Las dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormido o despertarse demasiado temprano pueden afectar el descanso y repercutir en la vida cotidiana, pero en América Latina el desafío también incluye el acceso a orientación y tratamientos que se adapten a necesidades y posibilidades económicas.
Un análisis de estudios y fuentes públicas realizado por Rest estimó que entre 150 y 200 millones de adultos de la región presentan síntomas de insomnio. La plataforma aclaró que la cifra busca dimensionar la magnitud potencial del problema, aunque no equivale a un diagnóstico clínico.
Como referencia puntual, se citó un dato de México: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición estimó que 26,3 millones de adultos habían experimentado dificultades para dormir durante las tres semanas previas al relevamiento. Si bien se trata de un indicador específico de ese país, el antecedente se utilizó para ilustrar el alcance que pueden tener estos problemas en la vida cotidiana.
Barreras de acceso a la atención
En el caso del insomnio crónico, existen tratamientos respaldados por evidencia. Entre ellos, las guías clínicas recomiendan la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), un abordaje estructurado que trabaja sobre hábitos y patrones de pensamiento que pueden mantener las dificultades para dormir. Sin embargo, el acceso a profesionales con formación específica, el costo de las consultas y la necesidad de sostener un tratamiento durante varias semanas aparecen como barreras.
Una encuesta publicada en 2025, realizada a 74 médicos de 11 países latinoamericanos, encontró que los participantes reportaban programas formales de posgrado en medicina del sueño en solo cuatro países: Argentina, Brasil, Chile y México. En los otros siete países incluidos, los encuestados no reportaron programas locales de ese tipo. El mismo estudio identificó otra limitación: participantes de seis países señalaron que los seguros privados no cubrían la medicina del sueño.
Rest también revisó el International Directory of CBT-I Providers, al que remite el programa de formación de la Universidad de Pensilvania, y encontró solo siete registros asociados a Argentina, México, Chile y Ecuador: uno, uno, cuatro y uno, respectivamente. La plataforma aclaró que se trata de registros de un directorio y no de un recuento total de profesionales.
Además, una revisión del Hospital Italiano de Buenos Aires señaló la escasez de profesionales especializados, las limitaciones en la formación y las barreras de cobertura, mientras que la guía brasileña de insomnio también describió dificultades para acceder a profesionales formados en TCC-I.
Herramientas digitales en español
En este contexto, Rest lanzó el 6 de octubre de 2026 su programa de acompañamiento para mejorar el sueño en español. La propuesta combina educación sobre el sueño, herramientas prácticas y coaching personalizado con inteligencia artificial, a partir de principios de la TCC-I, la biología circadiana y la neurociencia.
Para adaptar la experiencia a usuarios hispanohablantes, una terapeuta argentina formada en TCC-I en Estados Unidos trabajó junto con integrantes del equipo que hablan español. A partir de los registros de sueño, las rutinas y las dificultades que comparte cada usuario, el coach de IA personaliza las conversaciones, retoma avances previos y propone próximos pasos relevantes.
El acceso se organiza en dos modalidades: una opción autoguiada gratuita, que incluye registro del sueño, contenidos educativos y herramientas prácticas, y una alternativa paga con coaching personalizado de inteligencia artificial. Rest también publicó resultados observacionales de uso real de 318 personas que completaron ocho semanas: en promedio, el tiempo para conciliar el sueño se redujo 52% y el tiempo despiertos durante la noche, 49%.












