domingo, 26 de abril de 2026

    ¿El petróleo y el gas tienen también un futuro digital?

    Se trata de una industria que se ha caracterizado siempre por ser bastante conservadora en adopción de tecnologías nuevas. Siempre procuró minimizar riesgos aplicando soluciones ya probadas por el tiempo. Además, como durante muchos años los precios estuvieron altos, el sector tuvo pocos incentivos para cambiar significativamente sus operaciones.

    Pero ahora los precios están por el suelo y eso además de acabar con la complacencia está aumentando los esfuerzos por bajar costos en los desarrollos de ambos elementos. Pero una vez que pase esta fase de precios bajos es bastante probable que el sector igualmente busque innovación para cambiar la faz del sector que ahora necesita reducir costos para maximizar la viabilidad comercial de sus pozos.

    Simultáneamente también está cambiando la conciencia del consumidor sobre salud y cambio climático, algo que modificará los patrones de la demanda. Las nuevas tecnologías aplicadas al transporte reducirán la demanda de combustibles fósiles porque los temas de cambio climático y limpieza del aire se han convertido en factores importantes en las elecciones de los consumidores.
    Digitalización y automatización en la oferta. A diferencia de otras industrias, la proliferación de tecnologías digitales en petróleo y gas ha sido bastante escasa y hay, por lo tanto, mucho margen para su aplicación en todos los aspectos de la industria. El monitoreo digital aumentará la disponibilidad de información y la automatización mejorará las operaciones.

    Para aumentar eficiencia se necesitarán comunicaciones máquina a máquina y aprendizaje. Hay dos áreas donde la aplicación de esto tiene gran potencial de crecimiento:

    Yacimientos petroleros digitales: La recopilación de datos en los pozos productivos puede optimizar la producción e identificar los pozos que están produciendo en forma deficiente. Eso permitirá dedidir dónde hace falta invertir.

    Monitoreo de equipos: El tiempo que requieren las operaciones de perforación, producción y refinamiento, entre otras, se puede reducir detectando temprano los equipos defectuosos y reparando o reemplazando partes antes de que fallen. Todo eso se puede realizar con información permanente y precisa, con más automatización y con equipos remotos de operación.

    Esto va a ser muy importante cuando los descubrimientos y desarrollos de petróleo y gas sean más escasos.

    La proliferación de big data


    La mayor digitalización de los pozos petroleros y la recolección más intensa de datos sísmicos resultará en un gran volumen de información que hará falta procesar.

    La supercomputación se convertirá en algo predominante, especialmente en el área de la exploración. Una mejor comprensión de la geología mediante un procesamiento de datos más profundo sobre la sub-superficie permitirá a las compañías descubrir y producir con más eficiencia los yacimientos tanto de petróleo como de gas.

    Los beneficios de la poderosa capacidad de la computación ya se están manifestando. El Eni, (Ente Nazionale di Idrocarburi) que posee una de las computadoras más rápidas del mundo, ya ha logrado el liderazgo en términos de descubrimientos y reemplazo de reservas.

    La producción submarina también requerirá soluciones de digitalización, dado que se siguen descubriendo grandes yacimientos offshore y será necesario minimizar los costos de extracciones difíciles por la profundidad a que se encuentran las napas bajo el lecho del mar. En 2013, los 10 descubrimientos más grandes en todo el mundo fueron en el mar y los descubrimientos principales más recientes, que incluyen Zohr (Eni, Egipto), Liza (Exxon, Guyana), Anchor (Chevron, US) y SNE (Cairn, Senegal), también son offshore.

    Si bien las soluciones digitales de producción subacuática existen más o menos desde mediados de los 80, se espera mayor utilización en los próximos 30 años a medida que aumente la confiabilidad de la tecnología y, por lo tanto, aumente su aceptación. Esto va a ser especialmente así en el caso de proyectos en aguas profundas, yacimientos marginales o aislados en lugares difíciles, como aguas heladas o sitios con muchos huracanes.

