Una posición en la órbita geoestacionaria es un activo escaso y con fecha de vencimiento: si el país que tiene los derechos no la ocupa en el plazo que fija la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), puede perderla. Esa es la carrera en la que está Thaicom, el operador satelital que cotiza en la Bolsa de Tailandia, que según informó el viernes 23 Space Intel Report volvió a pedir a la Junta del Reglamento de Radiocomunicaciones de la UIT una prórroga para su satélite Thaicom 9, ahora con una carta de Astranis, la compañía estadounidense que lo fabrica.
Los datos del caso:
- Satélite: Thaicom 9, un microsatélite geoestacionario de Astranis
- Plazo original ante la UIT: septiembre de 2026
- Nuevo lanzamiento: marzo de 2027, junto con otros cuatro satélites de Astranis en un Falcon 9
- Causa: una anomalía en el sistema de energía de uno de los cinco satélites, detectada en marzo
- Contrato con Astranis: firmado en marzo de 2024 por su filial Space Tech Innovation
Una falla de la fábrica
Según la carta que Thaicom sumó a su presentación, la anomalía apareció en uno de los cinco satélites que Astranis construía para viajar juntos en un mismo Falcon 9, y la compañía frenó la producción de todos mientras buscaba la causa. Con ese argumento, Thaicom sostiene ante el organismo que la demora se debió a una causa ajena a su control, la condición que la UIT suele exigir para conceder prórrogas. La demora ya había sido informada en julio, cuando Thaicom comunicó que el lanzamiento, previsto para este año, pasaba a marzo de 2027.
El Thaicom 9 debe reemplazar al Thaicom 4, lanzado en 2005 como IPSTAR 1, cuya vida útil se extendió dos veces desde 2022, en la posición de 119,5 grados Este. Para no dejar sin servicio a sus clientes en el período de transición, el regulador tailandés, la NBTC, avaló en abril que Thaicom alquile capacidad de los satélites Koreasat 7 y Koreasat 5A, del operador coreano KT Sat. En ese momento, Patompob Suwansiri, CEO de Thaicom, explicó que el alquiler a proveedores internacionales busca asegurar un servicio sin interrupciones “and to maintain stable revenue levels for the company” (y mantener niveles de ingresos estables para la compañía).
La apuesta por los satélites chicos
El caso expone el riesgo de un modelo que gana terreno entre los operadores medianos. Los microsatélites geoestacionarios de Astranis pesan menos de 500 kilos, usan radios definidas por software y cuestan una fracción de un satélite tradicional, pero su vida útil estimada es de unos ocho años, la mitad de la habitual, y la producción en serie hace que una falla en un equipo frene al lote completo. Thaicom tiene además en marcha el Thaicom 10, encargado a Airbus en 2023, con lanzamiento previsto para 2027.
Arsat 1 y 2
La Argentina conoce la lógica de los plazos de la UIT. El desarrollo del ARSAT-1, lanzado en 2014 a la posición de 72 grados Oeste, y del ARSAT-2, que ocupó en 2015 la de 81 grados Oeste, respondió en buena medida a la necesidad de poner satélites propios en las posiciones orbitales asignadas al país antes de perder sus derechos. Como informó Mercado, el ARSAT-1 cumplió este mes doce años en órbita y su reemplazo, el ARSAT-SG1, sigue en fabricación: el reemplazo a tiempo de un satélite que envejece es el mismo desafío que hoy enfrenta Thaicom.
La próxima instancia es la decisión de la Junta del Reglamento de Radiocomunicaciones de la UIT sobre la prórroga y el lanzamiento del Thaicom 9, en marzo de 2027.












