Moala abrirá su primer local en la Ciudad de Buenos Aires el domingo 13 de septiembre, en el marco del Día Internacional del Chocolate. El nuevo espacio estará ubicado en El Salvador 4723, en Palermo Soho, y tendrá una superficie de 120 m², con un sector de producción a la vista para mostrar parte del proceso de elaboración.
La marca, creada en Ushuaia durante la pandemia por Adrián Ramírez Cantarell, fundador y maestro chocolatero de Moala, suma con esta inauguración su tercer local y el primero fuera de la Patagonia, ya que opera también en El Calafate. El desembarco en la capital incorpora además capacidad productiva propia en Buenos Aires de 25 toneladas anuales.
En términos de escala, la empresa produce más de 20.000 kilos de chocolate al año y registra un crecimiento sostenido del 15% anual. Su catálogo incluye 75 tipos de productos entre trufas, bombones, tabletas y figuras de chocolate, además de colecciones especiales.
Producción visible y materia prima internacional
El local de Palermo contará con un área de elaboración a la vista, donde el público podrá observar terminaciones, detalles, pinceladas y trabajo manual aplicado sobre las piezas. La propuesta combina técnica chocolatera, rellenos elaborados artesanalmente y una apuesta por el diseño.
En cuanto a insumos, el cacao utilizado proviene principalmente de África Occidental y Sudamérica, mientras que las coberturas son seleccionadas en Bélgica, Francia y Ecuador. La operación incorpora maquinaria proveniente de Italia y moldes realizados en exclusiva e importados desde Bélgica. También se desarrollan rellenos y pastas de frutos secos sin conservantes, bajo procesos propios.
Identidad visual para Buenos Aires y nuevos productos
Artistas, ilustradores y diseñadores participan del proceso creativo de la marca, con impacto en el packaging, la ambientación de los locales y los elementos visuales. De ese trabajo surgieron figuras asociadas a cada destino: la oveja de El Calafate, el pingüino de Ushuaia y, para Buenos Aires, la vaca.
Entre los productos destacados para la apertura figuran las cajas Vaquitas, las tabletas personalizadas, las cajas premium y colecciones de bombones desarrolladas para el nuevo local con diseños y sabores como medialuna, cacao, maní y flat white, además de chocolates con pochoclo y “tabletones” en más de 18 sabores. También se mantendrán productos concebidos en la Patagonia, con rellenos donde se destacan frutos rojos, calafate y frambuesas patagónicas.
“El chocolate tiene algo muy especial: una pieza pequeña puede despertar un recuerdo”, dijo Ramírez Cantarell.
“Nacimos en Ushuaia, pero nuestro diferencial nunca fue solamente el lugar donde estamos”, dijo Ramírez Cantarell.












