De Jupiter 3 al Capítulo 11: qué le dice la quiebra de Hughes al caso Orbith en la Argentina

Hughes Satellite Systems se presentó en concurso en Texas después de no poder afrontar US$ 1.500 millones que vencieron el 1° de agosto. En apenas tres años, la compañía pasó del lanzamiento del mayor satélite comercial de comunicaciones de su historia a una reestructuración judicial. El deterioro del negocio residencial geoestacionario también encuentra señales en la Argentina, donde el último balance de la controlante de Orbith mostró las dificultades de un mercado transformado por las constelaciones de órbita baja.

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Hughes Network Systems fue durante décadas uno de los principales nombres del acceso a internet satelital en las Américas. Fundada en 1971 en Germantown, Maryland, construyó buena parte de su negocio alrededor de los satélites geoestacionarios (GEO) y de la posibilidad de llevar conectividad a hogares rurales fuera del alcance de las redes terrestres.

El 3 de agosto de 2026, su controlante directa, Hughes Satellite Systems Corporation, y varias subsidiarias estadounidenses —entre ellas Hughes Network Systems LLC— presentaron peticiones voluntarias bajo el Capítulo 11 de la legislación estadounidense ante el Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Texas, división Houston.

La presentación estuvo precedida por una señal financiera concreta. Hughes disponía al cierre de marzo de US$ 102 millones en efectivo y debía afrontar el 1° de agosto un vencimiento de aproximadamente US$ 1.500 millones. Llegada la fecha, el pago no se realizó.

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2016: la deuda que condicionó el desenlace

El bono que precipitó la presentación judicial había sido emitido en 2016. El contexto competitivo era entonces diferente. Starlink todavía no existía como servicio comercial y la banda ancha satelital para hogares dependía fundamentalmente de grandes satélites geoestacionarios.

Ese modelo requería inversiones elevadas, activos con una vida útil prolongada y períodos de amortización también extensos. La estructura financiera de Hughes se organizó para ese mercado.

Diez años después, el vencimiento encontró a la compañía operando en una industria diferente de aquella sobre la cual había construido sus proyecciones.

2017: el vínculo argentino

La historia de Hughes tiene también un capítulo argentino. En 2017, ARSAT firmó una carta de intención con la compañía para avanzar en el proyecto ARSAT-3.

El esquema contemplaba la construcción del satélite por parte de INVAP, sobre una plataforma similar a la utilizada para ARSAT-1 y ARSAT-2, una carga útil provista por Thales Alenia Space y la participación de Hughes en el financiamiento y la comercialización.

El proyecto no avanzó por restricciones presupuestarias y el satélite nunca fue construido. Aquel acuerdo constituye, sin embargo, uno de los vínculos más concretos entre Hughes y la política satelital argentina.

2023: Jupiter 3 y el cambio de escenario

En julio de 2023, Hughes lanzó Jupiter 3. Con cobertura sobre el continente americano, incluida la Argentina, se convirtió en el satélite comercial de comunicaciones de mayor tamaño desarrollado hasta entonces por la compañía.

Cinco meses después se produjo un cambio relevante en la estructura del negocio. Jupiter 3 quedó dentro del perímetro de EchoStar, la compañía controlante. Hughes continuó operándolo, pero dejó de ser propietaria del activo y pasó a pagar aproximadamente US$ 190 millones anuales a su matriz por su utilización.

La modificación tuvo consecuencias cuando comenzó a reducirse el negocio residencial. Una infraestructura diseñada para atender una base creciente de abonados pasó a representar un costo fijo difícil de ajustar frente a la caída de clientes.

2024-2025: la pérdida de suscriptores

Durante 2024, Hughes perdió aproximadamente 121.000 clientes netos de banda ancha, después de registrar unas 224.000 bajas durante el año anterior.

La tendencia continuó. Entre junio de 2025 y la presentación judicial, la cantidad de suscriptores de HughesNet cayó 21,7%, desde aproximadamente 819.000 hasta 641.000.

La propia compañía caracterizó el fenómeno como estructural y no cíclico. La explicación central aparece en la transformación tecnológica del mercado: las constelaciones de órbita terrestre baja (LEO), encabezadas por Starlink y seguidas por nuevos competidores como Amazon Leo, modificaron las prestaciones disponibles para el segmento residencial.

EchoStar vende sus activos más valiosos

Mientras Hughes perdía clientes, EchoStar comenzó durante 2025 una reorganización de mayor alcance.

En agosto acordó vender a AT&T licencias de espectro en las bandas de 600 MHz y 3,45 GHz por aproximadamente US$ 23.000 millones. Semanas después anunció operaciones con SpaceX por licencias AWS-4, H-block y posteriormente AWS-3 por un valor cercano a US$ 20.000 millones, mediante una combinación de efectivo y acciones de SpaceX.

Una de las condiciones de la operación mostró hasta qué punto había cambiado el mercado. El acuerdo contempló un mecanismo para derivar suscriptores de HughesNet hacia Starlink y compartir ingresos por esas referencias.

El competidor que había contribuido a modificar el mercado residencial pasó así a formar parte de la estrategia de salida de EchoStar.

En noviembre de 2025, Hughes reconoció ante la Securities and Exchange Commission (SEC) que existían “dudas sustanciales” sobre su capacidad para continuar operando.

2026: el vencimiento que no pudo refinanciarse

En marzo de este año, EchoStar acordó una reestructuración con un grupo ad hoc que representaba más del 82% de los tenedores de deuda de Dish DBS.

En mayo, la Federal Communications Commission (FCC) aprobó las ventas de espectro. Un mes después, EchoStar cambió su símbolo bursátil en Nasdaq de SATS a ECHO.

El 28 de julio cerró la operación con AT&T. Como parte de la transacción se cancelaron más de US$ 5.700 millones de deuda de EchoStar.

