El sistema educativo argentino se encuentra en una etapa de cambio. Por la nueva Ley Federal de Educación se reemplaza el tradicional esquema de la escuela primaria por la EGB (Educación General Básica) y se extiende de siete a diez años el período de estudios obligatorios. Por otro lado, la vieja escuela secundaria pasa a llamarse Polimodal, y se reduce a tres años no obligatorios.
Estos cambios afectan directamente a los 10 millones de estudiantes que suma el sistema en todos sus niveles. Más de la mitad de ellos está en el primario, casi una cuarta parte en el nivel medio y el resto se reparte entre el inicial, carreras terciarias y universitarias.
Pero las reformas se aplican de manera gradual y cada provincia dispone de sus propios tiempos para destinar recursos a capacitar a los docentes, actualizar el material didáctico y remodelar sus escuelas.
Buenos Aires cuenta con la mayor cantidad de establecimientos: en la provincia se concentra 34% del total de las 40.181 escuelas primarias y secundarias que hay en el país, y concurren a sus colegios alrededor de 3,6 millones de alumnos. Le sigue Córdoba con 802.000, Santa Fe con 763.000 y la Ciudad de Buenos Aires, con 664.000.
Las reformas también alcanzan a los establecimientos privados. En la Argentina hay 7.986, en los que estudian 2,2 millones de alumnos de todos los niveles.
Nuevamente, la provincia de Buenos Aires se encuentra al tope del ranking
con 51% de los establecimientos, mientras la Ciudad de Buenos Aires concentra
9,1% de las entidades privadas.
El escalón más alto
Sobre las universidades también soplan vientos de cambio, aunque con
menor fuerza que para los niveles inferiores. La Ley de Educación Superior
se plantea facilitar al alumno el cambio de orientación o carrera, el
traslado de establecimiento y la reconversión de los estudios concluidos.
Del casi millón de alumnos que asisten a la universidad en la Argentina,
sólo 19% llega a concluir sus estudios, mientras en otros países
de la región, como Chile, 40% recibe su diploma, en Francia el índice
se eleva a 55% y en Alemania a 80%.
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Los informes sectoriales Como ya saben los lectores, MERCADO ha dado un paso sin precedente en Esos informes tienen dos formas de publicación. La versión Asimismo, en la edición de MERCADO correspondiente al mes de El siguiente es el calendario de publicación de los informes N° 1 Octubre |
Las universidades nacionales más pobladas son la de Buenos Aires, con
185.322 alumnos, seguida por las de Córdoba (89.996), La Plata (72.203)
y la Universidad Tecnológica Nacional (69.792).
Entre las universidades privadas con mayor cantidad de alumnos se encuentran la de Morón, con casi 17.000 y la del Salvador, con 13.923.
En cuanto a la elección de las carreras, y a pesar de que en los últimos años aumentó la oferta, las tradicionales Ciencias Económicas, Derecho y Medicina son las preferidas a juzgar por la cantidad de inscriptos. Les siguen Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, y Arquitectura.
En respuesta a las exigencias actuales del mercado laboral, se ofrecen aproximadamente mil tipos de posgrados diferentes. A la vez, éstos se pueden agrupar en especializaciones, que representan 42% del total, masters (31%) y doctorados (27%).
Las especializaciones y los masters son los de mayor demanda, con cerca
de 80% de los inscriptos.
Tiempos de crisis
A partir del efecto tequila, los colegios primarios y secundarios privados
dejaron de ser sinónimo de buen negocio. Casi las dos terceras partes
de estos establecimientos cobran cuotas que se sitúan en la franja de
$ 100 a 200 mensuales, y aunque ocho de cada diez reciben subsidios del Estado
para pagar los sueldos docentes (como contrapartida, deben becar a 20% de sus
alumnos) los problemas económicos de los sectores medios de la población
repercuten fuertemente en sus cuentas.
En 1997 cerraron 24 escuelas privadas en la provincia de Buenos Aires, y en la Capital desaparecieron 17 jardines y primarias, 20 secundarias y 10 institutos terciarios.
