Vulcan fija su regreso y Amazon pone a prueba su cuello de botella

ULA apunta al 13 de noviembre para lanzar 40 satélites de Amazon Leo, sujeto a la aprobación final del polígono. Será el primer vuelo del cohete en nueve meses, la primera configuración VC6L con seis propulsores sólidos y el comienzo previsto de 38 misiones contratadas por Amazon.

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United Launch Alliance (ULA) programó para el 13 de noviembre el regreso de Vulcan, después de una interrupción de nueve meses provocada por una anomalía en uno de sus propulsores sólidos. La misión transportará 40 satélites de Amazon Leo desde Cabo Cañaveral y permanece sujeta a la aprobación del polígono de lanzamiento.

El vuelo será relevante para dos calendarios. ULA necesita demostrar que las modificaciones introducidas en las boquillas permiten recuperar una cadencia estable. Amazon necesita ampliar una constelación que ya ronda los 400 satélites y cuyo plan inicial supera las 3.000 unidades.

La misión no resolverá por sí sola el atraso. Su función económica es comprobar si Vulcan puede pasar de un regreso aislado a una serie de lanzamientos repetibles.

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Un vuelo que también es una prueba industrial

La última misión de Vulcan, realizada en febrero para la Fuerza Espacial, completó la inserción orbital pese a una pérdida de rendimiento en un propulsor sólido. La recurrencia de problemas en la boquilla obligó a detener los vuelos y revisar diseño y procesos de fabricación.

ULA informó que identificó varios factores posibles y aplicó mejoras, pero no publicó una causa única y definitiva. El vehículo del 13 de noviembre utilizará la nueva boquilla mientras continúan otros ensayos y análisis. El vuelo aportará datos reales bajo una configuración más exigente.

Vulcan Leo 1 será el primer VC6L, con seis propulsores sólidos laterales. También estrenará una cofia de 21,3 metros y una versión más corta de la etapa superior Centaur V, adaptada a despliegues en órbita baja. La combinación permite transportar la mayor carga de satélites de Amazon Leo reunida hasta ahora en una sola misión.

Treinta y ocho lanzamientos detrás del primero

Amazon contrató 38 vuelos de Vulcan para desplegar buena parte de su red. Antes de este lanzamiento, ULA completó ocho misiones de Amazon con Atlas V. La segunda misión de Vulcan ya se prepara en paralelo en otra instalación de integración.

La magnitud del contrato explica por qué el retraso del cohete afectó más que a un proveedor. Los satélites pueden fabricarse y almacenarse, pero sólo generan cobertura e ingresos después del lanzamiento y la puesta en servicio. Cuando un vehículo clave se detiene, el capital invertido queda inmovilizado en tierra.

Amazon distribuyó riesgos entre Atlas V, Vulcan, Ariane 6, Falcon 9 y New Glenn. Esa diversificación no elimina la restricción: pocos cohetes tienen capacidad, disponibilidad y contratos suficientes para desplegar decenas de satélites por misión.

La Fuerza Espacial también espera los datos

El regreso comercial no implica una rehabilitación automática para cargas de seguridad nacional. La Fuerza Espacial continúa evaluando el problema y utilizará los datos de vuelos comerciales para decidir cuándo Vulcan puede retomar misiones militares.

ULA, una empresa conjunta de Boeing y Lockheed Martin, compite con SpaceX por esos lanzamientos. Cada mes de demora aumenta la concentración efectiva del mercado en un solo proveedor y obliga a reorganizar manifiestos, instalaciones y prioridades.

El 13 de noviembre es una fecha objetivo, no un resultado. Si recibe la aprobación del polígono y completa la misión, la atención pasará inmediatamente al segundo Vulcan de Amazon. La recuperación se medirá por la frecuencia de los vuelos siguientes, no sólo por el éxito del primero.

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