miércoles, 22 de abril de 2026

    ¿Adiós a los organigramas?

    Cuando una rana cae en un recipiente con agua hirviendo, salta
    de inmediato y probablemente se salve. Si, en cambio, el agua se va
    calentando lentamente, la rana no percibe el cambio y muere. En la
    Argentina, el agua hirvió a principios de los ´90 con la
    convertibilidad y la apertura económica. Muchas empresas
    saltaron a tiempo. En el caso de los bancos, algunos se fueron
    cocinando a fuego lento, hasta que la crisis de 1994-95 los condujo a
    la quiebra.

    Las nuevas estructuras organizativas de las empresas
    sobrevivientes tienden a ser más informales, dinámicas,
    flexibles y borrosas. En opinión de Bernardino
    Pérez-Santamarina, presidente de la filial local de la
    consultora internacional A. T. Kearney, las empresas latinoamericanas
    han pasado por tres grandes procesos: el achatamiento de las
    organizaciones, la reingeniería y el trabajo en equipo: “La
    primera dinámica se refiere a la reducción de niveles
    en las organizaciones. Cada vez son menos los niveles intermedios. En
    segundo lugar, la reingeniería, que, además de
    modificar la forma de trabajar para orientarse al cliente, elimina
    las actividades que no agregan valor. En tercer lugar, el team work
    como método sistématico de trabajo. La creación
    de equipos multifuncionales para solucionar un problema
    específico es algo que conocemos hace muchos años. La
    verdadera innovación está en la creación y el
    mantenimiento de equipos multifuncionales alrededor de procesos. Todo
    esto confluye en un nuevo enfoque de cómo la gente se
    organiza, se comunica y, lo más importante, pasa a la
    acción”.

    De la mano del cliente

     

    En paralelo con su principal cliente, la estatal Empresa
    Nacional de Telecomunicaciones (Entel), Siemens Argentina
    desarrolló innumerables niveles jerárquicos que
    tenían correspondencia con la estructura burocrática de
    aquélla. La llegada de las privatizaciones encontró a
    la tradicional empresa alemana sobrecargada de puestos y escalafones.
    El organigrama respetaba a rajatabla el esquema clásico de
    división funcional y reproducía para cada área
    el modelo verticalista y de control. “Los niveles en la
    fábrica eran: operario, líder o supervisor, maister o
    supervisor general, jefe de sección, gerente, otro nivel de
    gerente (según el tamaño de la fábrica), y
    finalmente el gerente de fábrica. A su vez éste
    dependía del gerente de negocio, y luego estaba un director o
    gerente general. Así que podíamos llegar a tener ocho o
    nueve niveles”, relata Hugo Mayer, director de Recursos Humanos.

    Tras un fuerte proceso de cambio organizacional, entre los
    operarios y el máximo responsable del área quedan ahora
    sólo uno o dos niveles, más orientados a participar en
    la mejora del proceso que a supervisar o verificar su cumplimiento.

    Gran parte de los cambios respondieron a un hecho concreto y
    particular: las privatizaciones. La llegada de Telefónica y
    Telecom significó una transformación total en la forma
    de hacer el trabajo. Estos nuevos clientes no estaban dispuestos a
    pagar el precio de la ineficiencia interna. La estructura actual
    está compuesta por siete unidades de negocios, cada una de
    ellas con su propia estrategia comercial.

    José Miguel-Roca, presidente de Arthur D. Little de
    Argentina, opina que “la causa de la creación de unidades
    estratégicas de negocios es la dimensión inmanejable.
    El objetivo es formar compañías dentro de la
    compañía en las que cada uno pueda decir: ´Zapatero a
    tus zapatos´. Es buscar dentro de la compañía
    pequeños centros de excelencia manteniendo las ventajas que le
    puede dar la gran compañía”.

    Dónde se corta

     

    Cuando las empresas argentinas comenzaron a mirar hacia el
    resto del mundo encontraron que sus márgenes de rentabilidad
    eran insostenibles al nivel de costos que tenían y que
    resultaba difícil aumentar las ventas con la creciente
    competencia internacional. Entonces comenzó el conocido
    proceso de reingeniería que, en más de una
    ocasión, fue un escudo para reducir personal. La pregunta que
    surge es: ¿las empresas redujeron costos pensando en la
    competitividad en el largo plazo o en la rentabilidad en el corto?

