Fundación Brincar instaló, por el Día Internacional del TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), una agenda que propone desplazar la conversación pública desde el diagnóstico hacia las condiciones del entorno que habilitan —o restringen— la autonomía y la inclusión.
El planteo se apoya en lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ubican al TDAH dentro de las condiciones del neurodesarrollo y recomiendan un abordaje amplio. En ese marco, la prioridad pasa por la funcionalidad, la inclusión y el bienestar socioemocional. También sostiene que, cuando se eliminan barreras ambientales y se implementan apoyos personalizados, las personas con este diagnóstico pueden desplegar un alto nivel de independencia.
En paralelo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promueve el paradigma de la neurodivergencia dentro del enfoque de derechos humanos y exige que la diversidad cognitiva sea respetada como parte legítima de la variabilidad humana. En esa línea, los tratados de la ONU instan a los Estados y a las organizaciones de la sociedad civil a garantizar accesibilidad universal y a dejar atrás modelos segregadores.
La fundación vincula esa perspectiva con el ámbito educativo y el mercado de trabajo. Señala que la inclusión se vuelve efectiva cuando las instituciones se adaptan para valorar perfiles neurodivergentes, y menciona una “evolución positiva” en el trabajo y la educación superior a partir de metodologías flexibles y programas de inserción.
En su trabajo cotidiano, la organización acompaña desde hace años a personas autistas y a sus familias con una mirada centrada en capacidades, intereses y motivaciones. Ese acompañamiento se canaliza a través de programas de orientación, formación e inclusión educativa y laboral, además de acciones de concientización dirigidas a empresas, instituciones y comunidad, con el objetivo de generar entornos más accesibles que permitan desarrollar proyectos de vida con autonomía y participación.
El material también remarca que el Espectro Autista y el TDAH pueden coexistir. Tanto el TEA como el TDAH pueden incluir dificultades para concentrarse, impulsividad y desafíos en las habilidades sociales. Según estadísticas mundiales, hasta el 50% de las personas dentro del espectro también presentan síntomas de TDAH, y se indica además que muchas personas con TDAH muestran rasgos del espectro autista.
Para Brincar, el desafío pasa por que la autonomía “no sea la excepción sino la norma”. “El verdadero cambio social ocurre cuando se escuchan las voces de los propios protagonistas”, dijo Dilivan Querales, responsable de Administración y Coordinación de Gestión en Fundación Brincar. “Las barreras no están en las personas, sino en los entornos que no se adaptan ni ofrecen los apoyos necesarios”, agregó.












