sábado, 20 de junio de 2026

    De las transacciones a las relaciones

    -En la Argentina, y en el resto de la región, el negocio bancario
    se está concentrando aceleradamente, y el costo de la incorporación
    de las nuevas tecnologías suele ser citado como uno de los factores que
    impulsa esta tendencia. ¿Es posible, para un banco mediano, hacer frente
    a las inversiones que se requieren para contar con la base tecnológica
    que le permita ser competitivo?

    Muruzábal –Entre los clientes de NCR en la Argentina hay bancos
    grandes y medianos. Y, contrariamente a lo que suele creerse, las entidades
    de menor tamaño pueden tener una ventaja en este terreno, porque no han
    heredado una tecnología. Si un banco mediano quiere automatizarse, puede
    comprar paquetes muy buenos, muy flexibles, de costo accesible, que les permitan
    ofrecer un excelente servicio.

    Dalichau -Hoy podemos brindar tecnología, en el entorno de soluciones
    de gestión de clientes y de canales de distribución (home-banking,
    banca por Internet) en forma muy eficaz para los bancos de mediano tamaño.
    Estas entidades deben hacer frente al desafío de mantener e incrementar
    su cartera de clientes. Y ahí es, justamente, donde entramos nosotros.
    Los ayudamos a construir su data warehouse y a usar el sistema para ofrecer
    más y mejores servicios. Si uno aprende a predecir lo que un cliente
    quiere comprar, se le pueden ofrecer productos incluso antes de que al cliente
    se le ocurra. Esta vinculación de data warehousing con el canal
    de distribución (el cajero automático o la computadora en casa),
    es la propuesta de valor más fuerte que podemos ofrecer a los bancos
    de tamaño intermedio. Se trata de transformar las transacciones en relaciones.
    Ese será el nombre del juego en el futuro.

    -Ustedes están trabajando, específicamente, en el desarrollo
    de la capacidad de los cajeros automáticos como herramientas de
    marketing
    bancario.

    Dalichau -En estos momentos estamos realizando muchas experiencias
    de prueba. Creemos que las pantallas de los cajeros pueden ser un poderoso medio
    para ofrecer información a los usuarios. Las agencias de publicidad se
    están dando cuenta de que tienen, aquí, un gran público
    cautivo. Cada año, se realizan 20.000 millones de transacciones en los
    cajeros automáticos. Con la capacidad de los nuevos equipos de leer,
    verificar documentos, aceptar y dar dinero, el futuro es ilimitado. Depende
    de nuestra imaginación. Y todo lo que la gente esté dispuesta
    a aceptar estará disponible en el segmento del autoservicio.

    -¿Esta será el área de negocios con mayor potencial
    de crecimiento para NCR?

    Dalichau -El gran potencial estará en la vinculación
    de data warehousing con los canales, los cajeros y la banca on line.

    -Existe la impresión de que la banca electrónica no avanza
    tan rápidamente como se esperaba. Algunos analistas pronostican, incluso,
    que se limitará a un segmento de clientes.

    Dalichau -La banca electrónica ha sido impulsada por dos factores:
    por un lado, la cantidad de hogares que tienen computadora y están conectados
    a Internet, y por el otro, el ahorro de costos. El home-banking comenzó
    hace diez años en Estados Unidos y muestra una curva de rápido
    ascenso. Se estima que, al finalizar este año, 60% de los hogares norteamericanos
    tendrá una computadora y 47% estará conectado a Internet. Hoy,
    una PC cuesta US$ 700, y por el acceso a Internet se paga US$ 19,95 por mes,
    sin límites. A mediados de esta década, una PC costaba US$ 4.000.
    Y un par de años atrás, la tarifa de acceso a Internet era de
    US$ 80 por mes.

    -¿No hay, sin embargo, un factor cultural determinante? Hace falta
    un cierto nivel de sofisticación para usar la banca
    on line y,
    sobre todo, un alto grado de confianza en el sistema. Todavía hay quienes
    se resisten a depositar dinero o cheques en los cajeros automáticos.

    Muruzábal -Es cierto que algunas personas no confían
    en los cajeros automáticos. Pero les gusta aún menos ir a la sucursal
    del banco a perder una hora de su tiempo. Y hay otro aspecto de esta historia,
    que es el imperativo económico: en Estados Unidos, una transacción
    por Internet cuesta el equivalente a 1% de lo que paga el cliente por hacer
    lo mismo en una sucursal.

    Dalichau –Estoy convencido de que la banca electrónica se impondrá.
    La lógica del negocio y las fuerzas del mercado apuntan en ese sentido.