La interoperabilidad aparece como uno de los desafíos centrales para la salud digital en Argentina y América Latina, en un escenario donde hospitales, clínicas, financiadores y prestadores incorporaron herramientas como historias clínicas electrónicas, recetas digitales, turnos online, imágenes e inteligencia artificial, pero con información que todavía suele operar de manera aislada.
La Encuesta de Salud Digital en Argentina y América Latina 2025, realizada por Consenso Salud entre más de 200 profesionales del sector, ubicó el punto de partida con una evaluación mayormente crítica: el 76% consideró que el sistema de salud está “medianamente o poco preparado” para afrontar la transformación digital. Aun así, el relevamiento registró una mirada favorable sobre el potencial de estas tecnologías: el 91,3% reconoció que la salud digital tiene un impacto “positivo o muy positivo” sobre la calidad de la atención.
El diagnóstico combina avance de herramientas con fragmentación operativa. La información existe en múltiples plataformas, pero no siempre acompaña el recorrido del paciente ni está disponible para los equipos de salud cuando la requieren. Esa desconexión se traduce en tareas administrativas duplicadas, cargas repetidas de datos y decisiones clínicas tomadas con contexto incompleto, además de dificultades para coordinar entre instituciones y equipos.
En ese marco, Silvia Pascual, business manager de Flux IT, planteó que el foco debe pasar de la digitalización de procesos individuales a la integración entre sistemas: “Durante años el foco estuvo puesto en digitalizar procesos individuales. Hoy el desafío es lograr que esas iniciativas funcionen como un sistema integrado”, dijo.
La encuesta también describió un mapa de conocimiento y uso de herramientas. La historia clínica electrónica fue la más conocida (87%) y una de las más utilizadas (72,9%). La telemedicina registró 81,5% de conocimiento y 41,2% de uso, mientras que la inteligencia artificial alcanzó 80,6% de conocimiento. En contraste, conceptos estructurales vinculados a la integración de datos mostraron menor presencia: interoperabilidad con 42,6% de conocimiento y Big Data con 40,7%.
En las prioridades para los próximos años, la automatización de procesos encabezó las respuestas con 51,9%, seguida por soluciones para pacientes y regulación y legislación (ambas con 47,2%). La interoperabilidad quedó entre los puntos relevantes con 41,7%, junto con la conectividad (40,7%), en una agenda que apunta a sistemas más eficientes y con respaldo normativo.
Para Flux IT, la interoperabilidad dejó de ser un tema exclusivamente tecnológico y se consolidó como una condición para conectar información entre actores, independientemente de la institución o plataforma donde se generó. “La interoperabilidad ya no es una ventaja competitiva; empieza a convertirse en una condición para sostener la transformación del sistema”, dijo Pascual, business manager de Flux IT.












