El consumo masivo de los hogares argentinos cayó 3,7% interanual en volumen durante el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con el informe Consumer Insights elaborado por Worldpanel by Numerator. En el acumulado del primer semestre, la baja fue del 2,5%, en un contexto de presión presupuestaria y racionalización del gasto.
La dinámica de compra combinó estabilidad en la cantidad de visitas con un ajuste en lo que se lleva en cada acto de compra. La frecuencia de asistencia a los puntos de venta subió 1,1% en el trimestre, pero con canastas más chicas y un mayor control del desembolso. En ese marco, los consumidores reacomodaron sus elecciones en función del presupuesto disponible y priorizaron qué categorías sostener, cuáles reducir y cuáles postergar.
El recorte se observó de manera extendida entre rubros. Solo tres de cada diez categorías lograron desafiar la contracción, ya sea con crecimiento o recuperación de terreno perdido en meses previos. En paralelo, el 44% de las categorías mostró un descenso y el 23% fue despriorizada al momento de elegir.
Entre los segmentos que mostraron mayor resistencia se ubicaron alimentos secos, con una caída del 1,7%, e infusiones, con una baja del 2,4%. Los lácteos retrocedieron 7,6% en el trimestre, aunque con mejor desempeño en el acumulado del año. Bebidas sin alcohol se destacó entre las pocas categorías con crecimiento, con una suba del 0,5%, mientras bebidas con alcohol cayó 10,6% y refrigerados y congelados retrocedió 5,7%.
“Los hogares buscan sostener dos tipos de compras: por un lado, los productos básicos que forman parte de su rutina”, dijo Esteban Cagnoli, Managing Director de Worldpanel by Numerator en Argentina. “La diferencia es que hoy administran ambos casos con mayor cuidado”, agregó.
El impacto no fue homogéneo por tipo de hogar y por región. Los hogares unipersonales fueron el único grupo que sostuvo el volumen durante el segundo trimestre, con una variación positiva del 1,1%. En contraste, los hogares de tres a cuatro personas registraron la mayor caída, con un retroceso del 5,1%. En términos geográficos, la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires profundizaron la baja, con un retroceso del 6,8%, mientras que el interior mostró un comportamiento más estable.
En hábitos de compra, se consolidó el protagonismo de los comercios de cercanía. Las compras urgentes y de reposición ganaron espacio frente al stockeo, y los formatos pequeños de productos sumaron más de dos puntos porcentuales de participación en almacenes, kioscos y autoservicios en los últimos dos años. En contraste, el canal moderno perdió peso aun con mayor presión promocional: el autoservicio creció 7,8% en volumen, mientras hipermercados y supermercados retrocedieron 12,7% y los mayoristas cayeron 11,9%.












