ropa para el Eid, distribución de mochilas escolares, actividades educativas y recreativas para niños, campañas de sensibilización y proyectos de servicio comunitario dirigidos a familias en situación de vulnerabilidad. También identificó desafíos para los jóvenes, como el acceso limitado a formación práctica especializada y la dificultad de compatibilizar el voluntariado con estudios y trabajo.

El enfoque incluyó el impacto de las competencias digitales en la respuesta humanitaria. El ingeniero Khaled Safi, consultor y formador en medios digitales, sostuvo que los jóvenes pueden aportar en análisis de datos, comunicación digital, campañas de sensibilización, gestión de recaudación de fondos, aplicaciones de inteligencia artificial y desarrollo de soluciones para optimizar emergencias y asignación de recursos. “El futuro de la acción humanitaria depende de considerar a los jóvenes no solo como voluntarios, sino también como innovadores y socios en la toma de decisiones”, afirmó Safi.

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