China y una posible tregua en Medio Oriente presionan a la baja los precios agrícolas, mientras avanza la cosecha local

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La falta de compras efectivas de China y la posibilidad de una reapertura del Estrecho de Ormuz por 60 días configuran un escenario bajista para los mercados agrícolas internacionales. En ese marco, los operadores muestran impaciencia ante la ausencia de negocios concretos tras los anuncios realizados luego de la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China a principios de mayo.

Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, advirtió que el mercado esperaba una traducción rápida de esos anuncios en operaciones físicas. “El mercado esperaba que los anuncios de China se tradujeran rápidamente en compras físicas de productos agrícolas estadounidenses. Como eso todavía no ocurre, los fondos especulativos podrían acelerar una toma de ganancias que genere presión bajista sobre los precios”, sostuvo.

El posicionamiento de los fondos en Chicago amplifica cualquier corrección: mantienen posiciones compradas por más de 12,5 millones de toneladas de soja y más de 11 millones de toneladas de maíz.

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En paralelo, los costos de producción siguen condicionados por el mercado de fertilizantes. China habilitó cuotas de exportación de urea para moderar precios internacionales; la Unión Europea suspendió por 12 meses los aranceles a la importación de fertilizantes nitrogenados; y Estados Unidos investiga aumentos considerados excesivos luego de subas de hasta 55% en la urea.

Otro factor bajo seguimiento es India: las perspectivas de lluvias monzónicas se ubican en su nivel más bajo de los últimos 11 años por el fenómeno de El Niño, con riesgo para su producción agrícola. “India normalmente no es un actor que mueva por sí solo los mercados globales, pero una caída importante en su producción de oleaginosas y trigo podría generar impactos relevantes en la oferta mundial”, explicó Romano.

En soja, a los factores bajistas vinculados a China se suman señales desde Asia: India canceló exportaciones de harina de soja por 25.000 toneladas y comenzó a importar materia prima tras subas internas por menor producción. Indonesia, además, decidió centralizar exportaciones de aceite de palma mediante una agencia estatal, lo que introduce incertidumbre sobre la fluidez de embarques.

En Estados Unidos, la siembra de soja llega al 79% y emergió el 49%, ambos por encima del promedio histórico, aunque el 27% del área presenta algún grado de sequía. En Argentina, la cosecha cubre el 84,6% y la Bolsa de Cereales elevó la estimación a 50,1 millones de toneladas. “La presión de cosecha sobre los puertos del Gran Rosario comienza a reducirse”, señaló Romano.

El anuncio de una eventual reducción gradual de retenciones desde enero próximo tuvo impacto acotado en precios: “Estamos hablando de una mejora teórica cercana a los 5 dólares por tonelada para mayo de 2027”. Como riesgo adicional, el conflicto gremial aceitero permanece bajo conciliación obligatoria por 15 días.

En maíz, la siembra estadounidense alcanza el 86% y emergió el 60%, con exportaciones firmes. En Argentina, la cosecha avanza al 34,7% por prioridad de soja y humedad en lotes tardíos; los rindes iniciales en el norte rondan 59 qq/ha.

En trigo, la condición en Estados Unidos cayó al 26% entre buena y excelente, mientras el Consejo Internacional de Cereales recortó la producción mundial a 820 millones de toneladas. En Argentina, la siembra cubre el 14,2% de 6,5 millones de hectáreas proyectadas y la baja de derechos de exportación del 7,5% al 5,5% mejoró la capacidad teórica de pago en unos 5 dólares por tonelada. “El impacto de la baja de retenciones fue positivo, pero quedó parcialmente neutralizado por la caída de los precios internacionales”, concluyó Romano.

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