Mills Capital analiza el upgrade de Moody’s y el riesgo político hacia 2027

El jefe de Estrategia e Inversiones de la firma, Emilio Botto, vinculó la mejora de rating con menor riesgo de default, equilibrio fiscal y desinflación, y destacó un superávit comercial de US$ 13.923 millones en el primer semestre, además de la acumulación de reservas y el impacto electoral en la dolarización de carteras

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La mejora de la calificación crediticia de la Argentina por parte de Moody’s se sumó a decisiones recientes de Fitch y S&P y, para Mills Capital, consolidó una lectura convergente sobre el rumbo macroeconómico. El análisis fue presentado por Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de la firma, quien vinculó el movimiento de las tres agencias con una combinación de menor riesgo de default, equilibrio fiscal y un proceso de desinflación.

En su evaluación, el cambio en la nota no se explica por un giro abrupto, sino por la continuidad de un conjunto de políticas que el mercado ya venía incorporando. “Las tres calificadoras coinciden en destacar la reducción del riesgo de default, la consolidación del equilibrio fiscal y el proceso de desinflación”, dijo Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital. En la misma línea, agregó: “Más que un cambio de tendencia, el upgrade reconoce la continuidad de políticas”.

El frente externo aparece como otro de los ejes del diagnóstico, con foco en la generación de divisas. Botto planteó que el crecimiento de las exportaciones energéticas y el fuerte superávit comercial configuran un cambio estructural para la economía argentina, por su potencial para modificar la dinámica histórica de ingreso de dólares.

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En términos cuantitativos, el directivo precisó que “en el primer semestre, la balanza comercial acumuló un superávit de USD 13.923 millones, superando incluso el resultado de todo 2025 (USD 11.320 millones)”. Más allá del monto, el punto central, según su lectura, es la diversificación de las fuentes de divisas: el ingreso de dólares empezaría a depender cada vez menos exclusivamente del agro y se ampliaría hacia sectores como energía y minería.

Esa composición, sostuvo, introduce dos efectos: menor estacionalidad y menor dependencia del clima. En consecuencia, el análisis asocia el cambio con una reducción de la volatilidad del ciclo de generación de dólares y con una mayor estabilidad cambiaria de mediano plazo.

En el capítulo de reservas, Botto relativizó la moderación de las compras de divisas del Banco Central observada en las últimas semanas. Afirmó que el comportamiento reciente responde a una desaceleración circunstancial y que julio se encamina a convertirse en el tercer mes con mayor acumulación de reservas del año. También sostuvo que no corresponde extrapolar ese ritmo al resto del segundo semestre.

De cara al ciclo electoral de 2027, el informe ubicó el principal desafío en la administración del riesgo político en un contexto en el que suele crecer la dolarización de carteras. Botto recordó como antecedente septiembre de 2025, cuando las personas humanas compraron más de US$ 5.000 millones en el mercado cambiario antes de las elecciones, y señaló que el Gobierno presentó un programa financiero que prácticamente cubre las necesidades de financiamiento de 2026 y 2027 sin depender de emisiones internacionales.

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