    “Muchas de las empresas que han reducido sus costos,
    probablemente, lo han hecho mal”, opina Roca. “Cuando uno
    simplemente se preocupa por reducir los costos sin pensar cuál
    debe ser el negocio futuro, corre el riesgo de cortar el
    músculo, además de la grasa.” Arthur D. Little
    llegó a la Argentina para colaborar en la
    reestructuración de YPF. “Ahí se realizó una
    fuerte reestructuración, pero en todo momento estuvo guiada
    por una clara visión del negocio futuro”, señala Roca.
    En lo que parecería un paradoja, la empresa se achicó
    pero a la vez se expandió. Según el consultor, es
    éste el gran desafío: lograr una dimensión lo
    suficientemente grande como para competir internacionalmente a la vez
    que se realiza una importante reducción de costos. “La
    dimensión no es sólo una cuestión de
    tamaño, es una cuestión de recursos, de acceso a
    mercados, de mayor poder en la distribución, en la
    comercialización. No hay que ser grande por ser grande, hay
    que ser grande por alguna razón.”

     

    Algo más que una sonrisa

     

    “El principal objetivo que se planteó Docthos fue
    reducir la estructura y, al mismo tiempo, ampliar el alcance de la
    empresa”, asevera Luis Zorraquín, presidente de la
    compañía de medicina prepaga del Grupo Roberts que,
    desde que se planteó esa meta en 1991, duplicó la
    cantidad de personal en su plantel. El cambio estructural
    surgió de la decisión de concentrar el enfoque en el
    cliente, dejando atrás el negocio financiero. Esto trajo
    aparejada la creación de una nueva área de
    atención al cliente, el cambio en los perfiles de los puestos
    y en el manejo y flujo de la información.

    Para poner en marcha la nueva estructura, Docthos no
    recurrió a una consultora, sino que armó un
    comité de cambio, “un lugar de transición para darle
    empuje al proceso”.

    Zorraquín, quien presidió este comité,
    es muy crítico con respecto a la asesoría externa.
    Cuando comenzaron a buscar capacitación en atención al
    cliente, se encontraron con que la mayoría de las consultoras
    proponían “la famosa sonrisa y el saludo amable”. La
    creación del área de atención al cliente buscaba
    cambiar fundamentalmente la forma de trabajar: “Lo que logramos fue
    terminar con esa típica carpeta que el empleado tiene y dice:
    ´Esto lo sé yo y no se lo digo a nadie´. Pasamos a tener todo
    en manuales, y los procesos pueden ser consultados por cualquiera,
    incluso en red”.

    La sistematización y la incorporación de
    tecnología electrónica se vuelven factores clave en una
    empresa de servicios que crece en forma sostenida e intenta ampliar
    su prestación para que tenga alcance nacional. “Vimos que
    pasar a sistemas automáticos la atención
    telefónica, en principio, no reduce la cantidad de gente ni
    baja el costo; lo que permite es crecer en el tiempo sobre la base de
    la misma estructura.”

     

    Lo que no se ve

     

    La automatización es también una de las
    obsesiones de Alberto Salinas, director de Operaciones del Banco de
    Boston, quien, tras desempeñarse durante 15 años en el
    área de operaciones del Banco O´Higgins de Chile, fue
    contratado por el Boston para llevar adelante una
    reestructuración que lograra una mejor adaptación a las
    necesidades de los clientes.

    Salinas critica el enfoque de algunos bancos que, para mejorar
    la calidad de servicio, se basan en masivas campañas de
    imagen. “Si bien nosotros nos preocupamos por dar la cara al cliente,
    estamos también muy preocupados por lo que hacemos
    detrás”, afirma. En este sentido, el banco está
    cambiando las aplicaciones computacionales y la forma de procesar la
    información mediante reformulación de tareas,
    eliminación de controles y automatización de
    decisiones. Sin embargo, el gigantesco cartel a la entrada de la sede
    central del Banco de Boston, en la calle Florida, da cuenta de la
    larga lista de áreas y departamentos del banco y
    parecería indicar que queda un largo camino por recorrer hasta
    cambiar el complejo organigrama de la empresa.

