Europa promete un año dinámico. Por un lado, nació el euro. Y en España, para no quedarse atrás en la tendencia que mueve a los nuevos tiempos, apenas finalizado el brindis por el Año Nuevo llevaron adelante una unión de proporciones. Es la que dio nacimiento al Banco Santander Central Hispano, resultado de la fusión del Santander (el más agresivo de España) y el Banco Central Hispano (BCH), que acaba de salir de una reestructuración. La operación movilizará US$ 30.000 millones.
El nuevo banco comenzaría a operar en abril o mayo, y los términos del acuerdo incluyen el cambio de tres acciones del Santander por cada cinco del BCH.
Con la operación se gestará el mayor banco de la Unión Europea por capitalización de mercado y el octavo por activos.
La fusión tendrá, por otra parte, un impacto nada desdeñable en el sistema bancario arentino.
El Santander controla el Banco Río y el BCH comparte, con el grupo chileno Luksic, la propiedad del Banco Tornquist (50% cada uno).
Así y todo, es difícil que, tras esta movida en la península ibérica, peligre el puesto de privilegio que ostenta el Banco de Galicia entre los privados. Pero el BCH posee, a la vez, 10% del paquete accionario del Galicia, una participación que lo convierte en el accionista minoritario de mayor peso en la entidad.
En cuanto al mercado regional, el Banco Santander Central Hispano se transformará en el número uno de los grupos financieros españoles en América latina, y desplazará de esa posición al Banco Bilbao Vizcaya, propietario de 59,7% del Francés en la Argentina. De los 22 millones de clientes de la nueva entidad, 12 millones estarán en América latina.
