La digitalización de la primera línea operativa en el campo argentino se volvió un factor determinante para la trazabilidad y la eficiencia, en un contexto de regulaciones más estrictas y márgenes operativos más estrechos. En una columna de opinión, Alejandro Prosperi, Country Manager y VP de Zebra Technologies Argentina, sostiene que el desafío ya no se limita a la productividad en la tierra, sino a la calidad y oportunidad de los datos capturados en el origen.
El planteo parte de un diagnóstico sobre pérdidas y controles en la cadena agroindustrial. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el 13,2% de los alimentos producidos a escala mundial se pierde entre la cosecha y la distribución. A ese dato se suma que el 68% de los retiros de producto del mercado son detectados por entes reguladores y no por los propios productores, lo que expone brechas en los controles internos.
En ese marco, Prosperi advierte que la falta de visibilidad en el primer metro del terreno dejó de ser una ineficiencia para transformarse en un riesgo financiero. También menciona que casos regionales muestran que la interrupción puntual de exportaciones por fallas de trazabilidad individual puede costar a la industria entre US$ 20 millones y US$ 25 millones diarios.
Movilidad resistente para capturar datos en origen
Como respuesta operativa, el directivo propone digitalizar tareas críticas con movilidad resistente, a través de tabletas y computadoras de mano de grado empresarial. Se trata de equipos diseñados para soportar caídas, barro y temperaturas extremas, además de operar sin conectividad continua. El objetivo es reemplazar el registro manual y reducir errores, con captura digital de información desde la manga o el lote.
Entre los procesos que identifica como beneficiados figuran las auditorías en campo y cadena de frío, que permiten certificar en tiempo real la aplicación de fitosanitarios, el estado de los cultivos y el mantenimiento de la temperatura durante la cosecha. También incluye la trazabilidad de activos retornables —pallets, bins y contenedores plásticos reutilizables— para reducir extravíos y costos logísticos entre el campo y la empaquetadora, y el control de salida y exportación, con escaneo en el despacho de mercadería para cumplir estándares aduaneros e internacionales antes de salir hacia el puerto.
Exigencias regulatorias en ganadería
La lógica se extiende al sector ganadero por el cambio regulatorio previsto. La normativa del Senasa exige que sea obligatorio el uso de identificación individual electrónica (RFID de baja frecuencia) para terneros/as al destete o primer movimiento. En ese esquema, el uso de la app oficial SIGBIOTraza y la captura de datos con lectores y antenas RFID permitirán procesar lotes completos de animales en segundos, agilizar la autogestión en el SIGSA y emitir DT-e.
“La verdadera transformación digital no consiste en acumular datos en la nube, sino en dotar al trabajador rural de herramientas móviles”, afirmó Prosperi.
También vincula la captura precisa de datos desde el campo, la granja o el camión de transporte con mejoras posteriores en la logística: menos tiempos de inactividad en centros de acopio y plantas procesadoras, menor necesidad de reetiquetado manual y inspecciones aduaneras más ágiles. Además, plantea que automatizar la captura de datos reduce re-recorridas de maquinaria en el lote, optimiza el consumo de combustible y reduce la huella de carbono, a la vez que simplifica la carga administrativa de los operarios rurales para enfocarlos en tareas de mayor valor productivo.


