Los accionistas del grupo Perez Companc están ya acostumbrados a los golpes de timón. Un año atrás, los analistas de Standard & Poor´s y de Merrill Lynch decían que el coloso era, a pesar de sus considerables dimensiones locales, demasiado pequeño para jugar entre los grandes del sector energético y que, por lo tanto, había decidido replegarse al negocio (supuestamente menos exigente) de la alimentación.
Hoy sostienen lo contrario. Pero la señal más clara acerca del rumbo del cambio surge de lo que sucedió con la nómina de integrantes del directorio del grupo luego del canje de acciones de Perez Companc por las de la compañía controlante (PC Holdings) que se concretó el 26 de enero.
En su más reciente asamblea de accionistas, Perez Companc designó a cuatro directores independientes, un eufemismo con el que se designa a los representantes de fondos de inversión que asomaron en el Grupo luego del canje de acciones.
Esta operación le permitió a Perez Companc recuperar las acciones disponibles en la Bolsa de Buenos Aires y llegar a Wall Street. Esto coincidió con el aumento del precio del petróleo en los mercados internacionales, lo que habría impulsado a los inversores externos a promover el cambio de orientación.
Después del canje, la familia Pérez Companc conservó la misma parcela de capital que tenía (58% de las acciones), pero con bastante más poder: ahora controla 80% de los votos para definir cualquier decisión que se tome en la sociedad, convertida finalmente en la rama de negocios energéticos y agropecuarios del grupo más fuerte de la Argentina.
Al tope de la línea de mando siguen Gregorio Pérez Companc, sus hijos Jorge y Luis, y Carlos Cupi, que ya era director.
Debutantes
Los independientes se incorporan a un directorio de ocho miembros donde compartirán cartel con vedettes del elenco estable, como Oscar Vicente y Walter Schmale, quienes siempre representaron a la rama energética del grupo y quedaron ahora fortalecidos.
A propuesta de los accionistas mayoritarios, fueron nominados Nathaniel Davis, Charles Gillespie, Richard Huber y Eliezer Batista.
Gillespie luce chapa diplomática: pasó por las embajadas de Estados Unidos en Colombia y Chile, y por el Departamento de Estado. Los otros son miembros de directorios de otras compañías: General Electric, Ford y fondos de pensión.
El grupo de directores titulares se completa con Tadeo Perich y Mario Lagrosa, también del área energética.
Alzas y bajas
Bastante más abajo en la nómina aparece María del Carmen Sundblad de Pérez Companc, la esposa de Jorge Gregorio, el hombre más rico de la Argentina y presidente del grupo. Sundblad era directora titular, de modo que este movimiento aparece como un elocuente signo de avance de la nueva estrategia con énfasis en la energía.
Un trascendido (habitual canal de información en un grupo tan acentuadamente inclinado al sigilo) indica que María del Carmen era partidaria de reforzar la apuesta por los campos.
El síndrome de pérdida de poder también afectó a Gustavo Irazu y Matías Bauer: ambos son ahora directores suplentes, tras haber militado en la categoría de titulares. Irazu, eterno rival de Oscar Vicente, vigila la marcha de los negocios del Perez Companc Family Group, creado a imagen y semejanza de un fondo de inversión, y dueño de Molinos Río de la Plata, la láctea Molfino y la bodega Nieto Senetiner.
| Un puñado de dólares Tal como Ambas operaciones |
