viernes, 1 de mayo de 2026

    Resultados modernos con receta antigua

    Con ventas proyectadas para este año por US$ 1.000

    millones, SanCor hoy lidera el mercado lácteo local y es la

    tercera firma del rubro en Sudamérica, detrás las

    filiales brasileñas de Nestlé y Parmalat. Sin embargo,

    parece ir a contramano del resto de la economía. El

    número de empresas de la industria alimentaria que resistieron

    la tentación de una oferta de compra de una multinacional es

    cada vez más menguado. Por otra parte, con alguna que otra

    excepción, como Milkaut o un par de aceiteras,

    prácticamente no quedan cooperativas entre las más

    grandes del mercado en ningún rubro.

    “Demostramos con el tiempo que somos una escuela de gerentes para

    la industria láctea de todo el país”, afirma con

    orgullo Adolfo Valentín Ferrero &endash;presidente desde hace

    menos de un año de la cooperativa&endash; para explicar esta

    aparente contradicción entre el rumbo de los negocios y el

    presente de SanCor Cooperativas Unidas. “En todas las firmas del

    sector hay ex ejecutivos de SanCor, sobre todo en producción y

    comercialización. Tenemos la gente capacitada para seguir

    compitiendo. Además, si bien la cooperativa está

    presidida por socios productores, tenemos profesionales en distintas

    áreas que ocupan cargos gerenciales.”

     

    Tamberos al poder

    SanCor surgió hace medio siglo de la suma de los esfuerzos

    de 16 cooperativas de productores tamberos, ubicadas en la zona

    limítrofe entre Santa Fe y Córdoba (de ahí el

    nombre, que conjuga las primeras sílabas de las dos

    provincias).

    La empresa es una cooperativa presidida por un Consejo de

    Administración integrado por 12 miembros titulares, cuatro

    suplentes y tres integrantes del Organo de Fiscalización. Cada

    uno de los miembros del Consejo debe ser productor y es elegido en

    forma democrática en la docena de zonas en las que está

    dividida la empresa. Ferrero &endash;un ingeniero agrónomo de

    45 años que tiene un establecimiento en la localidad cordobesa

    de Morteros&endash; ocupa la presidencia desde septiembre del

    año pasado, aunque no por mucho tiempo más, ya que

    acaba de cumplir nueve años como miembro del Consejo de

    Administración, y en la próxima asamblea &endash;a

    realizarse en septiembre próximo&endash; será

    reemplazado junto con un tercio del Consejo.

    En la actualidad SanCor está integrada por cerca de 90

    cooperativas de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos

    Aires y Santiago del Estero. La empresa agrupa a los establecimientos

    cooperativos y se encarga de la recepción de la leche y su

    procesamiento, y de la comercialización de los productos

    terminados.

    Desde varios puntos de vista la firma es una rara avis en el

    sector lácteo. No sólo porque se trata de una

    cooperativa, sino también porque no tiene socios

    internacionales. En los últimos años el mercado

    lácteo doméstico se vio conmocionado por la llegada de

    varios pesos pesados de todo el mundo. La italiana Parmalat

    compró La Vascongada; La Serenísima cerró un

    acuerdo con la francesa Danone, mientras que La Suipachense

    pasó a manos de la chilena Loncoleche. A estos desembarcos

    también se sumaron los ingresos de nuevos jugadores, como el

    fondo de inversiones AVP &endash;en el que participa Santiago

    Soldati&endash;, que se alzó con La Paulina/Abolio y Rubio, y

    del grupo Macri, con la compra de la cordobesa La Lácteo.

    Sin embargo, con una participación superior a 20%, SanCor

    continúa liderando el mercado lácteo argentino, que

    mueve US$ 8.500 millones al año. Más atrás se

    ubican La Serenísima, con 13%; Nestlé, Milkaut y

    Williner, con aproximadamente 5% cada una; Parmalat y La Paulina, que

    ostentan alrededor de 2%. El restante 46% está en manos de

    pequeños productores. “El negocio todavía está

    muy atomizado, pero se va a ir concentrando, principalmente por el

    lado de los productores, que hoy están en una situación

    marginal, trabajando en negro y sin controles sanitarios, y que tarde

    o temprano van a ir siendo absorbidos por las grandes empresas”,

    advierte Ferrero.

