jueves, 14 de mayo de 2026

    Astra, el poder de la energía


    Con una venta anual de US$ 400 millones, el grupo
    Astra es uno de los más importantes del país. Su
    peso es particularmente significativo en el sector petrolero (con
    una producción diaria de 4.500 metros cúbicos absorbe
    5% del total del país) y en el transporte marítimo.
    Además, a través de su subsidiaria Carboclor Astra
    Evangelista, exhibe una presencia muy activa en el mercado de
    alcoholes y cetonas y en la fabricación de calderas, ingeniería
    y montajes industriales.


    También participa con 21,74% del capital de
    Copetro, poseedora de la planta de calcinación de coque
    más avanzada del mundo. Aquí comparte la dirección
    con Petrolera San Jorge, Great Lakes Carbon Corp, de Estados Unidos,
    y Taiyo Carbon Company, de Japón.


    Astra adquirió recientemente una cuarta parte
    del capital de la empresa Electricidad Argentina, adjudicataria
    de Edenor, encargada de la distribución de energía
    eléctrica en la zona norte de la Capital y el Gran Buenos
    Aires. La compra de ese paquete, que demandó una inversión
    de US$ 30 millones, le permitió incorporar a su actividad
    un nuevo rubro.


    La empresa mantiene, sin embargo, una estrecha y
    permanente relación con el sector energético, que,
    según el actual presidente, Ricardo Arturo Grüneisen,
    (hijo del recientemente fallecido Ricardo Grüneisen, quien
    durante cuatro décadas condujo el grupo) constituye la
    base de sustentación sobre


    la que se orientan los negocios principales de Astra.


    Edenor factura US$ 600 millones anuales y en cinco
    años podría incrementar sus negocios en 25%, "si
    tenemos éxito en reducir el fraude eléctrico, que
    alcanza a 18% de la facturación total de la empresa",
    afirma Grüneisen.


    El grupo adjudicatario de Edenor estima, de todos
    modos, que en los dos primeros años los resultados operativos
    mostrarán un quebranto, debido a las indemnizaciones derivadas
    del plan de retiros del personal: el plantel de 6.200 personas
    se reducirá entre 15 y 30%.



    ANTES QUE YPF.



    La fundación de Astra se remonta a 1912, cuando
    YPF aún no existía ni en la mente de sus inspiradores
    y no había ninguna autoridad que supervisara y orientara
    la actividad energética. Por lo tanto, acaba de cumplir
    80 años, en los que no faltaron momentos sumamente difíciles,
    como algunos de la década del ´70 cuando, por los problemas
    derivados de los constantes cambios en la


    política energética oficial, soportó
    serias dificultades financieras tras contratar préstamos
    en el exterior para la construcción de una nueva destilería
    en Comodoro Rivadavia. Este proyecto, surgido de una licitación,
    finalmente no pudo concretarse por la oposición de la propia
    YPF, que para obstaculizarlo anunció la instalación
    de una nueva destilería en las inmediaciones de la anterior,
    lo que dio por tierra con las condiciones originales de la licitación.


    Astra no tuvo entonces otra alternativa que hacer
    frente al pago de esos préstamos acudiendo a sus reservas.
    Esta situación estuvo a punto de provocar su presentación
    en convocatoria de acreedores, una circunstancia que finalmente
    pudo sortear gracias a la buena imagen que mantenía en
    el


    exterior.


    En sus ocho décadas de vida, Astra extrajo
    14 millones de metros cúbicos de petróleo y esta
    etapa la encuentra en plena expansión, no sólo en
    las áreas de la exploración y de la producción.
    También incursiona, y en forma creciente, en el área
    comercial: ya cuenta con 85 estaciones de servicio, localizadas
    fundamentalmente en Chubut y Santa Cruz y en el norte de la provincia
    de Buenos Aires.


    Esta actividad se complementa con una activa participación
    en el negocio del gas natural comprimido.



    EL FUTURO.



    Grüneisen, con sus flamantes 40 años,
    contempla con optimismo las perspectivas de la empresa, sobre
    todo ante la actual posibilidad de negociar libremente el petróleo
    que extrae. Astra planea continuar presentándose en todas
    las privatizaciones vinculadas con el área energética
    y seguir


    incrementando las reservas de petróleo, que
    hoy rondan 5% de las totales del país.


    Esta política "se concretará en
    un marco de negociaciones con otras empresas del sector, tanto
    nacionales como internacionales. Nuestra aspiración es
    que al finalizar esta década Astra muestre un nuevo y sostenido
    crecimiento derivado del éxito que logremos en las privatizaciones
    que aún faltan concretar y en los nuevos yacimientos que
    incorporaremos a nuestra actividad".


    Astra muestra, además, particular interés
    en la importante flota naviera de YPF. El objetivo, sostiene Grüneisen,
    es seguir creciendo en este sector. Esta aspiración se
    verá favorecida por la decisión de la petrolera
    estatal de reducir su dotación de 25 a 5 buques.


    Como el mercado petrolero se encuentra totalmente
    desregulado, Grüneisen considera que no sería conveniente
    para la evolución del sector que, una vez privatizada,
    YPF siga manteniendo su gravitación actual en el mercado.
    Se inclina, en cambio, por la alternativa de dividirla en varias
    empresas -siguiendo el ejemplo de Entel- o bien utilizar un criterio
    similar al que se aplicará en Gas


    del Estado, donde una empresa con una importante
    participación en la producción no podrá participar
    con similar peso en la distribución.


