jueves, 30 de julio de 2026

Natalio Mario Grinman rechaza que Argentina sea un país racista

En una columna titulada “Muchos defectos, pero no ese”, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) sostuvo que episodios aislados de discriminación no alcanzan para describir un fenómeno generalizado y vinculó el debate con la historia migratoria y el “crisol de razas” del país.

Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), publicó una columna de opinión titulada “Muchos defectos, pero no ese” en la que cuestionó la idea de que la Argentina sea un país racista y planteó que hechos discriminatorios puntuales no permiten caracterizar a una nación como signada por ese fenómeno.

El texto parte de un diagnóstico sobre la circulación reciente de esa afirmación en redes sociales y en medios internacionales. “Como argentino nieto de inmigrantes, me siento en la necesidad de dedicar unas breves líneas a rechazar ese postulado”, escribió Grinman, al introducir su posición frente al debate.

El dirigente reconoció que existen expresiones de discriminación en el país, pero las ubicó en el terreno de lo excepcional. “Nadie puede negar que en estas tierras hubo, hay y probablemente habrá episodios aislados de discriminación diversa”, afirmó. A continuación, sostuvo que extrapolar casos concretos para concluir que el país es racista constituye un error.

Para argumentarlo, apeló a analogías vinculadas con generalizaciones a partir de hechos limitados: comparó esa conclusión con afirmar que la Argentina es “una potencia cafetera” por la “incipiente producción de café” en provincias del Norte, o con considerar sísmica a la pampa húmeda por un “tenue movimiento telúrico” ocurrido años atrás en el Gran Buenos Aires.

En su definición, la discriminación racial —a la que calificó como “ciertamente repudiable”— no vuelve racista a un país si no se trata de prácticas extendidas. En ese sentido, diferenció entre la existencia de episodios y un escenario en el que esas conductas se den “de forma generalizada”, criterio que utilizó para delimitar el concepto.

Grinman también abordó el debate sobre la composición del seleccionado argentino de fútbol que participó en el reciente Mundial. Señaló que la ausencia de un jugador “afrodescendiente puro” no se explica por discriminación al momento de conformar el plantel, sino por el bajo porcentaje de ciudadanos de esa etnia dentro de la población argentina actual. A la vez, consideró posible que en varios futbolistas exista ascendencia africana, “mezclada con otras tantas”, por los múltiples orígenes que forjaron el país.

En esa reconstrucción histórica, describió a la sociedad argentina como fruto de una fusión de pueblos originarios, españoles de la conquista, esclavos africanos, inmigrantes europeos y mediorientales de fines del siglo XIX y principios del XX, y migrantes asiáticos y de países limítrofes en tiempos más recientes.

Finalmente, sostuvo que, aun en años recientes con dificultades económicas que podrían haber alentado el rechazo a la inmigración, el país “sigue recibiendo a los hombres y mujeres del mundo con los brazos abiertos”, y mencionó la integración de la diáspora venezolana, refugiados africanos, y personas rusas y ucranianas que huían de la guerra. “Porque los argentinos tenemos defectos innegables, sí, y no son pocos, pero felizmente el racismo no está entre ellos”, escribió.