Los colegios religiosos perdieron algo más de 25% de su alumnado en los últimos cinco años.
Los elevados índices de morosidad en el pago de las cuotas amenazan, por otra parte, la existencia de los sobrevivientes.
Los aranceles de las escuelas privadas recorren una amplia gama: desde $ 70 hasta $ 1.000 mensuales. En esto intervienen factores tales como el prestigio del colegio, su infraestructura y equipamiento, la oferta de actividades extracurriculares, y la enseñanza de idiomas.
Las escuelas religiosas de orientación católica son las más numerosas entre las privadas y también exhiben un amplio rango en materia de aranceles. Según los datos del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), cubren 61,3% de la oferta de educación privada en la Ciudad de Buenos Aires.
Pero cada año es menor la cantidad de alumnos que acude al sistema
de educación privado. Uno de los fenómenos que contribuye al achicamiento
de la matrícula tiene que ver con el auge de los barrios privados, que
indujo una masiva migración de los alumnos de los establecimientos céntricos.
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El sumario La siguiente es la enumeración de los contenidos de la versión |
4. Nivel universitario
5. Anexo metodológico
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1. Introducción 2. Sumario ejecutivo
3. Nivel primario y medio
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También son muchos los colegios privados que no cierran pero pierden
alumnos, o tienen graves problemas con la cobranza de las cuotas (se calcula
que 30% de los padres están atrasados con los pagos), o ante la necesidad
de disminuir costos deben despedir parte del personal y, en algunas provincias,
tienen dificultades para cobrar los subsidios que les otorga el Estado.
Según la Asociación de Entidades Privadas Argentinas (Adepra),
las instituciones no sólo reducen la planta docente, sino que también
eliminan cursos, turnos y hasta se presentan casos de fusiones.
Incobrables
El negocio de la educación tiene sus costos ocultos. Uno de los más
importantes, sobre todo en tiempos de crisis, es la incobrabilidad, que afecta
a una importante porción del total de alumnos y, además, la obligación
de mantener por un año a aquellos que no pagan el servicio.
Los ingresos de un colegio privado se componen de 10 cuotas más la inscripción, mientras los egresos correspondientes a los docentes equivalen a 13 meses, es decir, los sueldos más el aguinaldo.
Las cargas sociales a las que se debe hacer frente resultan elevadas, si se tiene en cuenta que los docentes llevan antigüedad y tienen un amplio régimen de licencias, a lo que hay que sumar seguros de responsabilidad civil y de vida.
Por otra parte, los egresos también se componen de los pagos de sueldos a profesores especiales, como los de computación e idiomas, entre otros.
En cuanto a los alumnos, los colegios deben otorgar becas, ayudas transitorias y descuentos por hermanos.
Los gastos en mantenimiento del edificio y materiales didácticos también
deben incluirse en la cuota.
Frente a la tormenta
Para hacer frente a esta situación, los colegios deben aplicar una administración
eficiente y eficaz; no basta con tener un buen nivel académico, afirman
los expertos del sector.
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En qué se gasta Durante 1998 el precio de la canasta escolar (integrada por los principales Esta merma en los precios se explica por la gran competencia que caracteriza Las editoriales de textos escolares aseguran que muchos libros bajaron |
Actualmente la actividad depende, cada vez más, del éxito de
los planes de marketing y de la gestión de cobranzas. Muchas escuelas
rediseñaron su oferta y se asociaron con otras para estabilizar la ecuación
económica, no a costa de los docentes y de la calidad del servicio, sino
con ganancias de eficiencia.
Otra
posibilidad es achicar los cuadros intermedios e invertir en otras áreas.
Un ejemplo de ello se encuentra en los colegios ingleses de la Argentina, que
emplean como celadores a los alumnos de los cursos superiores.
Tercerizar servicios (como los de limpieza, transporte, comida, idiomas y
deportes, o de administración y cobranzas, entre otros), ofrecer planes
de estudio que se diferencien del resto y mejorar la comunicación con
los padres y los alumnos, constituyen la receta básica de supervivencia.