    Salinas se defiende: “La reestructuración no es
    sólo cambiar el organigrama. No se logra nada con cambiar el
    organigrama. Hay que cambiar la forma de hacer las cosas. Hay que
    cambiar los procesos, hay que cambiar el apoyo a esos procesos, que
    en el caso de los servicios viene por el lado del procesamiento de la
    información”.

    Cuestión de hábitos

     

    Con la eliminación de los niveles intermedios y la
    creación de unidades de negocios, el organigrama actual de
    Siemens se ha visto reducido significativamente. Pero Mayer reconoce
    que “en las áreas donde trabajan grupos numerosos existe un
    responsable que, sin ser jefe, actúa informalmente como tal.
    Es una especie de mano extendida: ´el más experimentado´, ´el
    que me reemplaza cuando no estoy´, ´el que de alguna manera conduce
    el grupo´”.

    Todos parecen coincidir en que el cambio de la estructura de
    una empresa es mucho más que la ruptura de los viejos
    organigramas. “No se puede decir: ´Antes tenía una
    organización indiferenciada y funcional. Ahora voy a tener una
    organización por unidades de negocio, más
    especializada, menos funcional, más liviana. ¡Pum!
    Aquí está el nuevo organigrama´”, explica Roca. “La
    gente no sabe trabajar de esa forma. La gente está
    acostumbrada a trabajar como ha trabajado siempre. El cambio en los
    hábitos de trabajar no es algo rápido.”

    En Dochtos, los integrantes del comité de cambio no
    quisieron esperar que la gente se adaptara a las nuevas reglas del
    juego. Para solucionar este problema, incorporaron masivamente a
    gente joven que se moldeara con la flamante estructura y empujara a
    cambiar lo establecido. La gente que hace años que está
    en la empresa se siente desconcertada. No comprenden, por ejemplo,
    que la empresa no tenga un organigrama. “Me lo piden todo el tiempo.
    Sobre todo los jefes”, relata Zorraquín.

     

    Orientarse al proceso

     

    Un paso adelante de la estructura de unidades de negocios,
    Dochtos comienza a orientarse hacia los procesos, una de las formas
    más modernas de ordenar una empresa. “Estamos transformando
    definitivamente el organigrama de departamentos en un diagrama de
    procesos” , proclama Zorraquín. La idea para el futuro es que,
    una vez consolidado el crecimiento, la tarea de los gerentes consista
    en pensar la estrategia y brindar apoyo y capacitación a los
    miembros de los equipos de trabajo. La organización
    estará formada entonces por un grupo de gerentes sin
    identificación exclusiva con ningún departamento, que
    actuarán como mentores de los equipos de trabajo por los que
    fluyen las etapas del proceso.

    “Yo creo que en la Argentina se está saltando desde una
    estructura jerárquica a una orientada alrededor de procesos”,
    opina Pérez-Santamarina. “Si mis competidores a nivel
    internacional están jugando ese juego, no tendría
    sentido jugar otro distinto. Creo que el enfoque a procesos es
    más eficiente. La experiencia sobre la organización
    alrededor de business units nos ha demostrado que en un buen
    número de casos se replicaba la estructura organizativa
    central para cada una de las business units.”

    En Siemens, el esfuerzo por aceitar los procesos y ordenar la
    estructura hacia los clientes está también pensado
    hacia el cliente interno. Mayer imagina para su área, Recursos
    Humanos, “un grupo de especialistas desarrollando las estrategias,
    luego un partner para cada unidad de negocios respondiendo a las
    necesidades de recursos humanos de cada uno, y luego un team de
    asistentes trabajando en proyectos y creando una especie de
    atención a clientes. Seguramente la diferenciación
    económica estará dada por los requerimientos del puesto
    pero no por la cantidad de gente que tengan que supervisar. Van a
    supervisar por proyectos: si se hace responsable por un proyecto y
    trabajan cuatro personas, por ese lapso va a ser el jefe, pero si
    mañana otro especialista tiene otro proyecto, cambiará
    el jefe. El intercambio de experiencias va a ser riquísimo.
    Pero se requiere una actitud personal muy distinta de la que nos han
    enseñado”.

