El día a día de un refugio animal excede la provisión de alimento y atención médica: muchos perros llegan tras vivir en situación de calle, con miedo, desconfianza y, en numerosos casos, sin saber cómo interactuar con otros animales. En ese marco, el estrés, la ansiedad y la falta de estímulos cognitivos aparecen como retos habituales para sostener el bienestar emocional de los animales mientras esperan un hogar.
Aunque no existe la posibilidad de conocer el número exacto de perros que viven en las calles de Argentina, una cifra estimada a nivel país se basa en estudios del Colegio de Veterinarios de Buenos Aires de 2018, que determinó que en la provincia había más de 6 millones de perros sin hogar. Ante la falta de soluciones en ese momento, se deduce que los nacimientos de animales en las calles no dejaron de incrementarse, lo que refuerza el rol de los refugios como instancia de atención, cuidado y segunda oportunidad.
En el mes del Día Internacional del Perro, Bambu Lab y Patitas Grises plantean la necesidad de sumar herramientas que ayuden a reducir el estrés y la ansiedad en perros alojados en refugios. La propuesta se apoya en el concepto de enriquecimiento ambiental: materiales y dinámicas que permiten que los animales se mantengan mentalmente activos durante su estancia, con impacto sobre su comportamiento y su adaptación posterior.
La falta de estimulación cognitiva puede derivar en comportamientos repetitivos, ansiedad y dificultades para adaptarse a un nuevo hogar. En esa línea, investigaciones publicadas en el Journal of Veterinary Behavior (2025) observaron que el enriquecimiento alimentario —como los rompecabezas de comida— aumenta de manera significativa los comportamientos de búsqueda y actividad en perros, al tiempo que reduce conductas asociadas al estrés y la ansiedad, como saltar y vocalizar.
La convivencia dentro de los refugios suma una dificultad adicional: muchos perros rescatados no aprendieron a relacionarse con otros animales y pueden exhibir conductas de defensa o miedo. En ese contexto, los juguetes interactivos y los rompecabezas de comida funcionan como recursos para el entretenimiento y, a la vez, como herramientas para bajar la tensión y favorecer un ambiente más tranquilo.
El equipo de Bambu Lab para Latinoamérica trabaja en el desarrollo de herramientas de estimulación cognitiva para perros de refugio mediante tecnología de impresión 3D, con el objetivo de crear juguetes interactivos y rompecabezas de comida. “Sabemos que la tecnología no solo sirve para crear objetos, sino también para generar impacto social”, dijo Brandon Martínez, director de Marketing para Latinoamérica en Bambu Lab.
La iniciativa también incluye un llamado a la adopción y al apoyo comunitario a los refugios, a través de donaciones de alimentos, insumos médicos y materiales orientados a la estimulación cognitiva. “No solo necesitan comida y techo. Necesitan sentirse seguros, entretenidos y queridos mientras llega su familia definitiva”, dijeron responsables de los refugios.