Negocio de excelencia
Contra lo que ocurre con los colegios primarios y secundarios, el flujo de
alumnos a las instituciones universitarias privadas se incrementó en
más de 83% desde 1985. El número de estudiantes era de 71.000
en ese año, mientras en la actualidad ronda los 130.000, una cifra que
revela que gran parte de los estudiantes que anteriormente hubieran ingresado
a establecimientos públicos se volcaron a los privados. Hay ejemplos
contundentes. La Universidad Argentina J. F. Kennedy registró un aumento
de 14,5% (en 1994 tenía 13.160 alumnos y en 1996 pasó a sumar
15.000). La Universidad Argentina de la Empresa (Uade) creció a un ritmo
promedio de 11,8% anual. La Universidad del Salvador y la de Belgrano crecieron
10% y 5% por año, respectivamente.
El
auge de las universidades privadas se remonta a comienzos de la década,
cuando el entonces ministro de Educación del gobierno de Carlos Menem,
Antonio Salonia, anuló un decreto de 1973 que prohibía la creación
de nuevas universidades privadas.
Las que se instalaron desde entonces proponen, por lo general, una oferta académica diferente. Dan origen a carreras también nuevas que no tienen espacio en las universidades más tradicionales. Pero este boom se frenó con la sanción de la Ley de Educación Superior, en la que se especifica que el Poder Ejecutivo deberá contar con un informe favorable de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación sobre la responsabilidad moral, financiera y económica de los fundadores, la viabilidad del proyecto institucional, el nivel académico y la calidad de los planes de estudio de las nuevas universidades. Las universidades más pobladas son las de Morón, Del Salvador, la Uade, la J. F. Kennedy, la de Belgrano y la UCA, que suman aproximadamente 83.000 alumnos; una cifra pequeña, sin embargo, si se la compara con la estatal Universidad de Buenos Aires, que convoca a 190.000 alumnos, 130% más que la suma de las universidades privadas más pobladas del país.
En cuanto a la composición de la población universitaria por sexo, en las instituciones privadas se observa una igualdad de representación entre hombres y mujeres. Casi dos tercios (62%) de los estudiantes de las privadas cursan carreras de ciencias sociales, especialmente Administración, Ciencias Económicas y Derecho. Les siguen las ciencias básicas y tecnológicas con 21%.
En
las universidades nacionales, algo más de un tercio (34,3%) de los estudiantes
prefiere las disciplinas sociales y 30,3% se orienta a las ciencias básicas.
En 1993 egresaron 8.500 alumnos de las universidades privadas, de los cuales
la mitad completó las carreras de administración y derecho.
Cuestión de presupuesto
El presupuesto educativo creció año tras año, y de los
$ 1.362 millones asignados en 1992 se llegó a 3.255 millones durante
el año pasado. Sin embargo los recursos aún resultan insuficientes,
como lo demuestra el tire y afloje entre el Congreso y la Casa Rosada
para aplicar el Fondo de Financiamiento Docente destinado a hacer frente a los
reclamos de los maestros con recursos provenientes de impuestos a los vehículos
y cigarrillos.
En total, la inversión en educación moviliza US$ 12.500 millones
anuales en la Argentina. Casi la mitad (46%) corresponde a las cuotas de los
establecimientos privados, una cuarta parte (26%) al presupuesto que destina
el Estado a educación y 28% al aporte personal de cada estudiante (o
su familia) en libros, apuntes, útiles escolares, viajes e indumentaria
(ver recuadro pág. 87).
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Escuelas concesionadas La crisis en la gestión de los establecimientos escolares no En este sistema, el Estado transfiere por medio de una concesión El papel principal del Estado es monitorear los resultados, no los insumos. Las escuelas concesionadas se sostienen mediante fondos públicos El administrador debe competir con la escuela pública existente Según un informe publicado por el Instituto Hudson, las familias |
La inversión en educación por parte del Estado representa 3,8%
del PBI. Una proporción baja, si se tiene en cuenta que en países
desarrollados como Alemania o Estados Unidos el presupuesto educativo representa
entre 5% y 6% del producto bruto.
Informe: Alejandro Manzone
