La Space Force pasa seis lanzamientos militares del Vulcan de ULA a los cohetes de SpaceX

El cohete de la sociedad entre Boeing y Lockheed Martin está inmovilizado desde febrero por la falla de uno de sus propulsores. Los contratos no se cancelaron: ULA recuperará misiones posteriores cuando vuelva a estar certificado.

spot_img

Ocho meses sin vuelos militares. Ese es el saldo de la inmovilización del Vulcan Centaur, el cohete de United Launch Alliance (ULA), la sociedad en partes iguales de Boeing y Lockheed Martin, desde el 12 de febrero de 2026, cuando uno de sus propulsores sólidos sufrió una falla visible en la tobera poco después del despegue de la misión USSF-87. Para no demorar cargas urgentes, la Fuerza Espacial de los Estados Unidos confirmó el miércoles 21 que trasladó seis misiones del programa de lanzamientos de seguridad nacional (NSSL) del Vulcan a los Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX.

Un canje, no una cancelación

El anuncio lo hizo el teniente general Philip Garrant, comandante del Comando de Sistemas Espaciales (SSC), en una reunión con la industria, según SatNews. La Fuerza Espacial usó el mecanismo contractual de intercambio de misiones, que le permite mover cargas entre proveedores sin cancelar contratos: las misiones más urgentes pasan a SpaceX y, a cambio, ULA volará misiones posteriores de seguridad nacional cuando el Vulcan vuelva a estar certificado. El SSC no informó qué misiones se trasladaron, sus fechas ni su valor.

Garrant dijo que los militares siguen “confiados en el regreso al vuelo del Vulcan”, aunque no divulgó conclusiones preliminares de la junta que investiga la falla, integrada por la Fuerza Aérea y la industria, ni fijó una fecha de regreso. ULA y Northrop Grumman realizan análisis estructurales y ensayos de encendido para verificar la integridad de las toberas. No es la primera irregularidad: un problema similar se había observado en el segundo vuelo de certificación del cohete, a fines de 2024, de modo que la de febrero fue la segunda en cuatro vuelos.

Publicidad

Un proveedor dominante

El traslado tiene antecedentes. En marzo, el SSC ya había pasado a SpaceX el último satélite GPS III para que no quedara almacenado a la espera del Vulcan. El programa NSSL se diseñó con dos proveedores para que el Pentágono no dependiera de uno solo, pero la inmovilización del cohete de ULA deja, en los hechos, a SpaceX como el único lanzador pesado disponible para las cargas militares más sensibles. Para Boeing y Lockheed Martin, que presentarán sus balances en los próximos días, la demora del Vulcan es un costo que se suma a la cuenta de su sociedad.

El viernes 23, la Fuerza Espacial sumó otro movimiento hacia el sector privado: según Breaking Defense, adjudicó los primeros seis contratos de su reserva comercial para vigilancia espacial, por un total de u$s 1,37 millones, a EOS Space Systems, NorthStar, InTrack Radar, Anduril con ExoAnalytic, Slingshot y LeoLabs.

La Argentina conoce de cerca la dependencia de los cohetes de SpaceX. Los dos satélites de radar SAOCOM de la CONAE fueron lanzados en cohetes Falcon 9: el SAOCOM 1A desde la base de Vandenberg, en octubre de 2018, y el SAOCOM 1B desde Cabo Cañaveral, en agosto de 2020. El país no tiene un lanzador propio en operación: el Tronador, que desarrollan la CONAE y la empresa estatal VENG, todavía no tiene fecha de vuelo orbital. La concentración del mercado de lanzamientos en un solo proveedor, que hoy preocupa al Pentágono, afecta también la capacidad de negociación de las agencias y empresas que, como las argentinas, deben contratar sus vuelos en el exterior.

La próxima instancia es la definición de la fecha de regreso al vuelo del Vulcan y la presentación de los resultados de Boeing, el 27 de octubre.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO