El extracto de Fruto Monje se suma al Código Alimentario Argentino como endulzante

La Resolución Conjunta N° 03/2026 habilitó su uso en alimentos y bebidas en el mercado local, en un contexto de demanda por formulaciones con menor contenido de azúcar y mayor atención a etiquetas y perfil nutricional, con impacto potencial en desarrollos de bebidas, lácteos, panificados y suplementos

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El extracto de Fruto Monje, conocido internacionalmente como Monk Fruit, fue incorporado al Código Alimentario Argentino (CAA) mediante la Resolución Conjunta N° 03/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. La normativa habilita formalmente su uso en formulaciones de alimentos y bebidas en el mercado local, como alternativa al azúcar.

La incorporación se produce en un contexto en el que los consumidores buscan reducir el consumo de azúcar y, al mismo tiempo, cuestionan algunos edulcorantes tradicionales. En ese escenario, la industria alimentaria explora herramientas para desarrollar productos con menor contenido de azúcar sin resignar atributos como el sabor o las texturas. También se intensifica la atención de los decisores de compra sobre las etiquetas y el perfil nutricional.

Qué es y qué aporta en formulación

El Monk Fruit proviene de una pequeña fruta originaria del sur de China, conocida tradicionalmente como Luo Han Guo. Su poder endulzante se atribuye principalmente a los mogrósidos, que le otorgan un dulzor entre 100 y 250 veces superior al azúcar. A diferencia de otros ingredientes utilizados para endulzar, el extracto tiene un aporte calórico prácticamente nulo y no se metaboliza como los azúcares comunes. Además, se caracteriza por su origen vegetal y por no alterarse frente a procesos como la cocción y el horneado, lo que amplía sus posibilidades de aplicación.

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Ignacio Aguirre, CEO de AMG, planteó que “la incorporación del Monk Fruit al Código Alimentario amplía las herramientas disponibles para innovar en nuevas formulaciones”.

Aplicaciones y dinámica del mercado

A escala internacional, su uso se extiende a bebidas sin azúcar, aguas funcionales, energéticas y jugos; productos lácteos como yogures y batidos; panificados; confitería; helados y suplementos dietarios. También comienza a ganar presencia en categorías vinculadas con la alimentación funcional, como proteínas en polvo, productos listos y barras proteicas.

En términos de desarrollo, el ingrediente no se presenta como un reemplazo único del azúcar u otros endulzantes. La oportunidad se vincula con su combinación con otros edulcorantes de alta intensidad para mejorar el perfil de sabor, reducir la dosis del edulcorante principal, bajar el índice glucémico del producto y sumar un atributo de etiqueta limpia.

Aguirre señaló que “la innovación en la industria alimentaria hoy está muy vinculada a la capacidad de encontrar nuevas herramientas”. En paralelo, el marco normativo se da con señales de mercado: durante 2025 crecieron 24% las ventas de productos con Monk Fruit en el retail global y en América Latina el 31% del mercado de edulcorantes ya corresponde a los naturales.

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