viernes, 29 de mayo de 2026

    No alcanza con negociar precios

    El nivel de competitividad que impone la globalización
    obliga a no comprarle al proveedor que ofrece el precio más
    bajo, sino al mejor. La tendencia es formar con otras empresas pools
    de compras que permitan aumentar el volumen de operaciones.

    Axel Schmidt, uno de los responsables del Competence Center de
    Operaciones de la consultora europea Roland Berger, explica de
    qué modo nuevas herramientas como el innovative sourcing
    permiten reducir hasta en 15% los costos totales de las compras.

     

     

    &emdash; ¿Cómo se adapta el departamento de compras
    a un esquema de alta competitividad?

    &emdash; En la negociación de precios es necesario ver
    más allá, observar los procesos y la forma en que
    está estructurada la empresa. Es preciso instalar la mejora
    continua en el área administrativa del mismo modo que se hizo
    en el sector de producción. Permanentemente debemos
    preguntarnos si estamos haciendo lo correcto, con los recursos
    adecuados, de manera conveniente. Y también hay que tener en
    cuenta todo lo que está involucrado en el departamento de
    compras. Primero ver la base de proveedores y analizar la posibilidad
    de reducirla, dejando sólo a los de clase internacional. Luego
    estudiar los productos que fabricamos y examinar su grado de
    estandarización y su nivel de valor agregado. Tenemos que
    preguntarnos cuánto puede pagar el cliente por eso. Por
    ejemplo, en la industria automotriz, si existe una autoparte que el
    cliente no necesita no vale la pena hacerlo pagar por ella. Pero
    también hay que mirar el mercado, comparar nuestros
    requerimientos con los de empresas similares para ver si podemos
    aumentar los volúmenes de compra.

    En resumen, tenemos cuatro niveles para trabajar: la base de
    proveedores, el producto, el mercado y las habilidades centrales de
    la empresa. Es como un círculo: cuando terminamos el proceso
    comenzamos nuevamente.

     

    &emdash; ¿Ustedes proponen hacer pools de compras?

    &emdash; En Alemania desarrollamos un proyecto con 50 empresas
    autopartistas. Las reunimos a todas en una mesa y sumamos los
    volúmenes de compras de cada una de ellas. Se hizo una
    centralización de las compras de todas las empresas que
    participaron en el proyecto y comenzaron a realizar adquisiciones
    consolidadas. Se consiguieron importantes ahorros.

     

    &emdash; ¿Qué reducción de costos puede
    llegar a obtenerse con el Innovative Sourcing?

    &emdash; Es preciso aclarar que el innovative sourcing persigue
    dos objetivos. El primero es la reducción de costos en
    materiales y operaciones. Pero existe además otro
    propósito, que es mejorar la calidad de todo el proceso de
    compra, trabajar sobre todo con productos de alto volumen y gran
    importancia, y no perder el tiempo en las actividades rutinarias del
    negocio. Esta segunda parte es muy difícil de cuantificar
    pero, si hablamos solamente de reducción de costos del
    material, creemos que en promedio se puede reducir entre 5 y 15%
    sobre el volumen de compra. Si uno tiene en cuenta que entre 50 y 70%
    del costo de la producción depende de los volúmenes de
    compras, es posible imaginarnos lo que puede suceder si uno logra una
    reducción de 10% de los costos. Por otra parte, hemos
    calculado que, si tercerizamos el proceso de órdenes de compra
    a través de contratos globales, podemos reducir los costos de
    gestión interna entre y 64 y 80%. Luego, esta capacidad libre,
    dentro del departamento de compras, se puede utilizar para el
    innovative sourcing o para cuestiones estratégicas.

     

    &emdash; ¿Qué expectativas tiene con el uso de esta
    herramienta en la Argentina?

    &emdash; La Argentina está enfrentando un gran proceso de
    globalización, especialmente en dos sectores líderes
    como la industria automotriz y las finanzas. Herramientas como el
    innovative sourcing les permiten lograr una reducción de
    costos y recursos que mejora su competitividad.

     

    &emdash; Ya hace muchos años que las empresas japonesas,
    en lugar de basar la gestión de compras en la discusión
    de precios, ponen el énfasis en esquemas de cooperación
    con sus proveedores. ¿Tuvieron en cuenta esta experiencia para
    desarrollar el innovative sourcing?

    &emdash; Así es. Hay diversos niveles de innovative
    sourcing. El primero consiste en analizar la cantidad de empresas a
    las cuales les compramos. No se puede manejar o coordinar una base de
    10.000 proveedores de manera eficiente. Debemos reducir esa cantidad
    en forma drástica. En el segundo nivel uno tiene que adaptar
    su propia estructura organizativa para lograr la integración
    con el proveedor. Si observamos cómo evolucionó la
    industria automotriz japonesa, hace 15 años ellos
    tenían 1.500 proveedores. Redujeron el número y
    terminaron teniendo 500 proveedores en 1990. Ahora están
    desarrollando un sistema para dejar de comprar piezas individuales y
    adquirir conjuntos prearmados. Así han llegado a tener 100
    proveedores. Es que no tiene sentido hablar de integración con
    10.000 proveedores, porque no se puede saber cuál es el mejor
    ni tener un único enfoque para poder reducir los costos, tanto
    del lado del proveedor como de la empresa.

     

    &emdash; Se hizo famoso en todo el mundo el caso de
    “Súper López” (José Ignacio López de
    Arriortúa), el director de compras de General Motors que
    logró grandes beneficios para la compañía y
    luego se fue a Volkswagen. ¿El aplicaba la coerción o la
    colaboración con los proveedores para alcanzar ese
    éxito?

    &emdash; Es una pregunta difícil. Nosotros hicimos algunos
    proyectos juntamente con el señor López; por lo tanto,
    no puede estar totalmente errado. Pero un punto de diferencia con
    él es que hace mucho hincapié en los resultados de
    corto plazo. Uno puede conseguir ahorros de manera muy rápida,
    por ejemplo presionando a los proveedores para que reduzcan los
    precios. Sin embargo, a mediano y largo plazo hay que preguntarse si
    toda la cadena de procesos se encuentra en igual o mejor nivel de
    rendimiento que antes. Si analizamos los problemas de calidad, no
    estoy muy convencido de que tengamos el mejor proveedor con la
    calidad adecuada. No necesitamos el más barato sino el mejor.
    Lo que estamos tratando de lograr es un cambio cultural, un corte en
    las estructuras de comportamiento de las personas. Y en eso nos
    diferenciamos del caso López o de otras empresas que
    consiguieron enormes ahorros.



    Héctor Casinelli

     

     

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