Enrique Casanueva advierte por meningitis y caída de coberturas en vacunación adolescente

Con 172 casos registrados en Argentina en 2026, por encima de la mediana 2022–2025, el infectólogo pediatra del Hospital Universitario Austral remarcó la rápida evolución de la enfermedad y el impacto sanitario de la baja en la dosis de los 11 años, que cae a 51,9%

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En lo que va de 2026 se registraron 172 casos de meningitis en Argentina, por encima de los valores habituales del Boletín Epidemiológico Nacional y de la mediana de 152 casos acumulados a la misma semana epidemiológica del período 2022–2025. En paralelo, la provincia de Salta confirmó ocho casos de distintas etiologías en las últimas semanas, en un contexto que refuerza la vigilancia epidemiológica.

Enrique Casanueva (MN 55133), infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral, puso el foco en la detección temprana y en sostener coberturas de vacunación en todas las etapas de la vida. “Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”, dijo Casanueva, al describir una enfermedad que puede progresar con rapidez.

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas se asocian a mayor severidad y preocupación sanitaria. Estas infecciones pueden avanzar rápidamente y derivar en complicaciones graves, como daño neurológico permanente y hasta la muerte, en particular en grupos vulnerables.

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Los síntomas suelen aparecer de forma repentina e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y alteraciones del estado mental. Uno de los problemas señalados es que los primeros signos pueden no ser tratados debidamente por ser comunes a otras afecciones, lo que puede retrasar el tratamiento y aumentar el riesgo. En bebés y recién nacidos, las manifestaciones pueden ser menos específicas: irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo al alimento o fontanelas abultadas.

Dentro de las meningitis bacterianas, el meningococo (*Neisseria meningitidis*) figura entre los principales agentes vinculados a cuadros graves y potencialmente fatales. Circulan distintos serogrupos —A, B, C, W e Y— y la enfermedad meningocócica invasiva presenta mayor incidencia en los primeros años de vida, especialmente en menores de un año, y se mantiene elevada hasta los cinco años. La letalidad estimada se ubica entre 10% y 15%, y hasta 20% de quienes sobreviven puede desarrollar secuelas permanentes, como pérdida auditiva, dificultades cognitivas o trastornos neurológicos. “Más allá de su baja frecuencia, la gravedad de la enfermedad radica en que puede ser aguda y fulminante en niños previamente sanos”, dijo Casanueva.

En prevención, el Calendario Nacional de Vacunación incluye inmunizaciones contra meningococo, neumococo (*Streptococo pneumoniae*) y *Haemophilous influenzae* tipo b. Para meningococo, la vacuna conjugada tetravalente protege frente a A, C, Y y W. Las coberturas, sin embargo, muestran un descenso con el tiempo: 83,5% en la primera dosis a los tres meses, 72,9% en el refuerzo de los 15 meses y 51,9% en la dosis única de los 11 años, una caída relevante en la adolescencia por el aumento de contextos de convivencia cercana y, con ello, del riesgo de transmisión.

En Argentina, entre 2022 y 2024, el 95% de los casos de meningococo en menores de un año fue causado por el serogrupo B, un escenario que impulsa la evaluación de esquemas de vacunación más completos junto a profesionales de la salud, según edad y factores de riesgo.

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