Silvana Kurkdjian, de Bristol Myers Squibb: “Priorizamos aquellas áreas con necesidades médicas insatisfechas”

“El principal desafío ya no es solo desarrollar nuevas terapias, sino preparar al sistema para recibirlas. La evolución de la ciencia exige trabajar junto con las autoridades regulatorias para construir nuevos marcos que aceleren el acceso a innovaciones cada vez más disruptivas”, afirma Silvana Kurkdjian, gerente general del clúster Argentina y Chile del laboratorio.

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“La innovación es la base de nuestro propósito: transformar la vida de los pacientes a través de la ciencia. Trabajamos para desarrollar terapias capaces de modificar el curso de enfermedades graves y dar respuesta a necesidades médicas aún no resueltas. Esto implica impulsar investigación de excelencia, generar evidencia sólida y sostener una mirada de largo plazo que permita acercar nuevas opciones terapéuticas”, asegura Silvana Kurkdjian, gerenta general del clúster Argentina y Chile de Bristol Myers Squibb. “Hoy ese compromiso también se potencia con capacidades digitales e inteligencia artificial, que están redefiniendo la manera en que descubrimos, desarrollamos y evaluamos tratamientos. Entendemos estas herramientas como un complemento del conocimiento científico; permiten optimizar procesos, acelerar el análisis de información y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia. Por eso, seguimos invirtiendo en tecnologías de vanguardia y acercando herramientas de última generación a nuestros equipos, para que puedan impulsar la innovación y acelerar el impacto de la ciencia en beneficio de los pacientes”, agrega Kurkdjian.

¿Cómo se toman las decisiones de innovación dentro de la organización?
Todas las decisiones parten de una misma pregunta: ¿dónde podemos generar el mayor impacto para los pacientes? Priorizamos aquellas áreas con necesidades médicas insatisfechas y para las que la ciencia ofrece oportunidades reales de transformar el estándar de tratamiento. Cada proyecto combina evidencia científica, potencial beneficio clínico, capacidades de investigación y sostenibilidad para los sistemas de salud. Al mismo tiempo, las herramientas digitales permiten analizar grandes volúmenes de datos, acelerar aprendizajes y fortalecer la generación de evidencia, siempre complementando el criterio y la experiencia de investigadores, médicos y científicos.

Este trabajo se desarrolla en colaboración con centros de excelencia, sociedades científicas y organismos regulatorios. Argentina ocupa un lugar estratégico dentro de la red global de investigación de BMS; participa en más de 100 estudios prioritarios y se consolida como un referente regional en investigación clínica.

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¿Cómo se financia la innovación internamente? ¿Hay presupuesto dedicado o compite con otras prioridades en cada ciclo?
La innovación constituye para nosotros un eje estratégico y cuenta con inversiones sostenidas en el largo plazo. En Argentina hemos destinado más de US$ 60 millones a investigación clínica durante los últimos cuatro años y proyectamos duplicar esa cifra en los próximos años. A ello se suman nuevas inversiones vinculadas a terapias celulares CAR T, que fortalecen el posicionamiento del país dentro del desarrollo científico global. Estas inversiones abarcan tanto la investigación biomédica como la incorporación de capacidades tecnológicas que hacen más eficientes los procesos de desarrollo. Invertir en innovación no solo impulsa avances médicos; también fortalece el ecosistema científico, atrae inversión, desarrolla capacidades locales y contribuye a la competitividad del país.

Indicadores relevantes para medir la innovación

¿Cómo se mide la innovación en la empresa? ¿Cuentan con métricas propias?
La innovación puede medirse a través de indicadores concretos, como la evolución del pipeline, la cantidad de estudios clínicos en marcha, las nuevas indicaciones aprobadas, la inversión en investigación y desarrollo o el acceso temprano de los pacientes a tratamientos de última generación. Sin embargo, el indicador más relevante sigue siendo el impacto logrado. Evaluamos nuestra capacidad para mejorar la supervivencia, la calidad de vida y la experiencia de los pacientes, además de aportar mayor eficiencia al sistema de salud. Las formulaciones subcutáneas son un ejemplo de ello: mantienen la eficacia clínica y, al mismo tiempo, optimizan tiempos de administración, recursos y capacidad asistencial. También analizamos el efecto de nuestra actividad sobre el ecosistema científico. Cada ensayo clínico, alianza institucional o inversión en investigación contribuye a fortalecer las capacidades locales y a consolidar a Argentina como un actor cada vez más relevante. Finalmente, medimos nuestra capacidad para construir el futuro mediante el desarrollo de talento y la incorporación de herramientas que potencien la investigación clínica y la generación de evidencia. Porque la innovación no se limita a los tratamientos que desarrollamos, sino también a cómo nuestros equipos hacen ciencia para generar un impacto sostenible en la vida de las personas.

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