El fuerte abaratamiento del cerdo en Brasil amplió la brecha de precios con Argentina y empujó las importaciones de carne porcina desde ese origen a niveles récord. En agosto, el precio del capón argentino se ubicó cerca de 62% por encima de la referencia brasileña.
La diferencia se sostiene desde mayo por encima del 50%, en un contexto en el que el producto importado opera como alternativa más barata y puede condicionar la evolución de los valores internos. El efecto se observa, por ahora, más en la formación de precios que en un reemplazo inmediato de la oferta doméstica.
Brecha y compras externas
Entre enero y agosto, Brasil envió 41,4 mil toneladas de carne porcina a Argentina. Ese volumen resultó 20% superior al de un año atrás y fue más de siete veces el registrado en 2024.
En paralelo, el valor medio de esas operaciones cayó cerca de 10%. Esa combinación de mayor volumen y menor precio promedio reforzó el atractivo relativo del producto brasileño y elevó su incidencia como referencia para el mercado local.
Impacto sobre el mercado interno
La dinámica todavía no se traduce, según el análisis, en un desplazamiento directo de la producción argentina. La presión se canaliza principalmente a través del precio: una opción importada más barata puede limitar cuánto pueden separarse los valores internos de los externos.
En términos de participación, las importaciones representan alrededor del 6,2% del consumo aparente. Al mismo tiempo, la producción argentina creció 11,5% interanual, un dato consistente con un mercado que, al menos en esta etapa, no muestra una sustitución inmediata de la producción local por el producto importado.
El trabajo se titula “Cerdo barato en Brasil: más importaciones y presión sobre los precios argentinos” y fue realizado por Juan Manuel Garzón y Valentino Costamagna. El artículo pertenece a la Fundación Mediterránea, presidida por María Pía Astori.