    Esto es muy importante, afirma, porque YPF concentra
    65% de las reservas totales de gas del país (excluido el
    yacimiento de la Cuenca del Noroeste recientemente licitado),
    55% de las reservas de petróleo, y más de la mitad
    de la comercialización y un porcentaje similar en la capacidad
    total de refinación del país.


    En los primeros nueve meses del año Astra
    concretó negocios por US$ 196,2 millones (35,8% más
    que en el mismo período de 1991) y obtuvo beneficios por
    US$ 32 millones. Las cifras reflejan el actual buen momento y
    parecen anunciar perspectivas promisorias, a pesar de los altibajos
    que suelen imponer las características propias de la explotación
    petrolera.


    El significativo índice de ganancias de Astra
    contribuyó a fortalecer su situación financiera.
    Al cierre del tercer trimestre del año, poseía activos
    de fácil realización por US$ 45,6 millones, que
    representaban 69,6% del pasivo total exigible a corto plazo.


    La solidez de sus finanzas le permitió, a
    su vez, realizar inversiones por US$ 160 millones durante el período
    enero-setiembre. La cifra incluye los US$ 30 millones abonados
    por su participación en Edenor, la adquisición de
    un buque petrolero, la compra de reservas a YPF, la construcción
    de nuevas estaciones de servicio y las inversiones normales en
    la actividad petrolera, tanto en exploración como en explotación.


    Estas inversiones, que desde 1989 superaron con holgura
    US$ 400 millones, fueron financiadas en su primera etapa con las
    reservas acumuladas, a lo que se agregó luego la financiación
    obtenida de la banca internacional y, en una fase posterior, la
    emisión de obligaciones negociables por US$ 100 millones.


    "Es muy factible que, si nuestra política
    en materia de privatizaciones continúa siendo coronada
    por el éxito, debamos recurrir en algún momento
    al apoyo de nuestros accionistas, pero eso todavía no está
    definido", reconoce Grüneisen.


    Una porción del capital de Astra (12%) se
    cotiza en Suiza, mientras que 46% está en poder del grupo
    mayoritario constituido por los Grüneisen, la familia Sánchez
    Caballero y la de Luis Aguirre.


    En la práctica, la porción de capital
    que se negocia en Suiza respalda la gestión del grupo mayoritario.
    Por lo tanto, según Grüneisen, no existen problemas
    en torno del control efectivo de la empresa.


    Buena parte de 42% de las acciones que se encuentran
    en manos de particulares, dentro del mercado local, responde al
    liderazgo del actual grupo mayoritario. Este sector está
    integrado principalmente por inversores tradicionales e instituciones.
    Por lo tanto, puede estimarse que las acciones que


    conforman la liquidez bursátil del papel no
    superan 25% del capital, es decir, unos $ 65 millones a valor
    nominal y US$ 170 millones a valor de mercado.


    La circunstancia de que una porción significativa
    del capital se encuentre en poder de instituciones e inversores
    "fieles" confiere una imagen de seguridad a las acciones
    de Astra, un papel que suele atraer las preferencias de quienes
    ponen sus expectativas más allá de los 30 días.


    L. G.





    FIN DE SIGLO.


    Grüneisen vaticina que en el año 2000
    Astra será una compañía integrada en materia
    energética, con una amplia intervención en el negocio
    del gas y en el de la electricidad. Participará en el down
    stream del petróleo, además de la exploración
    y la explotación. "Vemos que tenemos posibilidades
    de seguir interviniendo en una industria que está en una
    etapa de madurez, contrariamente a lo que ocurre con el gas o
    la electricidad, que están creciendo. La idea es seguir
    siendo una empresa con economía de escala, que a partir
    de ahora comienza una programada y prudente incursión en
    otros países y mercados externos. Esa es la visión
    de Astra 2000 en un esquema organizativo donde las empresas que
    componen el holding tengan mayor poder de decisión para
    fijar estrategias dentro de un esquema global de compañía.
    Privilegiar el crecimiento, la descentralización y la profesionalización
    son los desafíos, dentro de ese objetivo general de que
    Astra sea una empresa energética líder en las próximas
    décadas."



    DIVIDENDOS.



    Astra, desde fines de la década del ´70, se
    caracterizó siempre por el buen desarrollo de sus finanzas,
    aun en las épocas de elevada inflación, como lo
    prueban los importantes dividendos en efectivo abonados en los
    últimos ejercicios. En 1987, por ejemplo, llegaron a US$
    3,9 millones, que en el


    siguiente año ascendieron a US$ 4,8 millones
    y en 1989 a US$ 4,9 millones. En 1990 bajaron a US$ 2 millones
    pero la caída se compensó en 1991, con US$ 5.5 millones.


    Grüneisen adelantó que este año
    también está en los planes de la empresa efectuar
    repartos en efectivo, aunque en esta oportunidad el impacto sobre
    el capital resultará menor. Debido a la última retribución
    abonada en acciones (900%), el capital subió de $ 25,6
    a $ 256 millones. Por lo tanto, si el


    reparto en dinero alcanzara a 5% del capital, el
    desembolso ascendería a US$ 12,8 millones y representaría
    60,6% del monto conjunto (US$ 21,1 millones) abonado en los cinco
    ejercicios anteriores.