Crédito en dólares: el BCRA amplía el alcance y exige mayor análisis financiero

La entidad habilitó más financiamiento en moneda extranjera para personas jurídicas y fijó un tope del 15% de depósitos en dólares por banco, con foco en flujo de fondos y situación patrimonial, un cambio que obliga a las empresas a simular escenarios de tipo de cambio antes y después de tomar deuda

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reglamentó, mediante la Comunicación “A” 8467, la ampliación del financiamiento en moneda extranjera a personas jurídicas que no encuadraban en los destinos admitidos. La norma permite que las entidades financieras destinen a estas operaciones hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera y establece que deberán prestar especial atención al flujo de fondos y a la situación patrimonial del tomador, bajo el supuesto de que sus ingresos pueden no acompañar la evolución del tipo de cambio.

El nuevo marco incorpora una exigencia adicional para el análisis crediticio: cuando ingresos y deuda evolucionan en monedas diferentes, una variación cambiaria puede modificar el valor de las obligaciones y la capacidad de pago, incluso si el desempeño comercial permanece estable. En ese contexto, la evaluación deja de apoyarse en una “foto” puntual y pasa a requerir proyecciones que contemplen alternativas.

Javier Marbec, director de Mercado Internacional de TOTVS, planteó que el acceso a financiamiento requiere un enfoque más amplio para medir riesgos y capacidad de repago. “El financiamiento puede hacer viable una inversión, pero necesita evaluarse en distintos escenarios”, afirmó Marbec. En la misma línea, advirtió que mirar solo la cuota inicial o una única proyección del tipo de cambio puede reducir la visibilidad sobre la evolución del compromiso en el tiempo.

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Simular escenarios y trabajar con rangos

Simular escenarios, en este esquema, no implica intentar predecir el valor futuro de una moneda, sino calcular cómo respondería la empresa ante distintas combinaciones de tipo de cambio, ingresos, costos, fechas de cobro y vencimientos. El objetivo es trabajar con rangos e identificar límites de tolerancia, además de definir qué decisiones deberían revisarse si las variables se desvían de lo esperado.

Para estructurar ese análisis, TOTVS recomienda avanzar en tres pasos conectados. El primero es consolidar en un ERP actualizado los datos reales de ventas, compras, cuentas por cobrar, obligaciones y disponibilidad de caja, para evitar que la proyección parta de información fragmentada. El segundo consiste en utilizar una solución integrada de planificación financiera para construir y comparar escenarios, relacionando variaciones cambiarias con sus efectos sobre el flujo de fondos y la capacidad de pago. El tercero apunta a gobernar los datos utilizados, con responsables, criterios comunes, versiones registradas y revisiones periódicas entre lo proyectado y lo realizado.

Seguimiento posterior y uso de inteligencia artificial

El seguimiento, además, debe continuar después de la contratación del crédito, ya que cambios en plazos de cobro, costos, ingresos o tipo de cambio pueden exigir una actualización de las proyecciones. Sobre una base integrada, la inteligencia artificial puede ayudar a identificar desvíos y priorizar alertas; esa capacidad también orienta el desarrollo de LYNN, la foundation de IA B2B de TOTVS, bajo supervisión humana.

“Una decisión financiera no termina cuando se obtiene el crédito”, concluyó Marbec.

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