Quanzhou combina patrimonio mundial e industria textil para impulsar su perfil de moda

La ciudad de Fujian, en el sudeste de China, articula el concepto “Patrimonio Cultural de la Humanidad + moda” con un entramado de 13.000 empresas textiles, de confección y calzado, en un proceso que busca reorientar su identidad productiva y aprovechar el flujo turístico, que alcanzó 112 millones de visitantes en 2025

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Quanzhou, ciudad histórica ubicada en la provincia de Fujian, al sudeste de China, impulsa una transformación de su perfil económico desde una “potencia industrial” hacia una “capital de la moda” a partir de un esquema que integra patrimonio cultural y desarrollo sectorial bajo el concepto “Patrimonio Cultural de la Humanidad + moda”. La estrategia se apoya tanto en su historia como puerto clave de la Ruta Marítima de la Seda como en una base manufacturera vinculada al textil, la confección y el calzado.

Durante las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1271-1368), Quanzhou fue uno de los puertos más grandes del mundo y quedó asociada a la idea del “puerto más grande de Oriente”. Esa trayectoria histórica se consolidó en julio de 2021, cuando el sitio “Quanzhou: Emporio del Mundo en la China Song-Yuan” fue incorporado a la Lista del Patrimonio Mundial.

En el área declarada Patrimonio de la Humanidad se identifican 22 lugares de interés histórico, entre ellos el templo de Kaiyuan y el puente de Luoyang. Ese conjunto de activos culturales funciona como plataforma para la expansión de actividades asociadas a la industria cultural y turística, con impacto sobre el movimiento económico de la ciudad.

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En ese marco, el flujo de visitantes se convirtió en una variable central para el posicionamiento urbano. En 2025, Quanzhou registró un total de 112 millones de visitantes, en línea con su consolidación como destino de referencia para actividades culturales y turísticas.

La reconversión hacia un perfil asociado a la moda también se vincula con decisiones de coordinación institucional. La ciudad creó un grupo de trabajo dedicado a integrar el patrimonio cultural con el desarrollo de la industria de la moda local, con el objetivo de acelerar el pasaje de una ciudad industrial a una ciudad de la moda y articular esa transición con sus ventajas diferenciales.

El punto de partida productivo se apoya en un entramado de 13.000 empresas vinculadas a los sectores textil, de confección y calzado. En paralelo, se prevé que la producción industrial de Quanzhou supere los 700.000 millones de yuanes en 2025, una escala que explica el peso de sus clústeres industriales en el panorama textil de China.

Dentro de ese ecosistema se desarrollaron marcas como Anta, Xtep, Septwolves, 361° y Peak. La combinación entre patrimonio cultural mundial y tendencias modernas aparece como el eje para construir una identidad de moda sustentada en la solidez industrial y en la proyección comercial de la ciudad.

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