La idea ha pasado alguna vez por la mente de muchos padres que buscan un poco de paz y tranquilidad: encerrar a sus hijos en un cuarto y dejar que se peleen hasta resolver sus problemas.
Eso fue, en definitiva, lo que sucedió en Globo, el mayor imperio de medios de América latina y la empresa más conocida de Brasil. Como Carlomagno, Roberto Marinho, patriarca del grupo y uno de los hombres más poderosos del país, les transfirió el control a sus tres hijos: Roberto Irineu, de 53 años, Joaildao Roberto (47) y José Roberto (44).
Los instaló a los tres en la misma oficina, pero no en una oficina cualquiera. La suite del décimo piso del edificio del barrio del Jardín Botánico de Río de Janeiro tiene ventanas en tres de sus cuatro paredes y ofrece una de las vistas más espectaculares en una de las ciudades más espectaculares del mundo.
Son pocos los medios privados que tienen tanta influencia en el mercado local como Globo. Su red de televisión, la quinta en el ranking mundial, acumula más de la mitad de la audiencia de Brasil y tres cuartas partes de la publicidad. También es líder en estaciones de radio y periódicos. En total, los ingresos que provienen de sus variados negocios ascienden a US$ 2.600 millones anuales.
El grupo también se dedica al negocio de televisión por cable y su mercado se está extendiendo a Internet. “Queremos ser tan fuertes en los nuevos medios como lo somos en los sectores tradicionales”, dijo Roberto Irineu Marinho luego de que Telecom de Italia invirtiera US$ 810 millones en una participación accionaria de 30% en su portal de Internet.
Cambio de guardia
La familia todavía controla el grupo a través de un holding para todo el negocio de televisión y una participación accionaria mayoritaria en numerosas subsidiarias. Pero el mundo observa; suele decirse que la tercera generación de propietarios tiende a dilapidar los imperios que sus padres y abuelos crearon con esfuerzo.
El cambio de guardia llega en un momento de grandes incógnitas. La sociedad brasileña está más fragmentada y su democracia es más madura. El grupo Globo necesita nuevas ideas, fórmulas diferentes de programación y un estilo de negocios más sutil y pragmático. Por otra parte, el panorama de los medios que Marinho padre dominó durante 20 años se está transformando con nueva tecnología, legislación y competencia, en muchos casos provenientes del extranjero.
Ninguno de los tres hermanos tiene un título universitario, lo que ya es un mal antecedente. Comenzaron a trabajar cuando eran muy jóvenes en distintos sectores de las empresas del Grupo, como en la redacción del diario O Globo, y allí han permanecido.
Los favoritos fueron Roberto Irineu, el mayor, al frente del negocio de televisión, y Joaildao Roberto, a quien se considera como el más cercano a su padre. En algún momento aparecieron los consultores, pero los allegados a la familia dicen que la idea de designar al trío surgió naturalmente, porque Marinho padre no podía elegir entre sus hijos.
Cada uno de los hermanos tiene responsabilidades específicas. Roberto Irineu, coordina la estrategia del Grupo. Es el más emprendedor de los hermanos y el que se ocupa de las relaciones con otros gigantes de los medios, como Rupert Murdoch. Más serio y apacible, Joaildao Roberto es el que más ha participado en el negocio de los diarios. Es responsable de la línea editorial del Grupo y de las relaciones con el gobierno. José Roberto, el menor, no tiene tanto brillo y bajo su responsabilidad están muchos de los programas comunitarios y sociales de Globo.
“Funciona mejor de lo que esperábamos”, dice Joaildao Roberto Marinho. “Trabajar juntos en la misma oficina sirve para aventar los rumores acerca de lo que hacen los otros dos.”
El más influyente
A los 95 años, Roberto Marinho va a trabajar prácticamente todos los días a su oficina, que está al lado de la que ocupan sus hijos, y quiere que su opinión aparezca en la primera plana del diario del día.
Heredó O Globo a los 20 años, al morir su padre, apenas tres semanas después de fundar el periódico. En la década de los ´60, inauguró la primera cadena nacional de televisión en Brasil.
Sus estrechas conexiones con los gobiernos militares le dieron un gran poder político. Pero su verdadera influencia se reveló con el retorno a la democracia a fines de la década de 1980. En una oportunidad, O Globo anunció la designación del nuevo ministro de Finanzas antes que el presidente.
También ejerce una gran influencia cultural. Las telenovelas de la red capturaron una audiencia verdaderamente masiva al combinar habilidad escenográfica con sentimentalismo para atraer a televidentes de todos los sectores de la sociedad.
La cadena ya no tiene el mismo impacto. Los televidentes migran a los canales de cable (en su mayoría afiliados a la red Globo) y a emisoras rivales.
Sin embargo, el grupo Globo sigue siendo una poderosa fuerza en la vida de Brasil; tanto, que algunas veces se confunde con el Estado.
Es por eso que los tres hermanos utilizan su influencia política en forma más discreta que su padre.
Las elecciones de 1989 asestaron un duro golpe al Grupo, pues los medios jugaron un papel crucial en la victoria de Fernando Collor (quien renunció en 1992 luego de un torrente de denuncias de corrupción). Hasta la fecha, muchos culpan a Marinho padre por la elección de Collor, debido a que la cadena Globo le había dado 50% más de tiempo durante la campaña electoral que al candidato de izquierda.
Con dos años por delante para la próxima elección presidencial, los candidatos obvios son menos y crean una especie de vacío que permite una mayor influencia de los medios.
Pero Joaildao Roberto prefiere restarle importancia al papel de la prensa. “Los medios no fabrican ni descubren candidatos”, afirma. “Los candidatos se fabrican solos gracias a la fortaleza de sus ideas y a su voluntad de ganar. Y Globo no hace más que reflejarlo”.
© Financial Times/ MERCADO
