Con la llegada de la Semana Santa, las vidrieras se llenan de conejos, huevos y figuras de chocolate, pero la campaña de Pascuas 2026 también expone cambios en hábitos de consumo y en el desarrollo de productos. La combinación de tradición, innovación y un público más exigente impulsa propuestas con foco en calidad, personalización y experiencias pensadas para compartir y fotografiar.
La costumbre de comer chocolate en estas fechas se vincula con raíces religiosas y culturales. Durante siglos, la Iglesia prohibía el consumo de huevos en la semana previa a la Pascua, por lo que se guardaban y decoraban para regalarlos luego a los niños. Con el tiempo, la tradición evolucionó: primero con huevos decorativos de cartón en la época victoriana y luego, ya en el siglo XIX, con los primeros huevos de chocolate en Francia y Alemania. Aquellas versiones iniciales eran amargas y compactas, hasta que el perfeccionamiento de las técnicas chocolateras permitió crear los huevos huecos que hoy simbolizan la celebración.
En paralelo, el consumo se reconfigura por tendencias globales relevadas por Taste Tomorrow, el estudio que la foodtech belga Puratos desarrolla desde 2012 y que describe como el ecosistema de investigación más grande del mundo para comprender qué buscan las personas en panadería, pastelería y chocolate. El relevamiento sostiene que los consumidores valoran cada vez más momentos gastronómicos compartidos y visualmente atractivos, especialmente los que pueden fotografiarse y difundirse en redes sociales.
En ese marco, Martín Scala, asesor técnico senior regional de Puratos para Argentina, Uruguay y Paraguay, señaló que a nivel mundial crecen los huevos elaborados con chocolates sin azúcar, reducidos en azúcar, libres de gluten y plant based. También ganan lugar los huevos rellenos, las figuras de conejos decoradas con manteca de cacao en tonos pastel y las inclusiones con frutos secos o pasta de pistacho, con combinaciones de texturas, rellenos y sabores.
Las preferencias se segmentan por edades. Entre los niños predominan chocolates con leche y blancos, con decoraciones coloridas y confituras. En adolescentes se destacan los medio huevos rellenos con pasta de pistacho “estilo Dubái”, combinaciones con mousses, cremas saborizadas y capas de bizcochos como brownie, en línea con la “fusión culinaria”. En adultos, se consolidan los amargos y semiamargos, con decoraciones clásicas que incorporan especias o frutos secos.
A la hora de elegir, Scala diferenció dos categorías: coberturas puras, elaboradas con pasta de cacao y manteca de cacao, y chocolates sucedáneos o baños de repostería, formulados con cacao en polvo y materia grasa vegetal. “Normalmente las piezas realizadas con coberturas puras y baños de repostería de calidad se las comercializa con un valor monetario diferente y son piezas muy apreciadas por los consumidores más exigentes”, dijo Scala. También mencionó degustaciones guiadas: “Esta acción es vital ya que será una guía y permitirá al consumidor tener un panorama más amplio y una valoración mayor con relación a la calidad del chocolate utilizado”.
El mercado muestra que las piezas grandes, de más de un kilo, se usan principalmente para exhibición en tiendas, mientras que los formatos de entre 50 y 150 gramos concentran la mayor rotación. En los hogares, la elaboración casera gana popularidad por tutoriales en redes sociales y por la personalización: se recomienda trabajar en un ambiente climatizado entre 20 y 23 grados, con moldes, espátulas, bowls y termómetro.
Entre las novedades aparecen huevos volcán con bizcocho y crema de avellanas, joyas de chocolate con frambuesa y texturas crocantes, conejos sorpresa con golosinas en su interior y boxes de mini porciones para compartir. Taste Tomorrow registró un aumento del 200% en búsquedas sobre experimentos con chocolate y del 33% en pastelería creativa, un indicador del peso que ganó la innovación en la campaña de Pascuas 2026.












