miércoles, 20 de mayo de 2026

Purina Institute instala el debate sobre microbioma veterinario: eje intestino-cerebro y antimicrobianos

La entidad puso en el centro de la conversación veterinaria la ciencia emergente del microbioma, con foco en cómo la salud gastrointestinal se vincula con la función cerebral y en criterios de uso selectivo de antimicrobianos para preservar la salud a largo plazo de las mascotas.

El Purina Institute ubicó a la innovación del microbioma como un tema de práctica clínica en medicina veterinaria, con dos ejes de trabajo: el vínculo entre intestino y cerebro y la administración responsable de antimicrobianos. El enfoque apunta a traducir evidencia científica emergente en criterios aplicables en consultorio, con impacto potencial en decisiones diagnósticas, nutricionales y terapéuticas.

En noviembre de 2025, el Foro de Microbioma del Purina Institute reunió a científicos líderes a nivel global y a expertos veterinarios para compartir evidencia sobre el funcionamiento del eje intestino–cerebro. En esa discusión se describió que el microbioma intestinal influye en la función cerebral, el comportamiento y la enfermedad a través de vías biológicas definidas, entre ellas metabolitos microbianos, señalización inmunitaria y vías neuronales.

Para la práctica veterinaria, esa línea de investigación plantea una conexión intestino–cerebro que vincula la salud gastrointestinal (GI) con afecciones neurológicas y conductuales en perros, como la epilepsia, la discinesia paroxística y la regulación del estado de ánimo. A partir de esa relación, ciertos trastornos neurológicos y del comportamiento pasan a abordarse como condiciones sistémicas con factores contribuyentes de origen GI.

En ese marco, se destacó el papel de la dieta y de la nutrición de precisión. El planteo ubica a la alimentación como un modulador activo de la función cerebral a través del microbioma, en lugar de un apoyo pasivo dentro del abordaje clínico. “La ciencia más reciente del eje intestino–cerebro muestra que el microbioma se comunica activamente con el cerebro a través de metabolitos, y de vías inmunitarias y neuronales, lo que evidencia este eje como una vía clínicamente accionable, más que un concepto teórico”, declaró Julia Albright DVM, MA, DACVB.

El segundo eje se concentró en la administración responsable de antimicrobianos. En el Microbiome Forum, expertos veterinarios de distintos países promovieron un uso selectivo, guiado por diagnósticos, e integrado dentro de estrategias multimodales centradas en el microbioma, que incluyan nutrición, evaluación del microbioma y enfoques restaurativos.

Aunque los antimicrobianos se mantienen como herramientas esenciales en medicina veterinaria, se señaló evidencia creciente de que pueden alterar el microbioma intestinal, con posibles consecuencias a largo plazo para la salud gastrointestinal, cutánea y sistémica. La exposición a antimicrobianos —en particular el uso repetido o en etapas tempranas de la vida— puede modificar la diversidad microbiana, perjudicar la función de barrera intestinal y contribuir al riesgo de enfermedades crónicas más adelante.

En esa lógica, la administración responsable se orienta a un enfoque de precisión, guiado por diagnósticos, gravedad de la enfermedad e impacto sobre el microbioma, con el objetivo de preservar la eficacia y minimizar alteraciones no deseadas. “Esta ciencia revolucionaria replantea el uso de antimicrobianos desde la perspectiva del microbioma—empoderando a los veterinarios para proteger tanto los resultados inmediatos de los pacientes como la salud a largo plazo”, destacó Jan Suchodolski, DVM, PhD, AGAF, DACVM.