La mejora financiera de la matriz, sin embargo, no resolvió el problema de Hughes Satellite Systems. La deuda de ambas estructuras permanecía separada y la subsidiaria llegó al vencimiento del 1° de agosto sin recursos suficientes para afrontarlo.

Dos días después recurrió al Capítulo 11.

Qué dice el expediente judicial

Robert Del Genio, senior managing director de FTI Consulting, fue designado chief restructuring officer de la compañía.

En su presentación ante el tribunal identificó dos factores centrales detrás de la crisis: el desplazamiento del mercado de banda ancha desde los satélites geoestacionarios hacia las constelaciones de órbita baja y el vencimiento de deuda.

“La competencia LEO es estructural, no cíclica”, sostuvo.

El objetivo de la reorganización es concentrar a Hughes en actividades corporativas, gubernamentales y de defensa. La compañía cuenta en esos segmentos con una cartera contratada cercana a US$ 1.500 millones y adjudicaciones recientes vinculadas con aerolíneas y organismos de defensa estadounidenses.

El expediente estima entre 10.001 y 25.000 acreedores. Entre los principales acreedores quirografarios aparecen U.S. Bank National Association, Radisys y Qualcomm Technologies. White & Case participa como asesor legal y FTI Consulting como asesor financiero.

EchoStar Corporation no integra el proceso. Tampoco están incluidas Dish TV, Sling TV, Boost Mobile ni las subsidiarias internacionales de Hughes. Los servicios continúan operativos durante la reestructuración.

El caso Orbith y la versión argentina del problema

La transformación que llevó a Hughes al Capítulo 11 encuentra algunos puntos de contacto con la situación de Orbith en la Argentina, aunque la escala, la estructura patrimonial y las herramientas financieras de ambas compañías son diferentes.

En mayo de este año, Mercado analizó el balance presentado ante la Comisión Nacional de Valores por Holdsat S.A., controlante de Orbith, correspondiente al ejercicio cerrado el 31 de octubre de 2025.

Holdsat ingresó al régimen de oferta pública de la CNV en abril de 2024, después de la escisión de Boldt. Esa condición permite seguir la evolución financiera de su negocio satelital a través de estados contables auditados.

Las cifras mostraban que la sociedad había quedado alcanzada por la causal prevista en el artículo 94, inciso 5, de la Ley General de Sociedades, vinculada con la pérdida del capital social.

Durante el ejercicio recibió un aporte de capital en efectivo por $ 667 millones y registró una desvalorización de bienes de uso por $ 1.219 millones.

Al mismo tiempo, el proyecto Orbith 1 —el satélite MicroGEO en banda Ka encargado a Astranis y anunciado en marzo de 2024— no aparecía registrado entre los activos en curso del balance, que tampoco consignaba anticipos vinculados con el proyecto ni un cronograma de ejecución.

Dos empresas frente al mismo cambio tecnológico

Hughes y Orbith comparten un desafío: ambas desarrollaron una parte relevante de su estrategia alrededor de capacidad geoestacionaria en banda Ka para atender conectividad en áreas rurales.

La expansión de las constelaciones LEO alteró la economía de ese segmento. Una latencia cercana a 600 milisegundos en una conexión GEO frente a valores que pueden ubicarse alrededor de 40 milisegundos en redes LEO representa una diferencia relevante para numerosas aplicaciones y modificó las expectativas de los usuarios.

Eso no vuelve inviable a la tecnología geoestacionaria. Reduce, en cambio, su competitividad relativa en determinados segmentos de banda ancha residencial y obliga a los operadores a buscar mercados donde otras características —capacidad dedicada, disponibilidad, cobertura, administración de red o integración tecnológica— tengan mayor peso.

La diferencia entre Hughes y Orbith está también en los activos disponibles para atravesar esa transición.

EchoStar controlaba licencias de espectro con un elevado valor económico y regulatorio. Su monetización mediante operaciones por más de US$ 40.000 millones con AT&T y SpaceX permitió reorganizar el holding y reducir deuda.

Orbith opera principalmente con capacidad satelital de terceros. No dispone, por lo tanto, de un activo regulatorio equivalente que pueda monetizar para financiar su reconversión.

La salida está en otro mercado

El Capítulo 11 de Hughes muestra, además, los límites de la estrategia de EchoStar. La compañía pudo monetizar parte de sus activos más valiosos y fortalecer la posición financiera del holding, pero esa operación no evitó la reestructuración de su subsidiaria satelital.

Hughes busca ahora concentrarse en los segmentos donde conserva capacidades diferenciales: redes corporativas administradas, infraestructura terrestre, defensa y conectividad aeronáutica.

El movimiento coincide con una tendencia que también puede observarse entre otros operadores satelitales. Viasat amplió su exposición a movilidad y servicios institucionales después de adquirir Inmarsat, mientras Orbith comenzó a incorporar soluciones que combinan capacidad GEO y LEO sobre infraestructura de terceros y avanzó sobre contratos corporativos y gubernamentales.

Para los operadores regionales, el interrogante ya no pasa necesariamente por elegir entre una órbita u otra. La transformación apunta hacia redes que integren distintas infraestructuras de acuerdo con las características de cada cliente.

En la Argentina, ese cambio también alcanza a ARSAT. El antecedente de Hughes como potencial socio del ARSAT-3 obliga a revisar cualquier eventual reactivación del proyecto bajo condiciones tecnológicas, comerciales y financieras diferentes de las existentes en 2017.

La próxima instancia para Hughes será la audiencia sobre las denominadas first-day motions ante el tribunal de Houston. Allí buscará autorización para mantener durante el proceso el pago de salarios y las operaciones con proveedores y socios comerciales mientras avanza la reorganización de la compañía.

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