     

    Cambiar la cultura

     

    Para que el nuevo modelo de estructura se sostenga en el tiempo
    y sea algo más que un diagrama sobre papel o un esquema en la
    mente de directivos y consultores, es fundamental la
    participación. “Nos interesaba sustituir a una cantidad de
    gente que estaba trabajando con usos y costumbres, que estaba con el
    ´esto siempre se hizo así´, por gente que viniera y se
    replanteara lo que se estaba haciendo”, relata Zorraquín,
    quien ha impulsado, además, la casi triplicación de la
    inversión en capacitación de los empleados de Docthos.

    Si no se completa la transformación con
    capacitación, sistemas de compensación variable,
    evaluaciones de desempeño o perfiles más amplios, la
    reducción de costos y la eficiencia lograda pueden ser
    sólo espejismos. “Los cambios estructurales tienen mayor
    efecto económico a corto plazo. Y muchas de las empresas
    comenzaron por ahí porque necesitaban sobrevivir. Es
    comprensible, pero hay que ser consciente de que esto es así.
    Muchas empresas nunca pasan a esa segunda etapa”, opina Roca. “Si no
    se logra modificar la cultura, los cambios estructurales no tienen
    futuro. Ya no hay que buscar la estructura actual en los organigramas
    sino en los resultados. Si una empresa está satisfaciendo
    adecuadamente las necesidades de sus clientes, esto es evidencia de
    que su estructura es adecuada. Si no, los cambios penden de un hilo.”

     

     

    De jefes a mentores

     

    Los grupos de trabajo más tradicionales recibían
    órdenes de un jefe y las cumplían sin cuestionarlas.
    Las tendencias más modernas suponen que el grupo puede tomar y
    aplicar sus propias decisiones. El gerente tiene una función
    de soporte al grupo, pero no interviene en la gestión.

    Transición hacia la autogestión:

     


    • Grupo de trabajo tradicional

    • Equipo de trabajo

    • Equipo semiautónomo

    • Equipo autogestionado

    • Orientación funcional

    • Orientación matricial

    • Orientación a procesos

     

    Fuente: A. T. Kearney

     

    Los seis principios organizativos del enfoque de procesos

     


    1. Desagregación de los negocios: La organización
      se orienta internamente a distintos segmentos de clientes que, en
      algunas ocasiones, responden a negocios diferentes. El objeto es
      no desviarse de las necesidades de cada grupo de clientes.

    2. Trabajo en equipo: Los equipos se forman en torno de procesos
      que, a su vez, están orientados a cumplir metas
      comerciales. Los equipos tienen autonomía en la toma de
      decisiones y son asistidos por un gerente que no se involucra en
      la gestión.

    3. Empowerment: La empresa otorga absoluta libertad a sus
      empleados para que tomen las decisiones que hacen a su trabajo.
      Para que esto sea posible, se hacen fundamentales la
      capacitación y la transmisión de la filosofía
      de la empresa. El empleado es responsable por sus resultados.

    4. Sistema de incentivos: Se compensa positivamente a aquellos
      grupos o personas organizadas alrededor de procesos que tienen
      éxito. Estos sistemas no tienen un planteamiento
      penalizador, sino potenciador.

    5. Eliminación de actividades: Se eliminan, tercerizan o
      traspasan a los proveedores las actividades que no agregan
      ningún valor desde el punto de vista del cliente.

    6. Aprovechamiento de las capacidades: Se utilizan las
      capacidades de la gente de la empresa para obtener ventajas
      competitivas.

    Fuente: A. T. Kearney

     

     

    Los objetivos del cambio

     


    • Dada la presión por el cambio, éste se enfoca
      hacia dos frentes:

    • el frente interno: los costos, en búsqueda de una mayor
      eficiencia;

    • el frente externo: el cliente, mediante más elevados
      niveles de satisfacción.

     


    Fuente: Arthur D. Little

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