Marilia Rangel, de MSD Salud Animal: “La innovación se construye todos los días”

Tal como indica su directora general para Argentina, Marilia Rangel, la innovación es el motor que impulsa el crecimiento de la firma y la forma en que responde a los desafíos de la sanidad animal. La empresa destina 20% de su facturación a investigación y desarrollo, a escala global. Esta inversión sostenida le permite desarrollar soluciones con impacto real para la salud de los animales y, por extensión, de las personas.

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La innovación de MSD Salud Animal se traduce en resultados concretos. Por ejemplo, en Argentina, país que cuenta con más de 60 millones de cabezas bovinas, incorpora sistemas de monitoreo digital que permiten detectar tempranamente problemas sanitarios. “Esto permite  reducir hasta un 36% las pérdidas de animales respecto de los métodos tradicionales de observación y favorece el uso más racional de antibióticos”, detalla Marilia Rangel, directora general de MSD Salud Animal en Argentina y brinda más ejemplos. “En avicultura, desarrollamos tecnologías como las vacunas en esferas liofilizadas, que simplifican su aplicación en planta. En cerdos, las vacunas intradérmicas contribuyen para mejores resultados en bienestar animal, calidad de carne y bienestar animal. Y en mascotas, soluciones como Bravecto 365 combinan protección contra parásitos externos durante 12 meses en una única aplicación, resolviendo tanto una necesidad sanitaria como un desafío de adherencia al tratamiento, una protección efectiva para toda la familia”, desagrega la ejecutiva. “El principal reto es acelerar la adopción de estas innovaciones para que lleguen antes y a más productores, veterinarios y familias, que genere un impacto tangible en la salud animal”.

¿Cuánto peso tiene el liderazgo personal del CEO o del fundador en la cultura innovadora de una organización?
Es fundamental, aunque por sí solo no alcanza. El liderazgo define las prioridades estratégicas, decide dónde invertir, qué riesgos asumir y qué comportamientos promover. Cuando la conducción apuesta por la innovación y acompaña de cerca a los equipos, genera un entorno en el que es posible cuestionar el statu quo y proponer nuevas soluciones.

Pero una cultura innovadora solo se consolida cuando esa visión se distribuye en toda la organización. Los equipos que trabajan junto a veterinarios, productores y clientes necesitan autonomía para identificar necesidades, experimentar y aprender. El rol del liderazgo no es tener todas las respuestas, sino crear las condiciones para que las mejores ideas puedan desarrollarse.

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La colaboración es necesaria

¿Cómo se construye una cultura de innovación? ¿Está preparada la compañía para tolerar el error, algo propio de los procesos?
La innovación se construye todos los días, a partir del trabajo colaborativo entre equipos multidisciplinarios, la comunidad científica, veterinarios, productores y las familias que conviven con animales. Escuchar el terreno es tan importante como desarrollar nuevas tecnologías, porque la innovación solo genera valor cuando resuelve problemas reales.

La tolerancia al error debe existir, si se desea tener una cultura de innovación, pero es importante tener claridad de hasta dónde se puede aceptar y en qué nivel. En soluciones digitales o procesos internos promovemos una lógica de experimentación ágil: probar, aprender y mejorar rápidamente. En el desarrollo de vacunas y medicamentos, en cambio, el margen de error no existe y es por eso que se lleva tanto en inversión en desarrollo de nuevos productos. Allí la innovación se basa en el rigor científico, la evidencia y procesos de validación extremadamente exigentes. Un ejemplo es Innovax ND-IBD, una vacuna aviar que atravesó cerca de 200 estudios antes de llegar al mercado. En ciencia, innovar implica avanzar con la máxima seguridad y calidad.

¿Qué tan permeable es la organización a ideas que vienen de afuera, como startups, universidades, competidores, otros sectores? ¿Qué faltaría para potenciar esta sinergia?
La innovación hoy es cada vez más colaborativa, y en MSD Salud Animal trabajamos activamente con ese enfoque. Argentina cuenta con uno de los ecosistemas agtech más desarrollados de la región, apoyado por instituciones como INTA y Conicet, universidades de excelencia y un creciente entramado de startups tecnológicas. Ese entorno favorece el desarrollo de soluciones innovadoras para el sector.

En nuestro caso, colaboramos con socios tecnológicos, como Allflex en sistemas de identificación y monitoreo animal, además de trabajar junto a distribuidores, veterinarios y organismos como el Senasa para acercar estas herramientas al productor.

El desafío ahora es escalar. Muchas tecnologías ya demostraron su valor, pero todavía es necesario acelerar su adopción mediante mayores mecanismos de financiamiento y articulación público-privada. Cuanto más conectados estén la ciencia, la tecnología y el sector productivo, más rápido podremos transformar la innovación en mejores resultados para la salud animal y la producción sostenible.

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