miércoles, 24 de junio de 2026

    Bajo presión

    Las contribuciones previsionales ingresaron en un tobogán durante 1995: la relación aportante-afiliado de 60%

    registrada en diciembre del 94 cayó a 48,8% en septiembre pasado. Sin embargo, los ejecutivos de las AFJP afirman

    que la tendencia descendente habría tocado fondo a partir de octubre. Se habrían observado, incluso, leves señales de

    reactivación.

    Durante el segundo semestre del año pasado el comportamiento de las contribuciones fue bueno, aunque estuvo por debajo

    de lo proyectado, ya que se esperaba un índice de 80% de recaudación sobre la masa de clientes del sector, admite Daniel

    Rava, presidente de Arauca-Bit. Sin embargo, esos meses fueron mejores que el mismo período de este año.

    Según el Boletín Estadístico Mensual de la Superintendencia de la actividad (SAFJP), los afiliados que pagaron en el mes

    de devengamiento representaron entre 49 y 60% del total en el trimestre septiembre-diciembre de 1994.

    En números globales, los aportes mensuales a las administradoras se mantuvieron entre $ 150 y $ 155 millones, explica

    Daniel de Filippi, gerente administrativo de Generar. El aumento de la cantidad de contribuyentes al régimen fue

    importante en esa etapa (77,8% con respecto al comienzo) pero ese crecimiento no se refleja del todo en la recaudación.

    Ante esta situación, la sombra de la duda recae sobre la captación de clientes. Su calidad decayó después del lanzamiento

    del sistema.

    La sospecha predominante es que la fuerte competencia desatada entre las AFJP llevó a muchos promotores a alistar

    afiliados con irregularidades laborales.

    Ricardo Guitart, gerente general de Siembra, señala que el borrador del nuevo proyecto de afiliación establece que se debe adjuntar

    una fotocopia del último recibo de sueldo a la fecha de inscripción. Así se procurará asegurar que se trate de un empleado en

    actividad o un autónomo con sus pagos previsionales al día.

    Aproximadamente, entre 90 y 95% de las contribuciones correspondientes a un período se recibían en los comienzos

    durante el mes de devengamiento y al siguiente, destaca el ejecutivo de Generar. De ahí en más, se percibían pequeños

    rezagos. Este comportamiento no se da tanto ahora.

    Causas Estructurales

    La morosidad es, sin duda, un componente estructural del régimen jubilatorio local. Por eso, el índice de recaudación de un

    período podría trepar a 80% después de un tiempo: cerca de siete u ocho meses. A partir de diciembre del 94 el pago fuera

    de término se extendió. Es muy raro, hoy por hoy, contabilizar 80% de los aportes al devengarse y, por lo tanto, es más

    difícil que llegue a una relación contribuyente-cliente superior a 60% luego de un tiempo.

    El empleador que no abona estas contribuciones debe abonar un interés de 3% mensual, consigna Rava. Un porcentaje

    de esa multa es para la DGI y el resto se capitaliza en la cuenta del empleado.

    El caso de los autónomos es bien distinto. Deben efectuar los pagos dentro del mes calendario correspondiente. De lo

    contrario pierden su condición de aportante regular o irregular con derecho. Lo que implica que él o sus familiares no

    podrán en caso de necesitarlo tramitar una pensión por invalidez o fallecimiento.

    La persona que figura tanto como trabajador en relación de dependencia como independiente debe estar al día en ambos casos,

    agrega De Filippi. No alcanza con tener regularidad en uno solo pues se ingresa en el rango de aportante irregular.

    A pesar de todo, las administradoras acumularon $ 2.658 millones desde agosto de 1994 hasta octubre, lo que equivale a

    38% de la suma que recibió el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones en ese período. Estos fondos provienen de los

    4.463.000 afiliados del sector en su conjunto.

    Del análisis mensual de la recaudación en 1995 surge que el primer gran impacto negativo se registró entre enero y marzo,

    cuando a la caída de los precios del Mercado de Valores se sumó la escasez de dinero y la retracción de la actividad,

    manifiesta el director de Siembra.

    El tercer trimestre no mostró una mejoría, pero los aportes se mostraron estabilizados, y en octubre se manifestó un ligero

    crecimiento de 2 puntos.

    La cuestión de los rezagos se relaciona en forma directa con la contribución. Incluso, el estado de sus cuentas puede agravar

    o mejorar sus resultados. Por diversas razones, este volumen de dinero que busca su destino aumenta o disminuye. En la

    actualidad, el sistema de fondos sin imputar funciona bien. Su monto total está bastante lejos de los $ 117 millones de

    principios de año. Ronda $ 52 millones, pero sus niveles más bajos se registraron en abril ($ 28 millones) y mayo ($ 39

    millones).

    Futuro Incierto

    Para algunos, si la moratoria impositiva que venció en noviembre tiene éxito, se ampliaría la base de aportes regulares. Este

    resultado estará ligado también al panorama macroeconómico del país. La única solución al problema de la

    recaudación es disminuir el costo financiero del mercado local, señala el presidente de Arauca-Bit. A esto se le debe

    agregar el regreso del crédito para que se reactive la producción.

