jueves, 23 de abril de 2026

    La primera vez

    “El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
    muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
    el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.

    Es una de esas frases que revelan más por lo que
    sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
    aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
    provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
    daño que no se manifiesta tanto en los números como en
    otros terrenos, quizá no menos estratégicos.

    Viejos pecados

     

    Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
    representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
    estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
    su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
    abierto sus puertas a un medio periodístico para una
    investigación a fondo de su situación y sus
    perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
    que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
    venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
    Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
    local en más de medio siglo.

    Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
    el primero en admitir que la compañía incurrió,
    años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
    nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
    ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
    organización, pero que adquiere trascendencia
    filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.

    En cuanto al difundido rumor de que la compañía
    -decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
    optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
    existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
    país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
    crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
    ve en ninguna parte”.

     

    Una vidriera casi vacía

     

    El potencial del mercado informático argentino que
    seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
    comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
    comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
    mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
    la investigación que se publica en la página 41 de esta
    edición).

    La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
    locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
    argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
    determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
    cibercomercio.

    Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
    más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
    entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
    y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
    multiplicando sucursales y cajeros automáticos.

    Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
    asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
    todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
    Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
    interactivas a través de la televisión.

    “Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
    tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
    argentinos”, admiten en la agencia.

     

    La PC, antes que la heladera

     

    Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
    de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
    relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
    Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
    los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
    la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
    ventas por catálogo son una tradición exitosa en
    Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
    cuestión cultural más profunda, que sólo se
    superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
    años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
    “Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
    “Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
    heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
    No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
    hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”

     

    Navegantes jóvenes y educados

     

    La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
    última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
    Research que, a través de su método Equitrend, mide el
    grado de calidad que el público percibe en los productos y
    servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
    discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
    población(ver página 92).

    Este año, la investigación incluyó, entre
    las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
    nítido del actual navegante local de la Web. Los
    jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
    el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
    adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
    ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
    años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
    productos y servicios mejor calificados.

    También hay de por medio una cuestión
    socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
    los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
    listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
    hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
    bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
    ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.

     

    Los argentinos y la calidad

     

    La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
    otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
    resultados con los de la investigación realizada con el mismo
    método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
    no fue posible incluir en esta edición el ranking
    norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
    lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
    on Demand).

    La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
    edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
    como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
    calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
    puestos en todos los segmentos de la muestra.

    En Estados Unidos también se hace sentir el
    mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
    ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
    31º para encontrar a BMW.

    Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
    calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
    primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
    investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
    marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
    mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
    50 notas más altas.

    Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
    vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
    tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
    el ranking estadounidense sobresalen las películas
    fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
    Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
    diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
    Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
    caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
    productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
    Páginas Amarillas de la guía telefónica.

    La primera vez

     

     

    “El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
    muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
    el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.

    Es una de esas frases que revelan más por lo que
    sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
    aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
    provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
    daño que no se manifiesta tanto en los números como en
    otros terrenos, quizá no menos estratégicos.

    Viejos pecados

     

    Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
    representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
    estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
    su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
    abierto sus puertas a un medio periodístico para una
    investigación a fondo de su situación y sus
    perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
    que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
    venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
    Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
    local en más de medio siglo.

    Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
    el primero en admitir que la compañía incurrió,
    años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
    nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
    ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
    organización, pero que adquiere trascendencia
    filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.

    En cuanto al difundido rumor de que la compañía
    -decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
    optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
    existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
    país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
    crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
    ve en ninguna parte”.

     

    Una vidriera casi vacía

     

    El potencial del mercado informático argentino que
    seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
    comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
    comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
    mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
    la investigación que se publica en la página 41 de esta
    edición).

    La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
    locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
    argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
    determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
    cibercomercio.

    Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
    más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
    entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
    y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
    multiplicando sucursales y cajeros automáticos.

    Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
    asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
    todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
    Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
    interactivas a través de la televisión.

    “Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
    tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
    argentinos”, admiten en la agencia.