    Impresión en 3D


    La aplicación de 3D en el sector petróleo y gas tiene la posibilidad de optimizar notablemente las cadenas de suministro mediante la creación de repuestos en el lugar. Será necesario tener los aparatos para imprimir en el lugar del yacimiento pero solo hará falta el almacenamiento de un solo producto, metal o plástico.

    Eso ahorrará costos de logística y almacenamiento pero también ofrece más velocidad en la obtención del equipo correcto donde se lo necesite. La impresión en 3D también puede permitir la construcción de piezas más complicadas y especializadas de equipamiento que sería difícil hacer con las técnicas de fundición o inyección tradicionales.

    También esta tecnología será especialmente ventajosa en lugares remotos donde se están descubriendo grandes cantidades de nuevos yacimientos de gas y petróleo.

    Regulación ambiental


    Gracias a los estándares que impulsa Europa, la calidad de los combustibles ha mejorado en los últimos años, tanto en la reducción de emisiones como en su pureza. Los combustibles de mayor calidad queman con más eficiencia, reduciendo también el consumo. Paralelamente, las regulaciones a la industria automotriz (en Europa) están obligando a los nuevos vehículos a ser más eficientes en su consumo de combustible para reducir las emisiones por kilómetro de las flotas de vehículos. Eso dará como resultado menos consumo de combustible.

    Las regulaciones seguirán imponiendo mejoras en ambas áreas durante los próximos 30 años porque la calidad del aire, especialmente en las ciudades, se está convirtiendo en una preocupación cada vez más grande. Esto no será exclusivo de los mercados desarrollados. A medida que la polución se convierte en un factor importante en los mercados emergentes, es muy posible que implementen estándares más altos para los combustibles.

    Hasta cierto punto esta tendencia ya ha comenzado. Los mercados centrales han prometido mejorar los niveles de emisiones de gases tóxicos para los próximos años. Sin embargo, implementar nuevos estándares es un proceso gradual porque cumplir con ellos requiere muchos años, por lo que esta tendencia es de largo plazo.

    El éxito relativo de la Conferencia 2015 de Naciones Unidas en París pone de manifiesto la preocupación internacional por combatir el cambio climático.

    Pico máximo de demanda de petróleo


    El potencial de la demanda de combustibles a base de petróleo podría alcanzar su pico máximo dentro de los próximos 30 años cuando haya más eficiencia en el uso de los combustibles. Ese podría ser el desarrollo más importante en el mercado petrolero de largo plazo, cuando el volumen de ventas comience a declinar.

    Hasta cierto punto esta tendencia ya se está advirtiendo en los países de la OCDE y en un plazo más largo esa dinámica podría pasar a los países que no pertenecen a la OCDE. Eso generará un amesetamiento de la demanda.

    Para los próximos 10 años, el achatamiento de la demanda en los mercados desarrollados será anulado por el aumento de la demanda en mercados emergentes, aunque una aceleración de la tecnología hacia combustibles más limpios poría dislocar este panorama, especialmente después de los próximos 10 años.

    Se espera mayor proliferación de combustibles alternativos y en particular vehículos con cero emisiones, como los autos eléctricos.

    Es posible que en los próximos años los automóviles a nafta o gasoil sean gravados con sumas importantes en algunas ciudades, que busquen restringir el uso de esos combustibles a vehículos especializados como lo que se utilizan en la construcción o para los vehículos que deben llegar y trabajar en zonas remotas. La tecnología de baterías y células de hidrógeno será central en este cambio, aunque los vehículos a gas natural podrían adquirir más importancia, especialmente en los mercados emergentes.

    La demanda se reducirá en los mercados desarrollados, ya que allí se están adoptando tecnologías de menor emisión de gases. Las previsiones estiman que para 2050, la demanda de combustibles de combustión verá su pico y luego comenzarán a caer.