    A principios de esta década el objetivo que se impusieron

    en SanCor fue mejorar su participación en algunos rubros que

    no formaban parte de su core-business. La empresa siempre tuvo una

    fuerte presencia en quesos &endash;donde muerde 21% de las

    ventas&endash;, mantecas (con 46%), leche en polvo (27%) y dulce de

    leche (18%). En productos frescos, la que tradicionalmente

    marcó la tendencia fue La Serenísima, que aún

    hoy continúa liderando las ventas de leche fluida, yogures y

    flanes y postres.

    “El rubro de los quesos sigue siendo nuestro valor de referencia,

    en el cual nos basamos, y por esto destinamos grandes inversiones en

    el último tiempo a este negocio. Pero no podemos dejar de

    participar en un mercado tan importante como el de productos

    frescos”, explica el presidente de SanCor.

    En la Argentina la producción lechera viene creciendo a

    razón de 10% anual, pero el consumo está estabilizado

    en los 220 o 230 litros per capita. La industria láctea

    pasó por una profunda transformación en los

    últimos años, y después de la aceitera fue la

    que encaró mayores inversiones, aunque ahora parece haber

    encontrado su techo.

    “El mercado interno no es elástico a un cambio de precios.

    En los últimos meses hubo una sobreoferta de productos, pero

    no se tradujo en un aumento en las ventas. Así que, para

    crecer, las dos posibilidades que quedan son exportar o trabajar con

    productos con mayor valor agregado”, señala Ferrero.

    Apostando a esta última alternativa, en 1995 la empresa

    puso en el mercado la línea SanCor Bio, una variedad de

    lactobacilos desarrollada en conjunto con el Cerela, un organismo

    dependiente del Conicet.

    SanCor Bio fue el puntapié inicial para el lanzamiento de

    una serie de productos con los que la empresa logró aumentar,

    durante los últimos dos años, su participación

    en rubros como el yogur, donde hoy controla 17%, o flanes y postres

    (con 12%).

    Para el quinquenio 1995-99 la cooperativa había anunciado

    un plan de inversiones por US$ 197,7 millones. Los fondos se

    obtuvieron con dos emisiones de Obligaciones Negociables y un

    crédito por US$ 70 millones de la Corporación

    Financiera Internacional, la ventanilla para el sector privado del

    Banco Mundial. Sin embargo, el aumento de la competencia los

    obligó a acelerar sus planes y adelantar en casi dos

    años la conclusión del programa de inversiones, que

    incluyó la apertura de varias plantas como la de quesos en San

    Guillermo (Santa Fe), una de crema en Chivilcoy, otra de quesos

    especiales en Balnearia (Córdoba), el nuevo centro de

    distribución sobre el Acceso Norte, una planta deshidratadora

    en Morteros (Córdoba) y la ampliación de las

    fábricas de Sunchales y Devoto.

     

    Ni pensar en vender

    “Nunca contemplamos siquiera la posibilidad de vender la empresa,

    pero uno de nuestros objetivos es ir creando distintas alternativas

    de negocios, donde la cooperativa pueda asociarse con otras

    compañías, e incluso ya estamos trabajando en algunas

    complementaciones. Pero por ahora los únicos acuerdos que

    tenemos cerrados son con Tetra-Pak y Uncoga”, señala Ferrero.

    El convenio con Tetra-Pak &endash;la multinacional de origen sueco

    que hasta hace poco tenía el monopolio para la

    fabricación de envases tetra-brik en la Argentina&endash; es

    para iniciar juntos la producción de envases.

    De la mano de Uncoga &endash;otra entidad cooperativa&endash;

    SanCor ingresará al negocio de la carne. Las dos sociedades

    acaban de crear la empresa Sodecar, que abarca todas las etapas del

    proceso, desde la producción hasta el consumo. SanCor se

    hará cargo de la distribución y

    comercialización, y Uncoga de la producción.

    “Una de las cosas que nuestros productores siempre demandaron fue

    integrar el negocio de la carne, como lo hacemos en la leche. Se

    trata de un sector complejo pero con buenas perspectivas, y el

    objetivo es convertirnos en un referente del mercado en el mediano

    plazo, como ya lo somos en el lácteo”, explica Ferrero.