     

    La PC, antes que la heladera

     

    Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
    de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
    relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
    Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
    los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
    la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
    ventas por catálogo son una tradición exitosa en
    Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
    cuestión cultural más profunda, que sólo se
    superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
    años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
    “Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
    “Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
    heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
    No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
    hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”

     

    Navegantes jóvenes y educados

     

    La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
    última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
    Research que, a través de su método Equitrend, mide el
    grado de calidad que el público percibe en los productos y
    servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
    discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
    población(ver página 92).

    Este año, la investigación incluyó, entre
    las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
    nítido del actual navegante local de la Web. Los
    jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
    el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
    adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
    ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
    años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
    productos y servicios mejor calificados.

    También hay de por medio una cuestión
    socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
    los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
    listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
    hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
    bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
    ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.

     

    Los argentinos y la calidad

     

    La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
    otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
    resultados con los de la investigación realizada con el mismo
    método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
    no fue posible incluir en esta edición el ranking
    norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
    lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
    on Demand).

    La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
    edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
    como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
    calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
    puestos en todos los segmentos de la muestra.

    En Estados Unidos también se hace sentir el
    mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
    ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
    31º para encontrar a BMW.

    Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
    calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
    primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
    investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
    marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
    mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
    50 notas más altas.

    Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
    vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
    tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
    el ranking estadounidense sobresalen las películas
    fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
    Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
    diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
    Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
    caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
    productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
    Páginas Amarillas de la guía telefónica.

    La primera vez

     

     

    “El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
    muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
    el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.

    Es una de esas frases que revelan más por lo que
    sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
    aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
    provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
    daño que no se manifiesta tanto en los números como en
    otros terrenos, quizá no menos estratégicos.

    Viejos pecados

     

    Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
    representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
    estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
    su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
    abierto sus puertas a un medio periodístico para una
    investigación a fondo de su situación y sus
    perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
    que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
    venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
    Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
    local en más de medio siglo.

    Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
    el primero en admitir que la compañía incurrió,
    años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
    nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
    ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
    organización, pero que adquiere trascendencia
    filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.

    En cuanto al difundido rumor de que la compañía
    -decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
    optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
    existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
    país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
    crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
    ve en ninguna parte”.

     

    Una vidriera casi vacía

     

    El potencial del mercado informático argentino que
    seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
    comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
    comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
    mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
    la investigación que se publica en la página 41 de esta
    edición).

    La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
    locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
    argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
    determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
    cibercomercio.

    Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
    más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
    entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
    y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
    multiplicando sucursales y cajeros automáticos.

    Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
    asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
    todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
    Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
    interactivas a través de la televisión.

    “Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
    tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
    argentinos”, admiten en la agencia.

     

    La PC, antes que la heladera

     

    Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
    de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
    relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
    Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
    los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
    la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
    ventas por catálogo son una tradición exitosa en
    Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
    cuestión cultural más profunda, que sólo se
    superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
    años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
    “Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
    “Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
    heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
    No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
    hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”

     

    Navegantes jóvenes y educados

     

    La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
    última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
    Research que, a través de su método Equitrend, mide el
    grado de calidad que el público percibe en los productos y
    servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
    discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
    población(ver página 92).

    Este año, la investigación incluyó, entre
    las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
    nítido del actual navegante local de la Web. Los
    jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
    el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
    adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
    ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
    años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
    productos y servicios mejor calificados.

    También hay de por medio una cuestión
    socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
    los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
    listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
    hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
    bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
    ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.

     

    Los argentinos y la calidad

     

    La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
    otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
    resultados con los de la investigación realizada con el mismo
    método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
    no fue posible incluir en esta edición el ranking
    norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
    lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
    on Demand).

    La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
    edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
    como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
    calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
    puestos en todos los segmentos de la muestra.

    En Estados Unidos también se hace sentir el
    mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
    ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
    31º para encontrar a BMW.

    Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
    calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
    primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
    investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
    marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
    mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
    50 notas más altas.

    Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
    vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
    tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
    el ranking estadounidense sobresalen las películas
    fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
    Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
    diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
    Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
    caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
    productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
    Páginas Amarillas de la guía telefónica.

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