El glamour dio paso a la incertidumbre en el sector de las telecomunicaciones. Lejos de las fabulosas fusiones que protagonizaron las compañías de este segmento durante el año que pasó, las telcos enfrentan hoy un panorama caracterizado por una aparente saturación de la oferta, la desaceleración económica a escala global y las expectativas depositadas en nuevas tecnologías que, en algunos casos, aún no logran siquiera perfilarse.
Los grandes jugadores de Europa, Estados Unidos y Japón no escatimaron recursos a la hora de plantearse cómo conseguir una posición de privilegio en aquellos mercados que les eran ajenos y así cumplir con el mandato de la globalización. Entonces apelaron a los mergers & acquisitions, sin medir las consecuencias del endeudamiento que implicaba la expansión internacional, la cual derivó finalmente en la inquietud de los índices bursátiles y en la voz de alarma de los analistas. De hecho, calificadoras de riesgo como Moody´s o Standard & Poor ya han advertido acerca de la situación de algunas telcos, bajándoles la nota tal como actúan con países como la Argentina y provocando de esa manera la inmediata reacción de los mercados. British Telecom cuya deuda rondaba los US$ 43.000 millones durante el primer semestre del año y la holandesa KPN aparecen entre los ejemplos citados por las mencionadas medidoras.
Mientras la competencia aumenta y los precios caen no faltan quienes auguran la comoditización de los servicios de voz, la inversión que las telefónicas han destinado a la tecnología tampoco parece en condiciones de rendir sus frutos en el corto plazo, lo que ahonda la crisis que actualmente vive el sector y que se expresa en la inviabilidad de algunas empresas. “De la fibra óptica tendida en el mundo, 85% está oscura, ni siquiera se encuentra conectada. Y esto no quiere decir que el porcentaje restante esté lleno”, apunta Juan Carlos Masjoan, presidente de Telecom Argentina, brindando un ejemplo de cómo los mercados “no vieron las posibilidades, a mediano plazo, de absorber lo que ellos mismos estaban empujando. Si esta cifra que yo escuché de fuentes confiables es correcta, significa que la demanda tiene que crecer seis veces para generar ingresos, permitiendo, de esa manera, que las empresas puedan recuperar el capital invertido o pagar los préstamos. Aun suponiendo que la cifra sea exagerada, ya sería grave que la capacidad instalada fuera el doble de la usada”, explica el directivo.
La “combinación perversa”
Con este panorama, que no reconoce latitudes, como telón de fondo, el sector, castigado en los mercados, debe aprestarse a dar batalla en el escenario argentino, en competencia desde el último noviembre. Aun sin que se produjeran las inversiones por US$ 5.000 millones anunciadas por el titular de la Secretaría de Comunicaciones (SeCom), Henoch Aguiar, operadores y analistas reconocen efectos dispares, producto de la desregulación.
“En la Argentina se dio una combinación perversa: la reducción de precios, producto de la competencia, vino junto a la recesión”, expone Juan Carlos Masjoan. En coincidencia con el directivo de Telecom, Cristián D´Onofrio, directora de PricewaterhouseCoopers (PWC), subraya que el efecto, consecuencia de esta combinación, se sintió particularmente en la estrategia para usuarios finales implementada por las telcos: “Los incumbentes tratan de reducir el cambio de compañía por parte del cliente bajando sus precios, pero esto los lleva a un descenso en su facturación, ya que la demanda no tiene elasticidad en medio de la recesión”. Sin embargo, la especialista destaca que, en lo que se refiere al segmento corporativo, “las firmas pospusieron sus inversiones en telecomunicaciones, y esto afecta al mercado de transmisión de datos, espacio en el que pensaban desenvolverse algunos nuevos jugadores de telefonía como ImpSat, TechTel y Diveo”.
El análisis puede conjugarse con la difícil situación financiera que presentan algunas de las empresas con este foco. Horas después de que Marcelo Girotti, gerente general de ImpSat Argentina, desmentía a MERCADO la venta de la empresa a la estadounidense MCI-WorldCom, desde la compañía se admitía la posibilidad de entrar en convocatoria de acreedores. Al cierre de esta edición, también se barajaba que los bancos accionistas (Morgan Stanley y Credit Suisse) capitalicen ImpSat Argentina, tomando parte o la totalidad de las acciones de Nevasa Holdings, la firma controlante que tiene a Enrique Pescarmona como socio mayoritario. Según pudo saberse, las deudas de la empresa gerenciada por Girotti rondan los US$ 1.000 millones.
Nuevos jugadores, ¿más inversiones?