    Otro de los proyectos que ya tiene encaminado la cooperativa es

    iniciar la producción de suero, un insumo utilizado para la

    industria alimentaria en general, junto con Milkaut y el Rabobank, el

    banco holandés especializado en commodities no minerales.

    “Estamos terminando de definir el esquema para ingresar al negocio

    del suero. Su elaboración es relativamente fácil pero

    lo complicado es colocar la producción, para lo cual estamos

    analizando diferentes alternativas”, adelanta Ferrero, que por ahora

    prefiere no revelar cuánto van a desembolsar en estos

    proyectos, ya que las cifras recién se definirán en la

    próxima asamblea anual de la compañía.

     

    For export

    En SanCor están orgullosos de haber sido los primeros del

    sector en poner el ojo en Brasil. La cooperativa inauguró hace

    doce años, en mayo de 1986, una oficina en San Pablo para

    iniciar la exportación de algunos productos al mercado

    brasileño y ya comenzó a ver los frutos de su

    incursión internacional, beneficiada por el régimen de

    ventajas arancelarias y el gran crecimiento del consumo desde la

    puesta en marcha del Plan Real.

    En el último año SanCor do Brasil facturó

    cerca de US$ 75 millones, trabajando exclusivamente como distribuidor

    de quesos, leche en polvo, leche larga vida y dulce de leche

    producidos en la Argentina. Sin embargo, Ferrero sostiene que

    todavía deben recorrer un largo camino para consolidar su

    posición en el socio mayor del Mercosur. “Nos quedan muchos

    años de trabajo e inversión para empezar a ver los

    frutos. Brasil es un mercado complejo pero amplio y con mucho futuro

    a pesar de que algunos especialistas vaticinen que en algún

    momento se va a convertir en un exportador de lácteos. Ahora

    estamos viendo cómo integrarnos mejor frente al consumidor

    brasileño, que es muy nacionalista, y en este sentido no

    descartamos la búsqueda de algún socio local para

    iniciar la producción. Ya tuvimos un acercamiento con Batavo,

    hasta que se vendió, y ahora seguimos analizando propuestas.”

    A pesar de que Brasil continúa siendo el principal motor de

    la exportaciones de SanCor &endash;el Mercosur concentra cerca de 70%

    de sus ventas en el exterior&endash; la empresa tiene en la

    actualidad algo más de 30 clientes en todo el mundo, no

    sólo en mercados tradicionales como Estados Unidos,

    España, Holanda, Canadá y toda Latinoamérica,

    sino también algunos destinos exóticos, como Tailandia,

    Rusia o los Emiratos Arabes.

    “Hoy tenemos dos grandes polos como destinos de exportaciones:

    Brasil y Estados Unidos. Al mercado norteamericano ya estamos

    llegando con quesos de pasta dura que compiten con los italianos.

    Nuestros productos se utilizan principalmente para la

    elaboración de quesos rallados, pero ya son reconocidos como

    una materia prima que mejora la calidad de los productos. Ahora

    estamos haciendo un plan de marketing para posicionar nuestra marca

    en Estados Unidos, porque la idea es llegar directamente a las

    góndolas con productos SanCor”, explica Ferrero.

    El objetivo es que, en un plazo no muy largo, 40% de su

    producción se canalice hacia el exterior. Ferrero pronostica

    que en el 2005 la producción láctea en la Argentina

    rondará los 11.500 millones de litros anuales &endash;frente a

    los actuales 7.000 millones&endash;, y que todo el excedente, tanto

    de la industria en general como de SanCor en particular, se

    volcará fronteras afuera. Sin embargo, Ferrero asegura que el

    escenario principal de la guerra entre las empresas lácteas

    seguirá siendo el mercado local. “Más allá de la

    importancia que tienen las exportaciones, en SanCor no perdemos de

    vista que somos una empresa nacional, que está acá para

    quedarse. Por esto estamos convencidos de que el mercado interno

    seguirá siendo nuestro principal negocio y no queremos

    resignar nuestra posición de liderazgo.”