El comercio exterior argentino mantuvo un saldo favorable y continuó aportando dólares a la economía, pero ese flujo no se tradujo de manera inmediata en inversión, producción y empleo. Esa es la lectura del informe mensual de Fidelitas, que analiza el desempeño del frente externo y plantea la brecha entre la fortaleza comercial y la dinámica de la actividad económica.
En julio, el superávit comercial alcanzó los US$ 2.115 millones, resultado de exportaciones por US$ 8.854 millones e importaciones por US$ 6.739 millones. En el análisis, ese desempeño se presenta como un respaldo relevante para el escenario macroeconómico, aunque con efectos que no se distribuyen de forma homogénea entre sectores.
Exportaciones: suba por precios y moderación mensual
Las exportaciones crecieron 14,1% interanual en julio, hasta US$ 8.854 millones. El incremento se explicó principalmente por una mejora de los precios, que avanzaron 12,4%, mientras que las cantidades exportadas aumentaron 1,5%.
La evolución mensual mostró una moderación: la serie desestacionalizada de exportaciones cayó 4,9% respecto de junio, y la tendencia-ciclo disminuyó 1,1%. Esos indicadores apuntan a que, aun con un nivel de ventas externas más alto en la comparación interanual, el impulso se desaceleró en el margen.
Importaciones: caída en cantidades y contracción frente a junio
Del lado de las importaciones, julio registró operaciones por US$ 6.739 millones, un 1,7% menos que en el mismo mes del año anterior. La baja respondió fundamentalmente a una disminución de 9,2% en las cantidades importadas, parcialmente compensada por un incremento de 8,4% en los precios.
También se observó una contracción frente al mes previo: la serie desestacionalizada disminuyó 4,5% y la tendencia-ciclo, 0,4%. En conjunto, los datos reflejan que el resultado comercial favorable se sostuvo tanto por el nivel de exportaciones como por un comportamiento importador con retrocesos en el corto plazo.
En ese marco, el informe plantea que la disponibilidad de divisas es una condición necesaria, pero insuficiente para una expansión amplia de la actividad. “La disponibilidad de dólares es una condición necesaria para sostener la estabilidad macroeconómica, pero no alcanza por sí sola para garantizar una expansión amplia de la actividad”, señala el análisis.
Como segunda cuestión, el texto plantea cómo transformar el saldo comercial favorable en mayor inversión, capacidad productiva y generación de empleo. Para ilustrar la dinámica de la actividad, toma la serie desestacionalizada del EMAE: según el Indec, el índice (base 2004=100) pasó de 149,5 puntos en enero de 2023 a 149,6 en julio.
“El saldo positivo del comercio exterior, por lo tanto, representa un punto de partida relevante. Pero el alcance de sus beneficios dependerá de su capacidad para convertirse en inversión, producción y actividad económica dentro del país”, dijo Felix El Idd, CEO de Fidelitas.