El cartel de venta que exhiben algunas compañías ImpSat no es la única de las operadoras locales con graves problemas financieros es sólo una de las derivaciones que surgen de la ecuación país-sector. De hecho, son pocas las nuevas empresas que cumplieron con los planes de inversión previstos al momento de decidir su ingreso a la plaza local. “La recesión demora el lanzamiento de nuevos servicios, por la falta de flexibilidad financiera de los jugadores entrantes”, detalla Gabriela Macra, directora de Ovum Latinoamérica.
Son estos “problemas de caja” de las nuevas compañías los que, para algunos operadores, finalmente determinarán y a corto plazo la composición del mercado en la Argentina. Según Héctor Masoero, presidente ejecutivo de TechTel la empresa de telecomunicaciones del grupo Techint y la mexicana Telmex, “la competencia se concentrará en Telefónica, Telecom, Movicom y CTI, más otros dos jugadores que serán full service providers como TechTel y AT&T”. De acuerdo con el ejecutivo, éstas son las perspectivas que ofrece América latina en general ya que, a diferencia de Estados Unidos, los jugadores de la región no pueden especializarse, debido a que se trata de mercados de pequeñas dimensiones.
Que comience a hablarse de la saturación del mercado cuando ni siquiera se ha cumplido un año desde la apertura del sector resulta, al menos, llamativo. Olga Cavalli y Jorge Crom desde Atlantic Consulting, firma especializada en telecomunicaciones que el mes pasado oficializó su alianza estratégica con su par alemana Detecon, aseguran que el mercado está lejos del estancamiento. “En telefonía móvil, por ejemplo, todavía hay mucho por hacer en lo que concierne a la calidad del servicio o en lo que se refiere a la oferta de paquetes con valor agregado. Que el modelo de competencia es el que genera la crisis es un delirio de las telcos“, sentencian.
Demandas a la SeCom
“Los deberes del Estado como promotor de la competencia están sin hacer”, aseguran los especialistas Atlantic Consulting, mencionando, por caso, las cargas impositivas que aquejan al sector y que todavía no han sido modificadas desde la SeCom. En idéntico sentido se expresa Carlos Espinal Guifarro, presidente de CTI Móvil, quien, entre los factores internos que llevaron a la crisis del sector destaca “el incremento en los costos de las operaciones por el efecto distorsivo de impuestos, tasas, contribuciones y cargos entre otros tributos de naturaleza federal, provincial y municipal que ha tenido que enfrentar la industria, después de que las instituciones del gobierno vieran disminuidos sus ingresos.”
No es la única demanda que enfrenta la SeCom por parte de los nuevos operadores. Mario Miccelli, actual gerente de Asuntos Públicos de Iplan Networks y ex funcionario de la Secretaría entre 1991 y 1995, destaca que “el marco regulatorio argentino fue muy bueno para abrir el mercado. Pero ahora se debe trabajar en los detalles”. Iplan, como otros tantos de los nuevos jugadores, hace hincapié en los dilatados tiempos que maneja la Secretaría para reglamentar la portabilidad numérica y el sistema multicarrier, entre otros rubros.
A los ojos de muchos analistas, esta dilación favorecería a las viejas telcos y atentaría contra el ingreso de otras compañías con presencia en el resto de Latinoamérica y con intenciones de consolidarse en el plano regional. No obstante, los antiguos operadores tampoco se muestran demasiado conformes con algunas medidas tomadas por la Secretaría. El calling party pays, vigente a partir de este mes, y según el cual los usuarios de telefonía móvil no deberán pagar ningún cargo cuando reciban una llamada desde otro celular, traerá aparejado una disminución del valor del servicio fijado en el acuerdo anterior, homologado el año pasado entre la SeCom, las empresas prestadoras de telefonía móvil (Movicom BellSouth, Personal, Unifón, CTI Móvil y Nextel) y las compañías de telefonía fija, Telefónica y Telecom. En ese entonces, dicho valor se había estipulado en $ 0,28 el minuto. Según el anuncio oficial del 31 de julio, el valor será es de $ 0,25 el minuto, 11% menos de lo solicitado por las empresas.
En lo que se refiere a las licencias para brindar telefonía móvil de Tercera Generación (3G), el Gobierno ya bajó sus expectativas. Hoy, el precio que las compañías pagaron por las licencias de 3G en Europa resulta poco menos que astronómico de cara al futuro y en un contexto económico desacelerado. Este antecedente para algunos, detonante de la crisis por la que atraviesa el sector a escala global, responsable del endeudamiento de varias gigantes no escapó a la Secretaría de Comunicaciones, que admitió hace tres meses la posibilidad de recaudar US$ 600 millones en la subasta de octubre, en lugar de los US$ 800 millones anunciados con anterioridad por Aguiar.
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| “Estadísticas”. Home page de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. http://www.cnc.gov.ar/ “Todos los actores a escena“ “Fuerte recorte de personal en empresas de telefonía”. La Nación, “Las telefónicas tienen más deudas que muchos países”. “Ranking sectorial“. |
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