NASA dio un nuevo paso en su programa lunar con el traslado a Florida de la sección principal de la etapa central del SLS, el lanzador pesado que deberá impulsar la misión Artemis III. La pieza salió el 20 de abril desde la planta Michoud, en Nueva Orleans, a bordo de la barcaza Pegasus, con destino al Centro Espacial Kennedy, donde será completada e integrada con el resto del vehículo.
El envío se produjo pocas semanas después del vuelo tripulado de Artemis II, que despegó el 1 de abril, realizó un sobrevuelo alrededor de la Luna y concluyó el 10 de abril con amerizaje en el Pacífico. Para la agencia, ese antecedente le dio respaldo técnico y político a la siguiente etapa del programa.
La estructura trasladada corresponde a los cuatro quintos superiores de la etapa central del cohete. Incluye los tanques de hidrógeno y oxígeno líquidos, la sección intertanque y la falda delantera. Una vez completada con su sección de motores, la etapa alcanzará 212 pies de altura y almacenará más de 733.000 galones de propelente criogénico para alimentar cuatro motores RS-25.
Una pieza clave del SLS
Según explicó Lori Glaze, administradora asociada interina de la Dirección de Desarrollo de Sistemas de Exploración de NASA, el traslado del hardware “es un recordatorio” del avance hacia el regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar. La funcionaria definió a esta etapa como la “columna vertebral” de Artemis III.
El armado de esta sección es resultado de un esquema industrial compartido. Boeing tiene a cargo el diseño general y la integración de la etapa central, mientras que L3Harris participa con la provisión de los motores RS-25, heredados y modernizados a partir del programa del transbordador espacial. La propia Boeing señaló que se trata de una configuración inédita de etapa central para Artemis III, mientras L3Harris informó que los cuatro motores asignados a esa misión ya están listos para su integración.
Durante el lanzamiento, la etapa central deberá operar por más de ocho minutos y generar más de 2 millones de libras de empuje para colocar a la nave Orion en órbita. Esa capacidad sigue siendo uno de los argumentos centrales de NASA para sostener al SLS como vector del programa Artemis, ya que permite enviar en un solo lanzamiento la cápsula tripulada y la carga necesaria para las misiones de espacio profundo.
Cambio de arquitectura
Sin embargo, el sentido de Artemis III cambió en los últimos meses. A fines de febrero, NASA actualizó la arquitectura del programa y estableció que esa misión, prevista para 2027, ya no será presentada como el primer alunizaje tripulado de esta fase lunar. Su objetivo pasó a ser una demostración en órbita terrestre baja para probar maniobras de encuentro y acoplamiento con vehículos comerciales de SpaceX y Blue Origin, además de ensayar sistemas integrados de soporte de vida, comunicaciones, propulsión y trajes extravehiculares.
Bajo ese nuevo esquema, el primer aterrizaje humano del programa Artemis quedó desplazado a Artemis IV, misión que NASA ubica en 2028. La agencia sostiene que esa reorganización busca estandarizar la configuración del SLS, simplificar operaciones y elevar la cadencia de vuelos.
El traslado de la etapa central, entonces, tiene un doble valor. Por un lado, confirma que la cadena industrial del SLS mantiene ritmo tras el vuelo de Artemis II. Por otro, muestra que NASA intenta sostener el calendario del programa mientras redefine su secuencia operativa y técnica para volver a la Luna con un enfoque más gradual.












