Tres desafíos de producir en la industria textil argentina

En el marco del Día de la Industria, Franco Valente analiza los desafíos de sostener la producción local a partir de su experiencia reciente: una inversión de US$ 3 millones, incorporación de tecnología 4.0 y una capacidad productiva que alcanza los 200.000 kilos mensuales.

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Franco Valente, empresa argentina especializada en la fabricación de toallas con 35 años de trayectoria, indicó los tres desafíos cruciales a los que hoy se enfrenta la industria textil en Argentina en el marco del Día de la Industria. Desde la firma señalaron que para sostener la producción local las claves están en la inversión, la actualización tecnológica y la escala.

“La industria requiere inversión permanente para poder crecer y sostener su competitividad. En nuestro caso, la modernización de la planta nos permitió aumentar la capacidad productiva, mejorar los procesos y prepararnos para una escala mayor. El desafío es seguir creciendo y fabricando localmente, sin perder la calidad que construimos durante estos años”, señaló Marcelo Olivero, director industrial de Franco Valente.

Invertir para seguir produciendo

Durante el último año, Franco Valente realizó una inversión cercana a los US$3 millones destinada a acompañar el crecimiento de su producción. A partir de este proceso, la empresa logró quintuplicar la producción de sus líneas de toallas premium y alcanzar una capacidad de fabricación de 200.000 kilos de toallas por mes.

La inversión permitió renovar equipamiento y mejorar distintas etapas del proceso productivo. La decisión respondió a una mirada integral del negocio, que contempló desde la selección de las materias primas y el desarrollo de los hilados hasta la fabricación, terminación y distribución. A lo largo de este proceso, la empresa buscó preservar las características que identifican a sus productos: calidad, absorción y suavidad, resumidas en el concepto “Suavidad que seca”.

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“Invertir en producción es también apostar a seguir fabricando en Argentina. En nuestro caso, necesitábamos dar un paso importante en capacidad y tecnología para poder acompañar el crecimiento de la empresa y de nuestros clientes”, explicó Adolfo Setton, uno de los miembros fundadores de Franco Valente.

Tecnología para mejorar los procesos

La actualización tecnológica fue otro de los ejes del proceso de modernización de Franco Valente. La empresa cuenta con dos plantas industriales en San Martín, provincia de Buenos Aires, y un centro de distribución en Barracas, CABA. En sus instalaciones se concentran las principales etapas del proceso productivo, desde el trabajo con algodón de origen argentino hasta la confección y terminación de los productos.

Como parte de este proceso, la compañía incorporó una línea de producción de generación 4.0, desarrollada específicamente para la fabricación de toallas. La actualización del equipamiento permitió reducir en un 18,9% el ratio de tiempo producción por unidad y en un 1,3% el índice de reprocesos, lo que aumentó considerablemente el volumen de producción. Además, esta incorporación permitió trabajar con nuevos desarrollos de hilados y ampliar la variedad de productos.

“La industria cambia y los procesos productivos también tienen que hacerlo. Incorporar tecnología nos permite trabajar de otra manera, desarrollar nuevos productos y estar preparados para lo que demanda el mercado. La inversión en maquinaria no termina con la incorporación de un equipo, también exige aprender, adaptar los procesos y encontrar nuevas posibilidades de producción”, señaló José Ini, miembro fundador de Franco Valente.

Crecer en escala

El tercer eje está puesto en la escala necesaria para acompañar el crecimiento de la operación y responder a una cartera de clientes cada vez más amplia y diversa. Franco Valente cuenta actualmente con 832 clientes activos en todo el país, entre comercios, distribuidores, hoteles y empresas.

La ampliación de su capacidad productiva permitió acompañar el crecimiento de esta cartera y responder a pedidos de diferentes magnitudes, además de atender requerimientos específicos, como el desarrollo de productos textiles personalizados para compañías.

En los últimos cuatro años, Franco Valente duplicó la cantidad de clientes activos y establecidos, impulsada, entre otros factores, por una estrategia de marketing que incorpora softwares especializados para la captación y validación de potenciales clientes. A esto se suma un seguimiento sostenido durante la etapa de posventa, que permite recoger opiniones y experiencias para retroalimentar los procesos y promover una mejora continua. Como resultado de estas acciones, la compañía logró ampliar su alcance comercial a todas las provincias del país.

“El crecimiento de estos últimos años nos llevó a replantear nuestra estructura productiva. La inversión nos permitió dar un salto importante en escala y tecnología, pero también nos prepara para seguir creciendo y atender una demanda cada vez más diversa, sin dejar de fabricar en Argentina”, concluyó David Setton, miembro fundador de la firma.

Con 35 años de trayectoria, Franco Valente continúa desarrollando su actividad industrial en Argentina a partir de una estrategia que combina inversión, tecnología y escala, con una mirada integral sobre el negocio y el objetivo de sostener una propuesta que la empresa resume en tres palabras: “Suavidad que seca”.
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