La adopción de IA empuja la modernización de redes críticas en América Latina

El avance de la Inteligencia Artificial desplaza inversiones hacia la infraestructura de TI y pone el foco en automatización, observabilidad e inteligencia de red, con datos de IDC y Gartner que muestran el crecimiento de WLAN y la adopción prevista de herramientas para supervisar modelos, claves para continuidad operativa en sectores críticos

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La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) reordenó prioridades de inversión en tecnología y colocó a la infraestructura de TI en el centro de las decisiones estratégicas. Tras una etapa de gasto concentrada en aplicaciones, distintas organizaciones comenzaron a identificar que escalar proyectos de IA requiere modernizar las redes que los sostienen, con más automatización, visibilidad e inteligencia integrada para garantizar rendimiento, disponibilidad y seguridad.

Ese giro ya se refleja en el mercado de conectividad empresarial. En el primer trimestre de 2026, el mercado empresarial de WLAN creció 17% en las Américas, según datos de IDC. En el mismo período, Wi‑Fi 7 representó 44,5% de los ingresos de los puntos de acceso empresariales compatibles, un indicador de recambio tecnológico asociado a redes más automatizadas y preparadas para soportar aplicaciones de nueva generación.

En esa lectura, la infraestructura dejó de ser un componente exclusivamente operativo. “Durante mucho tiempo, la infraestructura de redes fue considerada un componente operativo, prácticamente invisible para el negocio”, dijo Roberto Murakami, vicepresidente de Redes y Telecomunicaciones de NEC para América Latina. Para el ejecutivo, el cambio de lógica se vincula con la necesidad de sostener el crecimiento de proyectos de IA y su impacto en la forma de gestionar la conectividad.

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De la conectividad a la inteligencia operativa

En la práctica, el desafío ya no se limita a mantener la red disponible. La exigencia pasa por asegurar que acompañe aplicaciones distribuidas, entornos híbridos, procesamiento en tiempo real y volúmenes crecientes de datos. Ese escenario demanda arquitecturas capaces de identificar comportamientos anómalos, responder con rapidez ante fallas y optimizar recursos de forma continua.

En ese marco, la automatización y la observabilidad ganan peso en las estrategias de transformación digital. La automatización busca reducir intervenciones manuales y acelerar la respuesta a incidentes. La observabilidad, por su parte, amplía la comprensión del comportamiento de la infraestructura mediante el análisis integrado de métricas, eventos, registros y telemetría, con el objetivo de lograr una operación más predecible y resiliente, preparada para respaldar servicios esenciales.

La presión aumenta a medida que las aplicaciones basadas en IA se integran en procesos críticos y se vuelve necesario monitorear no solo equipos y servicios, sino el comportamiento integral del entorno digital. Gartner estima que para 2028, 40% de las organizaciones que utilicen IA adoptarán herramientas específicas para supervisar el rendimiento, la calidad de las respuestas y la confiabilidad de los modelos.

El impacto es más sensible en sectores cuya operación depende de disponibilidad continua, como telecomunicaciones, industria, energía, finanzas, salud y transporte. “Requisitos como alta disponibilidad, resiliencia y automatización son hoy atributos fundamentales”, dijo Murakami.

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