jueves, 23 de abril de 2026

    Buenos Aires, entre México y París

    Después de muchos años de crecimiento anárquico, en algunos casos en medio de un vacío legal donde se terminaba imponiendo la ley de la calle, poner las cosas en su lugar no será sencillo.


    En este momento está en proceso adjudicatario la ciudad de Rosario, donde seis empresas ya han calificado para la primera etapa. Tras la muestra a partir de la cual se realiza una encuesta pública, se conocerán las propuestas económicas. Para la ciudad santafesina se calcula una inversión total de unos US$ 10 millones, una cifra que se multiplica por seis o siete en el caso de la capital federal.


    El mobiliario urbano porteño ­aunque actualmente no se halla aún definido como tal­ está compuesto por elementos como los refugios, las pantallas municipales, los chupetes luminosos, los vallados de obra y las carteleras espectaculares en autopistas y avenidas. Según el nuevo plan, se agregarán otros como cestos, recipientes de reciclado, señalización de calles y paseos públicos, bancos de plazas y soportes para bicicletas, entre otros.


    En marzo se conocerán los pliegos de la licitación internacional para el mobiliario urbano de Buenos Aires, de acuerdo con la ley 468 aprobada durante la gestión anterior. Todos los participantes de este proceso coinciden en los puntos básicos, como la necesidad de limpieza y ordenamiento de la situación actual. Sin embargo, existen algunos aspectos fundamentales en los que se registran diferencias.


    Calidad y tecnología


    “El espíritu es el de dar preferencia a las empresas nacionales”, explica Jorge Giberti, titular de la Dirección General del Espacio Público, dependiente de la Secretaría de Planeamiento Urbano de la Ciudad. Según las previsiones que se manejan en el organismo, 75% de los elementos que se instalen deben ser fabricados, construidos y armados en la Argentina; 20% puede pertenecer a empresas del Mercosur, y el restante 5%, de otros orígenes. En los casos de empresas extranjeras, el proyecto debe ser especialmente elaborado para Buenos Aires y realizado íntegramente en el país. Es decir que la distinción no se realiza a partir de la composición accionaria de los oferentes. “Para nosotros”, aclara Giberti, “es más importante la calidad en cuanto al mejoramiento del espacio público, que lo económico. Se puede decir que manejamos 50% en relación con la calidad y el avance tecnológico, y que la propuesta económica llega sólo a 20%.”


    Según Pablo Martos, director comercial de Billboard, Supertrans y Dobila, la enorme inversión que requiere la renovación del mobiliario urbano de Buenos Aires se verá claramente en la nueva etapa. Y aclara: “Eso lo puede hacer cualquiera de las empresas que hoy están en las concesiones, y también las nuevas que quieran entrar en el negocio. Todas están capacitadas”.


    Entre las empresas del sector, el origen de los capitales involucrados es un punto de conflicto interno, aunque existen otras diferencias entre los potenciales oferentes y los organismos a cargo. Una se relaciona con el plazo de las concesiones, que según la norma aprobada por la Legislatura es de 10 años. “De los estudios y consultas que estamos haciendo, surge que es el adecuado”, explica Giberti. Para las empresas, en cambio, 10 años no es suficiente. Según Fernando Sánchez, gerente comercial del grupo Billboard-Supertrans-Dobila, el plazo ideal es de 15 años: “La inversión es muy alta y la recuperación, lenta. En otros países se manejan esos tiempos, y hay lugares donde llegan a 20 años”.


    También hay conversaciones sobre lo que ya está ­desordenadamente­ instalado, como carteles, columnas, marquesinas y paredones de edificios públicos que siguen siendo irregularmente explotados. Según Giberti, “el objetivo es lograr un acta-acuerdo entre el gobierno y las empresas, para que ellas tengan un mecanismo de autorregulación y empiecen a sacar la publicidad ilegal a partir del consenso”.


