El evento de fútbol más importante del mundo ya está en marcha. Mientras la atención global se concentra en los estadios, los resultados y las selecciones participantes, detrás de escena opera una infraestructura digital que hace posible los sistemas de venta de entradas, las telecomunicaciones, los servicios de transporte, las plataformas de pago, las aplicaciones móviles y los entornos en la nube responsables de sostener la experiencia de millones de personas. A medida que crece la actividad digital relacionada con el torneo, también aumenta el interés de los ciberdelincuentes.
De acuerdo con la empresa de ciberseguridad Group-IB, desde agosto de 2025 se identificaron más de 4.300 dominios fraudulentos relacionados con la FIFA, muchos de ellos creados para imitar sitios oficiales y capturar credenciales de acceso de los usuarios. Por su parte, FortiGuard Labs informó que, entre enero y mayo de 2026, se registraron más de 13.000 dominios relacionados con la Copa del Mundo, de los cuales aproximadamente el 8,8 % fueron clasificados como maliciosos o sospechosos. Investigaciones recientes también alertan sobre campañas de phishing que simulan los sistemas de autenticación de la FIFA, aplicaciones falsas para acceder a transmisiones deportivas y operaciones orientadas al robo de datos personales y financieros.
Para Mercurius Cybersecurity, empresa especializada en ciberseguridad y resiliencia digital en América Latina, estos incidentes reflejan una realidad más amplia: los grandes eventos globales dependen cada vez más de ecosistemas digitales complejos, cuya continuidad operativa es tan importante como la protección de los datos.
“Cuando millones de personas utilizan simultáneamente redes de telecomunicaciones, plataformas de venta de entradas, servicios de transporte, sistemas de pago y aplicaciones móviles, la ciberseguridad debe ser reconocida como un componente esencial para la continuidad operativa de los servicios”, afirma Marcos Reis, fundador y CEO de Mercurius.
Según el ejecutivo, la principal preocupación no se limita a los intentos de fraude dirigidos a los usuarios finales. La creciente sofisticación de las amenazas demuestra que cualquier interrupción en servicios digitales críticos puede generar impactos en cadena para organizaciones, proveedores y usuarios que dependen de esas operaciones.
El escenario cobra aún más relevancia en una Copa Mundial disputada simultáneamente en tres países y dieciséis ciudades sede, involucrando a millones de visitantes, operaciones logísticas distribuidas y una elevada dependencia de infraestructuras digitales interconectadas.
“Los eventos de escala global funcionan como verdaderas pruebas de estrés para las organizaciones. El gran desafío es garantizar que los servicios continúen operando incluso en condiciones adversas. Esa capacidad de resiliencia es hoy uno de los principales diferenciales para cualquier organización que gestione infraestructuras esenciales”, agrega Reis.
Para Mercurius, las lecciones que deja la Copa Mundial van más allá del deporte. El aumento de las amenazas asociadas al torneo refuerza la necesidad de fortalecer la detección temprana de riesgos, la gestión de vulnerabilidades y los mecanismos de respuesta a incidentes en sectores estratégicos como telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía y organismos públicos.
A medida que avanza la competencia, el desafío ya no se limita a proteger a los aficionados de posibles estafas. También implica garantizar que toda la infraestructura digital que sostiene el evento continúe operando de manera segura, estable y resiliente frente a un escenario de amenazas cada vez más sofisticado.












