Pese al temporal que desencadenó la caída del real en todas las economías de la región, el grupo Sociedad Macri (Socma) parece decidido a transformar los problemas provenientes de Brasil en oportunidades para la concreción de nuevos negocios.
En los primeros días de febrero, Canale la empresa de alimentos del holding anunció oficialmente que su subsidiaria Canale do Brasil había llegado a un acuerdo para quedarse con la división de pastas secas de la multinacional estadounidense Quaker.
Con la compra, cuya concreción estaba prevista para principios de este mes, Socma Alimentos la rama que concentra los negocios encarados por Francisco Macri en los mercados de las galletitas, mermeladas, farináceos, lácteos y carnes suma un nuevo activo para avanzar en su estrategia de ganar posiciones dentro del mercado regional de alimentos.
De la mano de su marca mundial Adria, Quaker era líder en el segmento de las pastas secas. Su facturación, cercana a los US$ 50 millones, se suma ahora al resto de los negocios del grupo y permitirá que Socma Alimentos redondee ingresos anuales por US$ 400 millones.
Además, el nuevo eslabón consolida el posicionamiento de las
empresas de pastas que la división alimentaria ya controlaba en Brasil.
“La adquisición de Adria nos convierte en el principal jugador en la
producción de pastas secas, con una participación cercana a 25%”,
asegura Ricardo Kesselman, director de Planeamiento Estratégico del grupo
Socma.
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Socma Alimentos Ventas 1999: US$ 400 millones (*) En la Argentina En Brasil El grupo analiza la adquisición de Chapecó, un frigorífico |
Alimentos regionales
La incursión de Socma Alimentos en el país vecino se inició
hace cuatro años. Desde 1995, y a través de Canale do Brasil,
el holding apostó a concentrar sus inversiones en los negocios
de las pastas y las galletitas. La estrategia que se trazaron los hombres de
Macri apuntó a buscar empresas que tuvieran presencia en los mercados
del sur de Brasil y permitieran sinergizar las operaciones en ese país
con la distribución de galletitas, pan dulce, mermeladas y enlatados
que exportan desde la Argentina a través de la subsidiaria de Canale.
Así fue como el grupo comenzó a identificar empresas que estuvieran dentro de ese perfil. Lo que continuó fue una seguidilla de compras. Dentro del negocio de las pastas, la primera compañía adquirida fue Basilar Canale do Brasil maneja 80% del paquete desde diciembre del ´95, que a fines del año pasado sumaba un share de 6,4%.
Luego, en abril de 1997, fue el turno de Isabela. La empresa también aporta su liderazgo en la región sur del país que comprende a los estados de Río Grande, Santa Catarina y Paraná, con una participación de 11% en el mercado de pastas y de 14% en el de galletitas.
A través de Isabela una empresa con fuerte presencia en el mercado paulista y una estructura de distribución nacional, Socma Alimentos extendió sus brazos hacia el sabroso negocio de las galletitas, que en Brasil mueve US$ 2.300 millones al año.
Seis meses después de su compra, en octubre de 1997, el grupo se quedó con Zabet, una compañía del interior del estado de San Pablo, que capta 2,5% del mercado de galletitas y maneja una aceitada cadena de distribución que permite que sus productos lleguen al sudeste, centro-oeste y noreste de Brasil.
Ahora, además de la división de pastas de Quaker, tiene en vista
un nuevo negocio para Brasil, pero dentro del mercado de la carne. Socma está
terminando la due dilligence del frigorífico Chapecó que,
con base en el estado de Santa Catarina, se especializa en cerdos y aves. En
esos segmentos, liderados por el gigante alimentario Sadia, Chapecó se
ubica como el cuarto jugador en importancia, con una facturación anual
de US$ 250 millones.
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Cambio de rumbo Las apuestas en el mercado de la alimentación de Brasil no son En la Argentina, la cadena de adquisiciones se inició en el mercado Hoy la división ya suma a Coralco (especializada en alimentos Estancias del Sur no sólo controla 20% de la faena de Córdoba |
Sin temor a Brasil
Dentro de la división alimentaria, los ejecutivos del grupo se encargan
de poner paños fríos a las consecuencias que la crisis brasileña
pueda provocar sobre sus negocios. “Si bien la devaluación impacta fuertemente
sobre las posibilidades de exportación, nuestras ventas a Brasil que
representan menos de 5% de lo que producimos en la Argentina no han disminuido,
porque les vendemos productos especializados (galletitas y mermeladas), dirigidos
a nichos concentrados y diferenciales”, señala Hipólito Narvaja,
gerente de Relaciones Institucionales de Socma Alimentos. “Hasta ahora estuvimos
cumpliendo con los compromisos que habíamos asumido antes de la devaluación
del real”, subraya.
Sin embargo, Narvaja admite que el impacto podría llegar a partir del próximo trimestre. “En nuestro caso no va a estar atado a las dificultades de exportar, sino más bien al hecho de que muchos exportadores que tengan dificultades para ingresar a Brasil coloquen sus productos en el mercado interno, aun a expensas de sus propios costos”, explica.
En opinión de Narvaja, esa situación se producirá, probablemente, en el mercado de los lácteos: “El mayor efecto para nuestras operaciones locales consistirá en que en los segmentos de quesos y leches va a haber una sobreoferta en el mercado nacional”, asegura.
Pero en el holding creen que las apuestas a la integración regional deben seguir enmarcándose en una visión de largo plazo: “Somos optimistas y estamos convencidos de que, al contrario de lo que podría pensarse de modo superficial, la actual coyuntura es una oportunidad para reafirmar los vínculos en el Mercosur y, particularmente, entre Brasil y la Argentina”, asegura Kesselman.
“El Mercosur agrega es un hecho positivo para la Argentina, y
es conveniente que se afiance y perfeccione. En un mundo interdependiente, en
el que si Filipinas tiene problemas cae el Dow Jones, y con un vecino de la
importancia de Brasil, no tiene lógica pensar que no vaya a haber fuertes
y progresivos lazos con ese país. Cuando se diluyan las incertidumbres
del momento, Brasil seguirá siendo un factor esencial en nuestra vinculación
comercial con el resto del mundo. Debemos asumir que el Mercosur es un bloque
en construcción. Superar esta coyuntura nos fortalecerá a todos”.
