El Índice de Salud Mental de TELUS 2026, elaborado a partir de una encuesta en línea a 10.000 empleados de 10 países de América Latina —incluidos 1.000 participantes de Argentina—, registró que nueve de cada diez trabajadores en el país presenta algún grado de tensión en su salud mental. En el promedio regional, la proporción fue de ocho de cada diez, en un cuadro que el estudio vinculó con productividad, retención de talento y sostenibilidad del negocio.
En el ranking por país, Argentina obtuvo un puntaje de 60 sobre 100, por debajo del promedio regional cercano a 65 y el más bajo entre los 10 mercados relevados. “La salud mental ya no es una conversación periférica: es un componente central de la agenda estratégica de cualquier organización en Argentina”, dijo Ariel Gibaja, head de Capital Humano para Argentina en Aon.
La medición incluyó indicadores específicos sobre el estado emocional reportado por los trabajadores. En Argentina, el 43% afirmó sentirse ansioso y nervioso, un nivel equivalente al de Brasil. Además, el 44% señaló sentimientos frecuentes de desesperanza, el registro más alto de la región. En aislamiento, el 31% dijo sentirse aislado con frecuencia, el tercer valor más elevado, detrás de Chile (34%) y Brasil (33%).
El componente financiero apareció como uno de los principales factores de estrés. El 54% de los trabajadores en Argentina indicó que no cuenta con ahorros de emergencia; solo el 25% sostuvo que puede llegar a fin de mes con facilidad, mientras que un 5% advirtió que no lo logra. En ese contexto, el 42% identificó a las finanzas personales como su principal fuente de estrés, el porcentaje más alto entre los motivos consultados.
En términos de desempeño, el 29% manifestó que su salud mental impacta negativamente en su rendimiento. Esa proporción se ubicó por debajo de Ecuador (35%), Brasil (34%), Chile (32%), México (31%) y Perú (31%), según la comparación incluida en el reporte.
El relevamiento también midió barreras asociadas al estigma. En Argentina, el 56% dijo que se sentiría mal consigo mismo si tuviera un problema de salud mental y el 69% expresó preocupación por un posible impacto en sus opciones profesionales si el empleador se enterara. A su vez, el 20% afirmó que no podría hablar abiertamente con su jefe o un compañero sobre el impacto de un problema laboral en su salud mental. “Romper el estigma abre la puerta a lugares de trabajo más seguros y saludables”, agregó Gibaja.
Entre los líderes, el 35% reconoció que le resulta difícil gestionar las necesidades emocionales de su equipo. El acceso al apoyo también mostró restricciones por costo: el 46% no buscaría asistencia en salud mental por ese motivo. En cuanto a modalidades, el 77% de los empleados argentinos prefirió apoyo presencial, la proporción más alta entre los países relevados.
A nivel regional, el estudio incorporó el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo: el 55% de los trabajadores dijo mantenerse tranquilo, aunque más del 40% reportó inquietud; un 27% teme cambios drásticos en sus funciones y un 18% teme perder su empleo.












