Fundación Mediterránea: el monotributo no alcanzaría para financiar una jubilación mínima

Un artículo de la entidad analiza la brecha de aportes previsionales entre monotributistas, autónomos y asalariados formales, y proyecta que, con los parámetros actuales, ninguna categoría podría sostener el haber mínimo aun con 40 años de aportes, un dato relevante para el debate sobre cobertura y sostenibilidad del sistema

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El monotributo cumple un rol en la formalización de actividades y en la reducción de costos de cumplimiento, pero sus aportes previsionales se ubican por debajo de los de otras modalidades laborales y, con los parámetros actuales, no permitirían financiar una jubilación mínima. Esa es la conclusión central del artículo “Monotributo: los aportes no alcanzan para financiar una jubilación mínima”, de la Fundación Mediterránea.

La entidad está presidida por María Pía Astori y el informe fue realizado por Marcelo Capello y Martin Fiore. El trabajo se apoya en una simulación sobre los aportes actuales y plantea que, aun luego de 40 años de actividad formal, ninguna categoría del régimen lograría alcanzar el nivel de una jubilación mínima si los fondos acumulados solo mantuvieran su valor frente a la inflación.

Brecha de aportes entre regímenes

Uno de los ejes del artículo es la diferencia entre lo que aportan los monotributistas y otros trabajadores. En promedio, el aporte personal de quienes están en el monotributo equivale al 1,1% de sus ingresos. En comparación, el aporte personal promedio entre los autónomos se ubica en 5%, mientras que para un asalariado formal promedio asciende a 11%.

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Esa brecha es el punto de partida para dimensionar el desfasaje entre el nivel de contribución y el objetivo de financiar un haber mínimo. En la simulación, el escenario base supone que los aportes se actualizan por inflación y que el capital acumulado no obtiene un rendimiento real por encima de esa variación de precios.

Simulación a 40 años

Bajo ese supuesto, el artículo sostiene que “ni 40 años alcanzan”. Para un hombre encuadrado en la categoría A, con 40 años de aportes, el capital permitiría financiar una renta equivalente al 9% de la jubilación mínima actual. En el extremo superior del régimen, en la categoría K, la proporción llegaría al 75%.

Para las mujeres, los valores serían menores: 6% en la categoría A y 50% en la categoría K. Aun en un supuesto más favorable —un rendimiento anual 2 puntos superior a la inflación—, el desafío se mantiene: solo quienes permanecieran 40 años en la categoría K lograrían acercarse o superar el haber mínimo. En la categoría A, los aportes deberían multiplicarse varias veces para financiarlo.

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