Las lavanderías autoservicio ganan espacio dentro del sistema de franquicias argentino, con propuestas automatizadas, estructuras reducidas y operaciones que pueden administrarse prácticamente a distancia. En ese escenario, Lavatería firmó 42 contratos de franquicia en el país en ocho meses, con 16 locales operativos y otros 26 en proceso de apertura.
El modelo plantea un formato sin personal permanente de atención y con monitoreo remoto. La inversión aproximada requerida es de US$ 54.000 y el esquema proyecta un recupero dentro de los 15 meses. En términos inmobiliarios, la instalación puede realizarse en locales relativamente pequeños: el espacio requerido parte de aproximadamente 3,5 metros de ancho por 9 metros de largo.
Expansión geográfica
La expansión está prevista para distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, y ya comienza a trasladarse al interior del país. En la provincia de Córdoba, la compañía tiene previstas dos próximas aperturas, además de planes en Rosario, San Salvador de Jujuy, San Miguel de Tucumán y Bariloche.
Sebastián Valsecchi, socio de Franquicias que Crecen, vinculó el crecimiento del formato con un cambio en el perfil del inversor. “El interés que está generando este tipo de propuestas tiene mucho que ver con un cambio en el inversor”, dijo Sebastián Valsecchi, socio de Franquicias que Crecen. “Hoy se buscan negocios que puedan convivir con otras actividades”, agregó.
Cómo funciona el modelo
A diferencia de una lavandería tradicional, el formato opera bajo modalidad de autoservicio. El cliente ingresa al establecimiento, realiza el pago, selecciona el lavado, utiliza las máquinas y luego las secadoras, sin necesidad de contar con una persona que lo asista durante todo el proceso.
Del lado del franquiciado, la tecnología permite monitorear gran parte de la operación a distancia. Desde el sistema de gestión se pueden controlar las máquinas, realizar desbloqueos y observar lo que sucede dentro del local mediante cámaras. La estructura cotidiana se concentra principalmente en la limpieza y el mantenimiento del espacio, lo que reduce la necesidad de contar con personal permanente de atención.
El interés también se asocia a inversores que buscan evitar el autoempleo. “Hay personas que quieren invertir y tener un comercio, pero no necesariamente buscan generar un nuevo autoempleo”, señaló Valsecchi. “Quieren que el negocio funcione mientras ellos continúan con su actividad profesional”, completó.












