La adopción corporativa de la inteligencia artificial (IA) ingresó en una etapa marcada por el control de costos y la gobernanza, a medida que se consolidan los esquemas de cobro por consumo. En particular, el uso de tokens —la unidad básica de texto que procesan los modelos de lenguaje— volvió más visible el gasto real de operar estas herramientas a gran escala y aceleró la revisión de políticas internas.
Aditi Consulting denomina a este fenómeno *tokenpocalypse*, un término que busca describir el pasaje desde una primera fase de entusiasmo y experimentación hacia un momento en el que las organizaciones intentan ordenar el uso interno de la IA. La discusión deja de centrarse en la disponibilidad de las herramientas y se desplaza hacia la disciplina presupuestaria, la optimización del consumo y la definición de reglas de uso.
“El cambio en los modelos de cobro está dando lugar a un fenómeno llamado tokenpocalypse”, dijo Yamandu Giménez Wenzel, senior solutions director en Aditi Consulting. En su descripción, el proceso comienza con habilitaciones amplias para que los equipos prueben soluciones con pocas restricciones y luego deriva en la necesidad de establecer criterios: qué herramientas se usan, para qué casos y en qué situaciones aportan valor.
El concepto también se apoya en una comparación con etapas anteriores de adopción tecnológica, como la migración a la nube. Giménez Wenzel planteó que, mientras en la nube el principal problema fue de arquitectura —migraciones sin considerar el costo de cada servicio contratado—, en IA el desafío pasa por la gobernanza. “Con la IA el error es de gobernanza”, dijo, y señaló que el gasto no depende solo de la infraestructura, sino también de cuántas veces cada persona consulta a un modelo, lo que dificulta la auditoría.
En ese contexto, aparecen indicadores de gestión financiera vinculados a esta clase de consumo. Según el State of FinOps Report 2026, el 98% de las organizaciones ya administra el gasto asociado a la IA, frente al 63% registrado un año antes. A partir de ese cambio, muchas corporaciones comenzaron a establecer políticas para gestionar el consumo de tokens y optimizar el uso de estas herramientas.
La mayor visibilidad del gasto también modifica la dinámica interna de decisión. “En ese escenario ganaron protagonismo perfiles como los CFO”, dijo Giménez Wenzel, al referirse a la evaluación de viabilidad de inversiones, la disciplina presupuestaria y la estimación del retorno de la inversión de proyectos de IA.
El enfoque incorpora, además, el componente de riesgo. El directivo advirtió que existe un segmento de empresas que no invierte lo suficiente para evitar exposición de información confidencial y para asegurar que el consumo de tokens se traduzca en valor concreto para el negocio.