    El llamado Plan Vereda Limpia establece que el gobierno se hace cargo de retirar gratuitamente los elementos ilegales, y los comercios y las empresas se comprometen a mantener la situación como se debe.


    ¿Cómo quedará Buenos Aires después del cambio? Los ejemplos extremos son tal vez la ciudad de México, con una enorme saturación publicitaria, y París, donde casi no existen los carteles. Según todos los actores de esta historia, la capital argentina estará en el medio.

    Pablo
    Martos

    La tercera
    posición

    -¿Qué
    llevó a la formación de la Cámara de Empresas de
    Publicidad en Vía Pública, que se suma a la Asociación
    ya existente?

    -Los que
    no estábamos asociados a ella, o no concurríamos aun estando
    asociados, sentíamos que no defendía los intereses del sector.
    La idea de formar una cámara se gestó hace tres o cuatro
    años, y se terminó de afianzar en el 2000. Finalmente, se
    juntaron 18 empresas con la vocación de tener una cámara
    que represente al sector.

    -¿Cuál
    es la discusión central?

    -Se ha planteado
    una dicotomía entre las empresas que son netamente argentinas,
    que están en la Cámara, y las que están fuera de
    ella y son de capitales extranjeros, la mayoría de las cuales,
    casualmente, está en la Asociación. La dicotomía
    es entre empresas de origen nacional, que manejan un discurso no acorde
    con estos tiempos, y las empresas extranjeras. Y en el medio estamos nosotros,
    que tenemos tres empresas de origen argentino (Billboard, Supertrans y
    Dobila), una de ellas con 60 años, y nos acabamos de asociar con
    Eumex ­de capitales mexicanos y españoles­, una de las
    empresas más importantes del mundo en mobiliario urbano, para formar
    Equipamientos Urbanos de Buenos Aires, que se dedicará exclusivamente
    a esa área.

    -Se
    dice que las empresas extranjeras podrían dejar sin trabajo a empleados
    argentinos.

    -Eso no
    es real. Nosotros hemos generado una nueva empresa, que es argentina,
    y que va a tomar personal local, que va a instalar, mantener y fabricar
    ­porque todo el mobiliario se va a producir acá­ en la
    Argentina. Decir eso es como pensar que la Ford en su momento iba a traer
    obreros de Estados Unidos. Nosotros consideramos que cada municipio que
    se logre va a generar alrededor de 150 puestos directos. Y, además,
    hay algo muy importante: éste es un negocio a largo plazo, lo que
    quiere decir que nuestro socio está confiando en el desarrollo
    futuro de los próximos diez años de la Argentina, porque
    está haciendo inversiones muy importantes. Ahí es donde
    yo digo que el discurso confunde a la gente.

    -¿Y
    cuál es, entonces, la dicotomía?

    -Las empresas
    con mayor capacidad, las más desarrolladas, vienen a sacarnos las
    licitaciones que nosotros tenemos desde hace 12 años. Y las cámaras
    y las asociaciones tienen que defender el negocio para todos, y no sólo
    intereses individuales. Yo soy parte de la Cámara, tengo mis empresas
    argentinas y mi sociedad con una empresa extranjera, y no comparto el
    discurso que opone nacionales y extranjeras. Comparto sí que hay
    que defender a una industria muy fuerte que da trabajo. La publicidad,
    como se hace y se afirma sobre suelo argentino, tiene que ser desarrollada,
    vendida, explotada y fijada por empresas radicadas en la Argentina y que
    le den trabajo a argentinos.

    -¿Cuál
    es el clima en las reuniones que sostienen con las autoridades de la Ciudad?

    -Yo creo
    que la gente de la ciudad de Buenos Aires está trabajando muy profesionalmente,
    no son improvisados. Y han convocado a las empresas, a la Cámara
    y a la Asociación a participar con ellos de un trabajo donde nos
    dan los elementos para que los estudiemos y opinemos.