    La caída de las contribuciones juega en contra de la puesta en marcha de las bonificaciones por permanencia en ciertas

    AFJP, y no ayuda a que se difundan. Tenemos una posición muy clara en este sentido. Nuestra filosofía es que a los

    clientes que muestran regularidad y lealtad con la administradora se les aplica una gratificación en la comisión variable,

    destaca Guitart. De acuerdo con esta política, los clientes que tienen doce aportes consecutivos obtienen una rebaja en sus

    comisiones.

    Por ahora, todas las AFJP afirman que están estudiando esa posibilidad. Pero sólo cinco Jacarandá, Orígenes, Patrimonio,

    Profesión y Siembra decidieron poner en práctica el beneficio.

    Yanina Mazzia

    Los Buenos y los Malos

    Dime cuanto ganas y te diré si eres aportante regular, parecería ser el refrán de los últimos meses entre las AFJP. Esto se

    debe a que el comportamiento de las contribuciones se relaciona de una u otra forma con el nivel salarial de las

    personas.

    El sueldo promedio del sector se fijó tiempo atrás en $ 700. Este valor marca, al parecer, el límite entre los buenos

    afiliados y los que no lo son tanto.

    El segmento de clientes que ganan entre $ 700 y $ 1.500 por mes son considerados por unos cuantos como buenos

    muchachos. Su relación aportante-afiliado se ubica aún entre 80 y 85%, según datos extraoficiales.

    Más de un moroso se encontraría en las filas de la gente con remuneraciones menores al salario medio de la actividad. Este

    estrato acusó comentan una baja del orden de 60% en la recaudación desde principios de este año hasta la fecha.

    Tal vez, el parámetro más difundido para trazar una correlación entre clientes y contribuyentes sea el del tipo o tamaño de

    las empresas.

    Se observa que la mayor caída de los aportes proviene como sucede siempre de las Pymes. Los autónomos están

    incluidos en este rubro.

    Y. M.

    Más Vida

    La Más Rentable del Sistema

    Con los mejores resultados a la vista, la administradora controlada por el grupo chileno Cruz Blanca avanza hacia la meta de

    150.000 afiliados a mediados del próximo año.

    Con una rentabilidad de 24,57% durante el primer año de vigencia del sistema de jubilación privada, Más Vida se

    constituyó en la administradora con mejores resultados del sistema, pero este beneficio no se incorporó totalmente al

    patrimonio de los afiliados. Por una disposición de la ley que creó el régimen, la rentabilidad que exceda en más de 30% a

    la media del sistema debe destinarse a cubrir un fondo destinado a compensar períodos de baja rentabilidad. En el caso

    inverso, es decir, cuando la rentabilidad estuviera por debajo de 30% de la media del resto de las AFJP, la administradora

    responsable debe resarcir a los afiliados.

    Para el presidente de Más Vida, Eugenio R. Marinaro, la reglamentación que la Superintendencia que nuclea a las

    entidades hizo de esta disposición de la ley no es equitativa. De acuerdo con la resolución N_ 205 de ese organismo, el

    excedente de rentabilidad debe ser descontado del valor de la cuota vigente al final del período, lo que perjudica

    notablemente a los inversores que se incorporaron a la AFJP en los tramos finales, que de esa forma soportan un castigo que

    carece de sustentación lógica.

    La reducción que por este motivo debió practicar Más Vida en el valor de su cuota fue una de las razones que explican el

    saldo negativo que registró durante el mes de octubre, que no responde a razones operativas sino a una decisión forzada

    por la Superintendencia, argumenta Marinaro.

    Más Vida fue una de las últimas AFJP en incorporarse al sistema. Fue autorizada el 18 de junio de 1994, es decir, pocos

    días antes de finalizado el período inicial de afiliación. Por esta causa, al concluir junio contaba con sólo 2.000 afiliados,

    que seis meses después se habían elevado a 30.000. Marinaro estima que la administradora terminará 1995 con 85.000

    afiliados y podría acumular 150.000 a mediados del año próximo, una cifra que estaría ligeramente por encima de los

    proyectos originales, que los situaban entre 120.000 y 130.000.

    El satisfactorio desenvolvimiento de los últimos meses fue una de las causas principales del aumento en la cantidad de

    afiliados, a lo que se agregó un refuerzo importante del plantel de promotores, que a mediados de noviembre ascendían a

    poco más de 600 y a fin de año llegarán a 1.000, el nivel adecuado para la estructura a la que aspiramos, según Marinaro.

    La porción principal (80%) del paquete accionario de Más Vida se encuentra en poder del grupo chileno Cruz Blanca, que

    cuenta con un capital de US$ 1.000 millones y fue el fundador de la AFP Provida de ese país. Cruz Blanca tiene previsto

    incursionar también en el sector de seguros de vida y en el régimen de las Adminstradoras de Riesgos del Trabajo (ART). El

    resto del capital de Más Vida pertenece a la empresa de seguros Inca, de la que Marinaro también es presidente.

    Esta composición accionaria se modificará a partir de los primeros meses del año próximo, cuando ingresarán como socios

    minoritarios la Federación de Sindicatos de la Alimentación y otras entidades gremiales, entre las que se encuentran los

    sindicatos de personal de farmacia, de los canales de televisión, de Agua y Energía y de los relacionados con la industria

    cerámica.

    Estas incorporaciones traerán aparejado un aumento de capital de la administradora, aunque todavía no está definida la

    participación accionaria que mantendrá cada socio. Lo único seguro, sostiene Marinaro, es que el grupo chileno

    continuará manteniendo el control mayoritario (51%).

    L. G.