La consultora internacional J.S. Held actualizó su Control sobre litigios relacionados con la IA correspondiente al tercer trimestre de 2026 y sumó 42 nuevos asuntos al relevamiento. Con esa incorporación, la base registrada alcanzó 468 casos, que incluye 115 demandas presentadas en 2026 hasta el 30 de septiembre.
El registro expone un cambio de foco en los tribunales. Las disputas vinculadas con derechos de autor y datos de entrenamiento continúan como ejes del universo de reclamos, pero los nuevos casos amplían el escrutinio hacia lo que sucede después de la implementación de los sistemas. En ese marco, aparecen controversias asociadas con resultados de la IA, medidas de seguridad de los productos, decisiones automatizadas, divulgaciones corporativas y supervisión del consejo de administración.
James E. Malackowski, director de Propiedad Intelectual de J.S. Held y cofundador de Ocean Tomo, planteó que “El litigio se está expandiendo desde la información utilizada para construir sistemas de IA hasta las consecuencias de poner esos sistemas en funcionamiento”. También señaló que las pruebas deberán explicar “no solo de dónde proceden los datos, sino también cómo se comportó el sistema, qué controles estaban implementados” y cuál fue el efecto sobre el valor económico.
De la construcción a la responsabilidad empresarial
Los datos del tercer trimestre refuerzan un cambio que ya se observaba durante la primera mitad de 2026. Los primeros litigios sobre inteligencia artificial se concentraron en los materiales utilizados para entrenar modelos y en si los desarrolladores contaban con autorización para obtener, copiar o utilizar contenido protegido. Sin embargo, los nuevos asuntos se enfocan cada vez más en lo que ocurre cuando un sistema de IA entra en el mercado o se incorpora a decisiones empresariales, de consumidores y gubernamentales.
La ampliación del universo de conflictos alcanza a distintos actores de la cadena de valor: desarrolladores de modelos, plataformas tecnológicas, empresas que implementan IA en sus operaciones, instituciones públicas, directivos y consejeros corporativos, y usuarios que presuntamente eludieron controles de seguridad.
Qué evidencia empieza a pesar en los reclamos
El cambio de foco también modifica el tipo de evidencia requerida para evaluar reclamos. Una disputa puede demandar el examen de versiones del modelo, instrucciones, resultados, registros del sistema, registros de integración, evidencia de pruebas, procedencia de los datos, procedimientos de revisión humana, documentación de gobernanza, además de impacto en el mercado y pérdidas económicas.
J. Scott Womack, director sénior en la Oficina del Director de Propiedad Intelectual en J.S. Held y jefe del equipo de análisis de datos, afirmó que “Las políticas por sí solas no responderán a esa pregunta”, en referencia a si una organización puede reconstruir cómo funcionaba el sistema y demostrar controles adecuados en seguridad de productos, privacidad, decisiones automatizadas, seguridad informática y gobernanza. El relevamiento también distingue dos formas de riesgo por divulgación: exagerar capacidades, integraciones, asociaciones o beneficios comerciales —asociado al “lavado de imagen mediante la IA”—, o subestimar el impacto de la IA en productos, precios, comportamiento de clientes o perspectivas de crecimiento.












